Aunque el lupus puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, las zonas más susceptibles son el hígado, los riñones, el aparato reproductor, las articulaciones, la piel, los pulmones, los vasos sanguíneos y el sistema nervioso.

La mayor incidencia se da entre asiáticos y africanos y claramente superior en mujeres que en hombres. Aunque se han descrito casos donde los afectados han sido niños o ancianos, lo más común es que afecte a mujeres de edades comprendidas entre los 15 y los 45 años.

La enfermedad se manifiesta en fases de brote seguida por otras fases de remisión. Hay lupus muy severos y otros, como los que afectan a la piel –conocido como lupus eritematoso discoide–, cuya gravedad es menor. El resto de lupus –los que no afectan a la piel–, se agrupan bajo el nombre de lupus eritematoso sistémico (LES), y conforman la gran mayoría de casos. Hay, no obstante, un muy reducido espectro de lupus secundario provocado por medicamentos, el cual remite cuando se dejan de tomar. Hasta la fecha no existe cura para el lupus.

Etiología del lupus

Del mismo modo que se no se ha hallado una cura efectiva, tampoco se conoce la causa que origina esta enfermedad. No obstante, al tratarse de una enfermedad autoinmune se cree que ciertos factores tienen su influencia en el sistema inmunológico a la hora de provocar el lupus. También la genética y la exposición a la luz solar son aspectos que algunas teorías barajan como posibles desencadenantes, algo que, en el segundo caso, debido a la fotosensibilidad que presentan muchos de los afectados, parece sugerir que la conexión no sea casual.

También las hormonas, básicamente los estrógenos femeninos, se cree que pueden estar involucrados en el desarrollo de la enfermedad. Algunos estudios apuntan a una mayor incidencia de la enfermedad tras el uso de las píldoras anticonceptivas en mujeres genéticamente predispuestas a desarrollar el lupus.

Sintomas del lupus

El lupus es una enfermedad que puede afectar diversos órganos, de ahí que los síntomas compongan una larga lista, dependiendo de la zona afectada. En general se puede hablar de unos síntomas generales, como la fatiga, pérdida de peso sin una causa identificable o fiebre prolongada desligada de cualquier proceso infeccioso. Los síntomas articulares y musculares están presentes en el 90% de los afectados, sobre todo en manos, muñecas, codos, rodillas y pies. La anemia se calcula que afecta a la mitad de los enfermos por lupus. La caída del cabello también forma parte de la sintomatología más frecuente.

Cuando el lupus afecta al corazón o a los pulmones, los síntomas más evidentes son pericarditis y pleuritis, que se manifiestan ambos como dolor en el pecho y fiebre. En casos menos frecuentes puede ocasionar insuficiencia respiratoria.

Cuando el órgano afectado es el riñón (siempre afecta a los dos) aparece la nefritis, impidiendo que el riñón cumpla adecuadamente sus funciones. Los síntomas visibles son la hinchazón de cara y piernas.

Cuando el afectado es el sistema nervioso los síntomas se manifiestan en forma de cefaleas, depresiones o hiperactividad. Es una afección que se presenta con relativa frecuencia, aunque también representa, por lo general, una de las formas menos graves.

Diagnóstico y tratamiento del lupus

El diagnóstico está supeditado a los síntomas de la enfermedad. En cualquier caso un análisis de sangre en busca de anticuerpos antinucleares puede suponer una pista de gran importancia, ya que está presente en la mayoría de afectados. El problema es que tales anticuerpos se manifiestan igualmente en otras enfermedades. Para lograr un mayor descarte conviene realizar una prueba en busca de anticuerpos anti-ADN, más específico del lupus, aunque también con el inconveniente de que no todos los afectados desarrollan estos anticuerpos.

El tratamiento será igualmente distinto según sea el órgano afectado. Los corticoides están considerados como parte del tratamiento para casi todos los afectados. Cuando los órganos implicados son el pulmón, el riñón o el corazón, el tratamiento ha de ser más agresivo, con dosis mucho más elevadas de corticoides y otros tratamientos inmunodepresores.

Asociaciones lupus

Argentina: ALUA.

Chile: Agrupación lupus Chile.

Colombia: Funcolup.

España: Felupus.

México: Asociaciones.

Listado de otras asociaciones.

Medicamentos para el lupus

Además de los corticoides anteriormente mencionados, los AINEs como aspirina, advil o aleve ayudan a reducir la fiebre, el dolor articular, la hinchazón o el dolor de pecho provocado por la pericarditis o la pleuritis. Antipalúdicos como la hidroxicloroquina ayudan a mejorar los síntomas de la artritis, fatiga, ciertas lesiones de la piel, pericarditis y pleuritis. Cuando hay complicaciones graves se utiliza la aziotioprina y la ciclofosfamida.

Investigaciones recientes han dado como resultado un nuevo medicamento, el micofenolato mofetil, que ya está aprobado por la FDA y que ha demostrado efectividad en el manejo de los síntomas asociados al lupus eritematoso sistémico y que, además, presenta pocos efectos secundarios.

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