La presión o tensión de la sangre es la fuerza que la sangre tiene por circular hacia todas las partes del organismo. La hipertensión arterial es la elevación persistente de los valores de presión de la sangre en las venas y arterias y es padecida por más del 60 % de las personas que tienen más de 60 años.

Una de las características de la hipertensión arterial es que sus efectos dañosos sobre el organismo pueden aparecer después de años de padecerla, por lo menos la mayoría de ellos.

El famoso y trágicamente desaparecido cardiólogo argentino René Favaloro, llamaba a la hipertensión arterial "el asesino silencioso" por que en general no tiene síntomas, las personas que la padecen se sienten bien.

Valores variables de la hipertensióna arterial

Los valores de la hipertensión arterial son variables y se miden mediante dos cifras, la alta llamada sistólica y que ronda un valor normal de 120 mmHg y la baja o diastólica que en valores normales se considera en 80 mmHg (esta medición es en milímetros de mercurio sobre la presión de la atmósfera). La hipertensión se considera que ocurre cuando los valores superan los 140 en la sistólica y 90 en la diastólica.

La presión arterial es oscilante, cambia por segundo o por minuto y lo importante es que no supere esos valores que se consideran normales, por períodos de tiempo importantes. Hay casos en los que la presión arterial es normal que supere los valores establecidos como límite, como en los casos de las mujeres embarazadas.

Causas de la hipertensión arterial

El 95 % de las causas de la presión arterial alta se desconocen, es la denominada hipertensión primaria. En general la padecen quienes tienen sobrepeso y disfunciones o desequilibrios electrolíticos en el organismo. Los desequilibrios electrolíticos son los niveles anormales de sustancias químicas que contiene la sangre, como sodio, potasio y calcio.

El 5 % restante de los casos de hipertensión arterial, llamada secundaria, proviene de patologías renales (en general en niños y adolescentes), embarazo, consumo de drogas y alcohol, padecer tumores, consumo de alimentos con sal, estrés, tabaquismo, ansiedad y angustia, consumo de medicamentos autoindicados sin control médico ni garantía de una farmacia, etc.

Síntomas de la hipertensión arterial

Muchas personas acuden al médico pensando que tienen hipertensión por padecer cefalea, ojos rojos, vértigo, mareos o dolores en el pecho, pero estos síntomas nada tienen que ver con la hipertensión arterial, porque una persona que la padece no siente nada, se siente bien. La hipertensión ataca repentinamente y puede ocurrir después de mucho tiempo produciendo graves daños a la salud como:

  • ceguera
  • infarto agudo de miocardio
  • accidente cerebro vascular (ACV)
  • insuficiencia renal
Son síntomas que pueden producir graves incapacidades permanentes por el resto de la vida.

Tratamiento y prevención de la hipertensión arterial

Atento a que se trata de una afección muy difundida, la hipertensión arterial debe concitar la atención en su aspecto preventivo y su difusión. Para esto se recomiendan algunas medidas terapéuticas sencillas que la previenen, a saber:

  • Una dieta adecuada con alimentos con bajo contenido de sal (sodio): La industria alimenticia utiliza el sodio para conservar alimentos, y al ingerirlos se consume la sal, por lo que se recomiendan alimentos naturales sin conservantes. También se tiende en muchos países a eliminar los saleros de las mesas de los restaurantes.
  • Actividad física: una adecuada ejercitación no significa un entrenamiento de alta competición ni mucho menos, con caminar 30 minutos tres o cuatro veces por semana es suficiente.
  • Medicamentos: existen fármacos que ayudan a bajar la presión elevada y para quienes padezcan la afección en forma crónica, los deben tomar permanentemente.

Consulta al médico

Este artículo es de caracter general y no reemplaza la consulta a los profesionales de la medicina, por lo que en caso de duda se debe acudir en consulta con aquellos.