El sintoísmo es la segunda religión de Japón, por detrás del budismo zen. Es un sistema de creencias que tiene su origen en el país nipón y que se centra en la adoración a la naturaleza, cuyos elementos se consideran como divinidades. Se calcula que actualmente hay unos cuatro millones de seguidores del sintoísmo.

Orígenes y evolución del sintoísmo

El origen de la palabra sintoísmo procede del chino. Shin-to significa en esta lengua “camino de los dioses”. El sintoísmo comenzó a gestarse en Japón como una religión popular desde edad muy temprana, probablemente varios siglos antes de Cristo, aunque se desconoce la fecha exacta de las primeras manifestaciones sintoístas. La mitología japonesa ha sido esencial en su nacimiento, ya que los seres fantásticos que se adoraban hace miles de años se convertirían más tarde en las divinidades sintoístas o kami.

A partir del siglo VI después de Cristo, el sintoísmo, que entonces era la principal religión de Japón, comenzó a recibir la influencia de otros sistemas teológicos, como el taoísmo, el confucianismo o el budismo. Precisamente ha sido esta última religión la que terminó desplazando al sintoísmo a partir de la Segunda Guerra Mundial, después de haber mutado hacia una variante regional, el budismo zen.

No obstante, la época de oro del sintoísmo es la llamada del "sintoísmo de Estado", que se desarrolló entre 1868 y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Durante esta época, el gobierno japonés se apropió del sistema de creencias sintoísta para crear un referente nacional que diera unidad al país. Se obligó a diferenciar explícitamente entre budismo y sintoísmo, aunque aún quedan algunos ejemplos de templos mixtos, y esta última se convirtió en religión de estado.

Principios del sintoísmo

Se puede considerar que el sintoísmo es una religión politeísta, ya que no cree en una única deidad sino en una pluralidad. En realidad, el sintoísmo afirma la existencia de divinidades o seres espirituales, llamados kami, que se hallan o bien en la naturaleza o bien en niveles superiores de existencia. Así, el sintoísmo se define como una religión naturalista puesto que su centro son los objetos de la naturaleza, a los que se concede el estatus de divinidad.

No obstante, estas deidades no son estables y van cambiando continuamente, ya que se aplican a cualquier cosa que se considere sobrenatural, ya sea un árbol o una persona en concreto. Los animales ocupan un lugar privilegiado dentro del santuario sintoísta, ya que son considerados como mensajeros de los dioses.

El sintoísmo no tiene un cuerpo doctrinal estricto, ni hay tampoco ningún fundador reconocido. En definitiva, es una religión poco complicada, donde no existen demasiados preceptos y hay bastante libertad de interpretación del culto.

Tipos de sintoísmo

Los principales tipos de sintoísmo guardan cierta relación entre sí.

  • Koshitsu Shinto o sintoísmo de la Casa Imperial: Es el sintoísmo practicado por el emperador. Tiene especial importancia el Niinamesai, el rito más importante del sintoísmo, en el que se agradece a los dioses por las cosechas obtenidas.
  • Jinja Shinto o sintoísmo del templo: es la adoración a los kami profesada en los más de 80.000 templos que hay en Japón. Es la principal vertiente del sintoísmo.
  • Shuha Shinto o sectas del sintoísmo: Se trata de grupos de creyentes, que insertos dentro del sintoísmo, desarrollan diferentes variedades de doctrinas, generalmente creadas por un fundador. Aunque adoran a la totalidad de los kami, cada secta se centra en una divinidad que se convierte en su kami central. Hay algunos grupos que incluso muestran características monoteístas.
  • Minzoku Shinto o sintoísmo folclórico: Es el sintoísmo practicado por las personas que no se han sumergido en la rígida estructura religiosa de templos y sectas. Destacan los ritos relacionados con los pasajes de la vida y el paso del año y algunas festividades que tienen lugar en los templos.

Futuro del sintoísmo

Una de las principales características del sintoísmo es su capacidad para asimilar las influencias externas. Durante siglos, ha evolucionado e incorporado elementos de otras creencias, lo que la ha convertido en una religión muy flexible y con mucha capacidad de adaptación al cambio.

No obstante, el sintoísmo ha sufrido una importante merma en el número de sus seguidores después de la Segunda Guerra Mundial, cuando dejó de ser la religión oficial del Estado.

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