El embarazo ectópico es un trastorno fisiológico de la reproducción humana en la que el feto se desarrolla fuera de la cavidad uterina, siendo lo más habitual que lo haga en la trompa de Falopio, aunque más raramente también puede hacerlo en el ovario, en el cuello uterino, en la cavidad pélvica o en la cavidad abdominal.

El embarazo ectópico conlleva la muerte fetal y es también la primera causa de muerte materna durante el primer trimestre de embarazo. De todos modos no hay que alarmarse, ya que a día de hoy solo se produce un desenlace fatal para la madre en el 0,1% de los embarazos ectópicos. Su incidencia es del orden de 1 de cada 200 ó 300 embarazos.

En las últimas décadas, con el desarrollo de las técnicas de reproducción asistida, se ha registrado un aumento significativo de embarazos ectópicos en los países desarrollados. Ello se debe tanto al incremento de los factores de riesgo por parte de la población como al propio riesgo que implican estas técnicas. De hecho más del 5% de todos los embarazos por reproducción asistida terminan siendo ectópicos. Otro de los factores a tener en cuenta es la edad, pues si bien las mujeres de 20 a 29 años representan casi un 37%, las de 30 a 39 superan el 48%. También existen diferencias notables entre las que han tenido hijos y las que quedan embarazadas por primera vez, estando estas últimas más expuestas en un porcentaje que alcanza el 34.4% frente al 23.6% de las que ya han parido.

Causas del embarazo ectópico

El embarazo ectópico suele ser consecuencia de alguna afección que obstruye o dificulta el paso de un óvulo fecundado a través de las trompas de Falopio hacia el útero. Las causas son diversas, entre ellas:

  • Cirugía tubárica previa.
  • Esterilización tubárica.
  • Embarazo ectópico previo.
  • Fecundación in vitro.
  • Exposición intrauterina a dietilestilbestrol.
  • Endometriosis.
  • Uso de dispositivos intrauterinos (DIU).
  • Cirugía pelviana previa.
  • Infertilidad previa.
  • Infección pelviana previa.
  • Edad por encima de los 35 años.
  • Promiscuidad sexual.
  • Tabaquismo.
  • Duchas vaginales.
  • Relaciones sexuales antes de los 18 años.

Síntomas del embarazo ectópico

En algunas ocasiones la interrupción del embarazo es muy precoz, produciéndose una reabsorción espontánea y, por tanto, apenas se puede hablar de sintomatología. Sin embargo, lo habitual es que prospere hasta el segundo o tercer mes de embarazo. Los síntomas, entonces, comprenden:

  • Sangrado vaginal anormal.
  • Amenorrea.
  • Lumbago.
  • Sensibilidad en las mamas.
  • Náuseas.
  • Cólico.
  • Dolor en la pelvis o la parte inferior del abdomen.
Los síntomas pueden empeorar si se produce una ruptura y hay sangrado, apareciendo una sensación de desmayo, hipotensión, presión intensa en el recto y un dolor agudo e intenso en la parte inferior del abdomen.

Diagnóstico y tratamiento del embarazo ectópico

El diagnóstico de sospecha debe tenerse en cuenta en toda mujer sexualmente activa y en edad fértil cuando la consulta obedezca a una metrorragia irregular y a dolor en la parte baja del abdomen, máxime si existen antecedentes de riesgo.

Las nuevas técnicas sensibles de determinación de β-HCG (una hormona que se produce durante el embarazo) junto a la ecografía transvaginal de alta resolución, han supuesto un gran avance en el proceso diagnóstico, permitiendo un diagnóstico temprano y preciso del embarazo ectópico antes de que aparezcan los primeros síntomas.

Lo primero que hay que considerar con respecto a un embarazo ectópico es que no puede llevarse a término, por lo que deberán extraerse las células en desarrollo para preservar la vida de la madre.

La complicación más grave en el embarazo ectópico ocurre cuando se presenta ruptura, circunstancia que puede desencadenar un estado de shock y para lo que puede ser necesaria una transfusión sanguínea, líquidos por vía intravenosa y oxígeno. En el aspecto quirúrgico se procederá a una laparatomía para detener la pérdida de sangre, que también servirá para confirmar el embarazo ectópico, remover el embarazo anormal y reparar el posible daño infligido en los tejidos. Es posible que en algunos casos sea necesaria la extracción de la trompa de Falopio.

Cuando no hay ruptura también se procede quirúrgicamente en muchos casos, bien con una minilaparotomía o una laparoscopia. Si se considera que no hay peligro de ruptura, aunque siempre bajo estricta vigilancia, se puede optar por la administración de medicamentos, concretamente de metotrexato.

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