Las dietas proteinadas siempre generan dudas a la hora de decidirse porque se piensa en el equilibrio alimenticio, en los efectos sobre la salud y en los resultados esperados en el corto y mediano plazo. En este sentido parece que la Dieta Flash viene sorteando obstáculos como régimen para bajar el sobrepeso, ya que se viene aceptando como una forma por la que el persona con sobrepeso adquiera paulatiamente hábitos alimenticios que sean sostenibles en el tiempo, y evite de esta forma, el efecto rebote.

La Dieta Flash no es una dieta de moda

Eso dicen los creadores de la dieta, encabezados por el Dr. Manuel Jiménez Ucero. Tampoco es una dieta milagrosa, sino que debe considerarse como un sistema educativo, de concienciación; cuando se logra el peso adecuado, la dieta es básicamente preventiva. El sistema hace hincapié en los objetivos que uno se plantea cuando ha tomado la decisión de iniciar la dieta: la existencia o no de motivación y constancia serán las bases del éxito o del fracaso. El sobrepeso se combate desde una actitud mental positiva y no olivdando complementarlo con la actividad física, de hecho nada se logra sin esfuerzos adicionales físicos, a medida de cada persona (tampoco hay que correr una maratón todos los días). Pero bien vale el dicho "poco plato, mucho zapato", que traducido es 1 hora de caminata diaria - puede ser dividida en dos etapas de media hora - y media hora de ejercitación física moderada; esto se aconseja como un principio estándar de aplicación complementaria para cualquier dieta. Ya que estamos con frases bien vale otra muy importante: "cenas cortas hacen vidas largas", lo que significa que se debe ir disminuyendo la cantidad de ingesta de alimentos desde la mañana hacia la noche, acompañando esta acción con la reducción del contenedor de comida: pongamos un plato más chico.

El efecto rebote en la Dieta Flash

Después de una primera fase en la se reducen los carbohidratos y azúcares y en la que los preparados proteinados serán la base de lo que comemos, se aplica el aprendizaje de los hábitos alimenticios que impidan el efecto rebote, el tan temido aumento abrupto de peso cuando se ha logrado reducirlo trabajosamente durante bastante tiempo, con tal o cual dieta de moda. En definitiva en esta etpapa es cuando de la educación propia viene del cambio de hábitos alimentarios con constancia. Si se aplica una dieta rápida, se debe contener el efecto rebote, que esto es lo que dicen que la Dieta Flash hace, si se la sigue con empeño. Y lo más importante es que cualquier dieta debe ser controlada por el personal médico especializado: no se debe creer que una guía informativa como esta o un libro son la panacea ni la seguridad del organismo, porque en esta dieta se retiran del consumo habitual grasas y azúcares, que deben ser reemplazados meticulosamente.

Doctor Manuel Jiménez Ucero, autor del libro La Dieta Flash, La última dieta

Este profesional español asegura en su libro que no pretende que su dieta compita con ninguna otra, porque no asume que la Flash sea una dieta de moda. Su idea es que si alguien quiere cuidar su peso adecuado y su salud evitando la progresión de los trastornos de la alimentación, como el sobrepeso y la obesidad, debe estar dispuesto a cumplir principios de alimentación y nutrición básicos, que por conocidos o simples no dejan de ser también ignorados. Continua Jiménez Ucero defendiendo su dieta, afirmando la importancia de incrementar la ingestión de proteínas y en eliminar la de grasas y azúcares, para que el organismo vaya consumiendo estas reservas. En cuatro meses se podrá perder desde diez a treinta kilos según las personas. Es en estos momentos en los que el efecto rebote tienta al paciente, es cuando más fuerte se debe ser para aplicar las pautas alimentarias, entre ellas de acostumbrarse a cinco comidas por día con cantidad de ingesta descendente. Pueden ocurrir dolores de cabeza, pero son temporarios y breves, el beneficio será mucho mayor después.

Alimentos permitidos en la Dieta Flash

Entre los principales y más comunes alimentos que no se pueden comer en la primera fase se destacan: leche, huevos, carne, chocolate y pan y como bebida, el alcohol. Pero lo importante también es lo que se puede comer: verduras y las frutas, (estas últimas en el desayuno o en la merienda son ideales, sobre todo los cítricos, manzanas o el kiwi). Este régimen de adelgazamiento tiene como fundamento la complementación de sobres de preparados de proteínas, con complejos vitamínicos y minerales. Con el transcurrir del tiempo los sobres se van reduciendo y en las siguientes fases se van introduciendo alimentos hasta lograr un menú diario equilibrado, dentro de las posibilidades de la persona con sobrepeso. El control de cada fase debe ser seguido por un profesional médico o nutricionista.