El síndrome nefrítico es un tipo de glomerulonefritis que causa hinchazón en los glomérulos, y que se caracteriza por la infiltración de células inmunitarias, por lo general leucocitos, en el interior de este. La reacción inflamatoria termina por dañar las paredes de los capilares, con lo que los eritrocitos pasan a la orina, provocando alteraciones hemodinámicas y una subsiguiente caída en el índice de filtrado glomerular.

La enfermedad, no obstante, puede tener un origen autoinmune o infeccioso. En el síndrome nefrítico, en definitiva, se produce una pérdida repentina de sangre –hematuria–, que está presente en el 75% de los afectados, una pérdida de proteínas en la orina –proteinuria– y una rápida caída de la TFG que se manifiesta por un bajo volumen de orina, retención de agua en el cuerpo, una elevación de la tensión arterial y azoemia.

Glomerulonefritis aguda y crónica

La glomerulonefritis aguda tiene un inicio característico: comienzo brusco acompañado de edema, hipertensión arterial, oliguria y alteraciones diversas del sedimento urinario. La forma más habitual, y también la más conocida, es la glomerulonefritis posestreptocócica. Sus características, con pocas excepciones, son la infección estreptocócica a la que acompañan los síntomas anteriormente descritos además de una disminución de la tasa sanguínea del complemento. Su pronóstico es benigno.

La glomerulonefritis crónica engloba a un grupo de afecciones renales que comparten ciertas características, como el desconocimiento de su etiología, una afectación predominante sobre el glomérulo, un daño histológico reconocible y suele ser causado por patologías renales o extra renales cuya evolución, habitualmente deriva a la insuficiencia renal. Existen 6 tipos de glomerulonefritis crónica:

  • Glomerulonefritis Mesangiocapilar.
  • Glomerulonefritis focal o segmentaria.
  • Glomerulonefritis extramembranosa.
  • Glomerulonefritis crescentica.
  • Glomerulonefritis por IgA.
  • Nefrosis Lipoidea.

Etiología del síndrome nefrítico

Sucede en muchos casos que la causante del síndrome nefrítico es una infección estreptocócica. Sin embargo, existen otras bacterias, virus y parásitos que también pueden provocarla. Igualmente, el origen autoinmune de la enfermedad es otra de las posibilidades causales del síndrome nefrítico. Entre los niños y los adolescentes, las causas más comunes se deben a la nefropatía por IgA, púrpura de Henoch-Schoenlein o anafilactoide, síndrome urémico hemolítico o glomerulonefritis posestreptocócica.

Las causas más habituales del síndrome nefrítico en los adultos tienen que ver con:

  • Endocarditis infecciosa.
  • Neumonía por Klebsiella.
  • Síndrome de Goodpasture.
  • Sífilis y otras enfermedades de transmisión sexual.
  • Hepatitis.
  • Glomerulonefritis membranoproliferativa I y II.
  • Abscesos abdominales.
  • Glomerulonefritis rápidamente progresiva.
  • Vasculitis.
  • Nefritis lúpica.
  • Fiebre tifoidea.
  • Enfermedades virales como la mononucleosis, el sarampión o las paperas.
El síndrome nefrítico agudo puede guardar relación con otros trastornos, como la hipertensión arterial, la insuficiencia renal aguda o la inflamación de los espacios entre las células del tejido renal.

Sintomatología del síndrome nefrítico agudo

Entre los síntomas más comunes del síndrome nefrítico agudo se encuentra la hinchazón de la cara, las manos, los pies, las piernas, el abdomen u otras áreas del cuerpo. También la presencia de sangre en la orina (de aspecto oscuro) o una disminución en la cantidad de orina forman parte de los síntomas más frecuentes. Otros síntomas que también pueden presentarse son:

  • Dolores articulares y musculares.
  • Malestar general.
  • Visión borrosa.
  • Dolor de cabeza.
  • Movimiento lento.
  • Tos.
  • Confusión y somnolencia.

Diagnóstico y tratamiento del síndrome nefrítico agudo

En el diagnóstico del síndrome nefrítico agudo, el especialista se fijará en primer lugar en los siguientes signos:

  • Hipervolemia.
  • Hepatomegalia.
  • Hipertensión arterial.
  • Ruidos anormales del corazón y pulmones.
  • Venas del cuello dilatadas.
  • Hinchazón general.
  • Signos de insuficiencia renal aguda.
Paralelamente, pueden efectuarse otros exámenes como un análisis de orina, depuración de la creatinina, BUN, examen de potasio o proteína en orina.

La biopsia renal, por su parte, podría revelar una inflamación de los glomérulos, circunstancia que podría determinar la causa. Otros exámenes para averiguar la causa del síndrome nefrítico agudo serían un hemocultivo, detección de anticuerpos antinúcleo (AAN), anticuerpo antimembrana basal glomerular, AACN, cultivo de la garganta o de la piel, o complemento sérico.

Por lo que respecta al tratamiento, el objetivo principal ha de consistir en la reducción del proceso inflamatorio. Dicho tratamiento puede incluir antibióticos u otros medicamentos o terapias. Se recomienda reposo y rebajar el consumo de sal y potasio en la alimentación. También la ingesta de líquidos debe moderarse al máximo.

Cuando sea necesario se pueden administrar diuréticos con el objeto de reducir el edema y, en algunos casos, puede ser necesaria la diálisis del plasma sanguíneo.

En cuanto al pronóstico de la enfermedad, en buena medida dependerá de la causa de la misma. Lo que sí está demostrado es que los niños suelen recuperarse bastante mejor que los adultos. Aunque puede decirse que, en general, se tiende a la mejoría, existen algunos casos que pueden degenerar en insuficiencia renal crónica e, incluso, en insuficiencia renal terminal.

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