El trastorno por déficit de atención e hiperactividad se diagnostica en la infancia, antes de los siete años, y puede perdurar hasta la edad adulta.

La Asociación Psiquiátrica americana define el TDAH como un patrón donde se manifiesta una falta de atención y una conducta impulsiva e hiperactiva, aunque este último aspecto no siempre va unido. Los síntomas interfieren en las actividades sociales, académicas y laborales y no encuentran respuesta en otro tipo de trastornos mentales, como puede ser la esquizofrenia u otros trastornos de tipo psicótico. La OMS, por su parte, también incide en la falta de atención y la hiperactividad, debiéndose manifestar en más de una situación con el consiguiente comportamiento antisocial, las conductas desinhibidas y una baja autoestima.

Causas del TDAH

Siendo como es un trastorno muy frecuente en la infancia y, por tanto, objeto de interés de muchos especialistas, lo cierto es que a día de hoy no es posible precisar las causas de dicho trastorno.

Investigaciones actuales indican la existencia de un componente genético que puede incidir de un modo destacable en virtud de estudios efectuados en gemelos donde se ha hallado una vinculación de genes al TDAH. Igualmente, otros estudios biológicos hablan de un desequilibrio bioquímico o de bajos niveles en los neurotransmisores encargados del control del sistema de atención. Otros datos sugieren una carencia de dopamina, relacionada directamente con la eficiencia cerebral con relación a la conducta.

También se ha constatado que el medio ambiente puede incidir en el trastorno, al igual que los comportamientos prenatales, como el consumo de alcohol y tabaco durante el embarazo.

A pesar de la mayor o menor incidencia de estos factores, ninguno de ellos por separado puede considerarse como responsable único del trastorno por déficit de atención.

Asociaciones de TDAH

Síntomas del TDAH

Los síntomas no siempre son iguales en todos los afectados. Se contemplan tres grandes tipos:

  • Falta de atención.
  • Hiperactivo – impulsivo.
  • Combinado.
Cada uno de ellos tiene sus propias características y sintomatología.

Falta de atención:

  • Dificultad para organizarse.
  • No presta atención a los detalles y suele incurrir en errores en sus actividades.
  • Pierde u olvida útiles necesarios para la tarea.
  • Muchas veces parece no estar escuchando.
  • Dificultad manifiesta a la hora de concentrarse en tareas generales o lúdicas.
  • No obedece ni concluye tareas u obligaciones.
  • Rehúye actividades que exijan esfuerzo mental sostenido.
Hiperactivo:

  • Se mueve en exceso.
  • Corre, salta, trepa en situaciones no convenientes.
  • Problemas para permanecer quieto y tranquilo en sus juegos.
  • Habla en exceso.
Impulsivo:

  • Se adelanta a las respuestas antes de haber concluido la pregunta.
  • Dificultad para esperar su turno.
  • Interrumpe e interfiere las actividades de otros.

Diagnóstico del TDAH

El proceso mediante el cual se determinará la existencia de un trastorno por déficit de atención e hiperactividad requiere de varias etapas y de la participación multidisciplinar médica, siendo el neuropediatra el eje donde giren los demás especialistas.

No puede hablarse de un único examen para diagnosticar el TDAH. Hay otros muchos problemas, tales como la ansiedad, la depresión o ciertas discapacidades relacionadas con el aprendizaje que presentan síntomas muy similares. También es conveniente efectuar pruebas auditivas y de visión para descartar síntomas parecidos.

Es fundamental contactar con la familia y con el paciente desde el primer momento y efectuar entrevistas a padres y maestros. De igual modo se deben llevar a cabo estudios neurocognitivos y psicopatológicos.

Tratamiento del TDAH

Así como no hay una sintomatología única, tampoco puede pensarse en un tratamiento exclusivo y eficaz para todos los casos. En general el tratamiento debe estar orientado en una combinación de varios factores, entre los que hay que incluir programas escolares especiales, tratamiento farmacológico y psicológico enfocado en terapias cognitivo conductuales, entrenamiento en habilidades sociales, reuniones familiares e individuales, terapias de grupo y talleres de relajación, pintura y actividades deportivas. Todo ello unido a una vigilancia del proceso, haciendo un exhaustivo seguimiento e implementando los cambios que sean necesarios a lo largo del proceso.

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