El término fibromialgia aparece por vez primera en 1976, agrupando una serie de síntomas y trastornos músculo esqueléticos que derivan en una fatiga extrema, dolor pertinaz, rigidez en músculos, tendones y tejido blando, así como una amplia gama de síntomas de orden psicológico. Se trata de una afección poco conocida en la que no siempre hay un consenso diagnóstico, hasta el punto de afirmar, algunos autores, que no debería considerarse como una enfermedad.

Etiología de la fibromialgia

Actualmente se desconoce la causa de este trastorno. Sin embargo, hay indicios que apuntan a ciertos factores desencadenantes, como pueden ser ciertos hechos traumáticos, bien sean físicos o emocionales, una respuesta anormal al dolor, alteraciones en el sueño o algún microbio que, en cualquier caso, no ha sido posible identificar hasta la fecha.

La fibromialgia puede afectar a cualquier persona, pero las estadísticas reflejan una incidencia claramente superior en las mujeres de edades comprendidas entre los 20 y los 50 años. Hay ciertas afecciones que suelen estar presentes junto a la fibromialgia, como la depresión, dolor crónico en cuello o espalda, hipotiroidismo, trastornos del sueño o enfermedad de Lyme.

Sintomas de la fibromialgia

Podría decirse que el síntoma por excelencia es el dolor. Este dolor puede aparecer en varios sitios; los denominados puntos de sensibilidad. Estos pueden localizarse en los hombros, las caderas, la región lumbar, la parte posterior del cuello, el esternón, las espinillas o las rodillas. Es un dolor profundo y punzante que varía entre leve y severo. Aunque las articulaciones no quedan afectadas, el dolor puede experimentarse como si efectivamente provinieran de esta zona. Es más habitual sufrir este dolor de un modo más agudo al levantarse y durante la noche, así como también aumentar la intensidad del mismo por la incidencia de factores ambientales, la ansiedad o el estrés. Tanto la fatiga como los problemas con el sueño son aspectos que afectan a casi todos los diagnosticados con fibromialgia.

Hay otros síntomas que se presentan con cierta frecuencia, como pueden ser:

  • Síndrome del intestino irritable.
  • Cefaleas tensionales.
  • Dificultades relacionadas con la memoria.
  • Hormigueo en manos y pies.
  • Palpitaciones.
  • Depresión.
  • Menor tolerancia al ejercicio.

Diagnóstico y tratamiento de la fibromialgia

Para efectuar un diagnóstico preciso se requiere un historial con tres meses de dolor generalizado que comprenda más de 10 puntos sensibles. Paralelamente, pueden llevarse a cabo pruebas de laboratorio y radiografías que permitan descartar otras afecciones de parecida sintomatología.

El tratamiento va enfocado no solo a combatir los síntomas asociados al dolor, sino a cómo pueden enfrentarlos los pacientes del mejor modo posible.

El tratamiento se inician con ejercicios y fisioterapia con el objeto de reducir el estrés, que pueden estar apoyados con antidepresivos o relajantes musculares. En el aspecto psicológico, ha demostrado su efectividad la terapia cognitiva conductista que, en sesiones de una hora –entre 6 y 20 sesiones– se introduce al afectado en técnicas para manejar los pensamientos negativos, llevar un control sobre el dolor y los síntomas, reconocer qué es lo que empeora los síntomas, centrarse en actividades alternativas satisfactorias y aprender a establecer límites.

La dieta, evitar el consumo de café y mejorar el estilo de vida en general ayudarán a reducir la intensidad de los síntomas. La práctica de ejercicio, como caminar o nadar, siempre adaptado a la tolerancia del paciente, ayudará a mejorar el estado físico.

Medicamentos para la fibromialgia

Por lo que respecta al tratamiento farmacológico, básicamente, están indicados aquellos medicamentos que alivien el dolor o los que inciden en la mejora del sueño. Entre los fármacos más habituales están los anticonvulsivos, relajantes musculares, analgésicos o antidepresivos. La duloxetina, la pregabilina o milnacipran son medicamentos aprobados específicamente para tratar la fibromialgia. Psicofármacos como la amitriptilina y ciclobenzaprina también han sido sometidos a rigurosos análisis y han demostrado cierto efecto en muchos pacientes.

Asociaciones para la fibromialgia

La fibromialgia es un término relativamente reciente. De hecho vio la luz hace poco más de 30 años. Las asociaciones de fibromialgia, tal y como ocurre con otras afecciones y, sobre todo, dependencias, prestan una gran ayuda a la persona que, en un primer momento puede sentirse perdida y poco apoyada ante una dolencia que aún hoy resulta bastante desconocida.

Si el artículo te ha parecido interesante ayuda a su difusión con un clik en "me gusta".

Podéis seguir mis artículos en Twitter.