El síndrome de Sjögren es un trastorno autoinmune sistémico, con un probable componente hereditario, que afecta sobre todo a las glándulas exocrinas; aquellas que producen líquidos como la saliva, las lágrimas, las secreciones mucosas o las vaginales. Es autoinmune porque el sistema inmunitario reacciona contra el propio organismo por causas que aún se desconocen. Y es sistémica porque la enfermedad, aunque habitualmente afecte a las glándulas lacrimales y parótidas, puede dañar cualquier órgano del cuerpo y presentar una amplia gama de síntomas. También se la considera una enfermedad reumática, ya que suele afectar a menudo a las articulaciones.

Debido a que los síntomas difieren en cada paciente, el síndrome de Sjögren es una enfermedad difícil de diagnosticar. Este trastorno progresa muy lentamente, pudiendo transcurrir bastantes años desde que aparecen los primeros síntomas y se diagnostica la enfermedad. Aunque se consideraba una rareza hasta no hace mucho tiempo, en la actualidad se cree que es la enfermedad autoinmune más frecuente.

Etiología del síndrome de Sjögren

Hasta la fecha se desconoce cuál es la causa del síndrome de Sjögren. Sí se sabe que su incidencia se da con mayor frecuencia entre las mujeres de 40 y 50 años. Es poco común que esta afección se presente en niños. En los Estados Unidos se calcula que afecta del orden de 1 a 4 millones de personas.

El síndrome de Sjögren contempla dos formas clínico – patológicas; la primaria, que evoluciona aisladamente, y la secundaria, que lo hace asociada a otras enfermedades, tales como:

Sintomatología del síndrome de Sjögren

La sintomatología de este trastorno es muy variable, dependiendo de los órganos afectados. La sequedad de boca y ojos, por ejemplo, sería un síntoma muy común en todos los afectados. Otros síntomas que pueden aparecer son ardor en los ojos o la sensación de que alguna cosa, como arenilla, se ha metido en ellos. La boca y la garganta también suelen presentar diversos síntomas, como dificultades para comer o incluso para hablar, pérdida del sentido del gusto y olfato, ronquera o úlceras bucales.

Paralelamente pueden aparecer otros síntomas como:

  • Inflamación o dolor articular.
  • Fiebre.
  • Fatiga.
  • Ganglios inflamados.
  • Síndrome de Raynaud.
  • Caries.
  • Cambios de color en manos y pies.
  • Pancreatitis.
  • Disfunción neuropsíquica.
  • Pleuritis.
De forma menos frecuente pueden producirse complicaciones que terminen derivando en:

  • Vasculitis.
  • Linfoma.
  • Insuficiencia renal.
  • Infección pulmonar.

Diagnóstico y tratamiento del síndrome de Sjögren

Quizá los aspectos más visibles para aproximarse a un diagnóstico de este trastorno sea la sequedad de ojos y boca. Algunos de los exámenes que conviene realizar son:

El principal objetivo del tratamiento consiste en aliviar los síntomas. Los ojos pueden tratarse con lágrimas artificiales o ciclosporina líquida.

Fármacos similares a los que se utilizan para tratar la artritis reumatoidea pueden ayudar en la mejora de los síntomas de este trastorno.

Para no empeorar los síntomas hay que evitar aquellos medicamentos que contribuyan a la sequedad de la boca, como pueden ser los antihistamínicos y los descongestionantes. También conviene evitar el alcohol. Para prevenir la caries, muy asociada a este síndrome, hay que cepillarse frecuentemente los dientes, usar hilo dental y pasar revisiones dentales periódicas. En cuanto a los síntomas relacionados con la artritis se tratan con antiinflamatorios no esteroideos acompañados de fisioterapia. Utilizar gafas de sol está indicado en algunos casos, ya que el síndrome de Sjögren implica en ocasiones una mala tolerancia a la luz. La sequedad vaginal puede ser tratada con lubrificantes, aunque es aconsejable acudir a un ginecólogo.

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