El hinduismo es una religión tradicional de la India, que tiene unos 3.500 años de historia. Es una religión que concede una gran importancia a la búsqueda espiritual y que cuenta con un amplio panteón de dioses. Se calcula que en la actualidad hay unos 800 millones de hinduistas, concentrados especialmente en India y Nepal.

Orígenes y difusión del hinduismo

El hinduismo surgió en la India hacia el 1750 a.C. No obstante, se cree que los orígenes del hinduismo se deben a las invasiones arias, quienes trajeron los primeros dioses. Por otra parte, es una religión que ha mutado con el tiempo y al igual que el sintoísmo es bastante libre en su interpretación religiosa. Esto se debe en parte a que carece de un único fundador, de profetas o de una estructura institucional.

El hinduismo es mayoritario actualmente sólo en tres estados del mundo, en India es seguida por el 75% de la población, por lo que es el país con un mayor número de practicantes. En Nepal, el porcentaje es superior, un 85%, pero la población total del país apenas supera los 28 millones de habitantes. También son mayoría en la isla Mauricio y en la isla indonesia de Bali.

Principios del hinduismo

El principio básico del hinduismo es el Brahman. En una analogía con el cristianismo este Brahman se puede considerar como Dios, ya que todas las divinidades a las que se veneran no son más que facetas de este principio supremo. El Brahmán es así una realidad inmutable y suprema, que crea al universo y de donde provienen todos los seres. Esta idea de un espíritu superior se ve complementada por el Atman, el alma individual de que cada persona y ser vivo tiene. Esta alma desea unirse con el Brahmán para conseguir la salvación, lo que se consigue a través de diferentes caminos espirituales.

Otro concepto clave de la doctrina hinduista es la reencarnación o samsara. Los hinduistas creen que cada alma vive eternamente, reencarnándose cada vez que el cuerpo que la alberga muere. Para los hinduistas, el objetivo de la vida es terminar con estas reencarnaciones y alcanzar el nirvana o moksa, es decir, la unión con Brahman. El karma o actos de cada persona serán los que deciden el destino de cada individuo. Así, para alcanzar el nirvana, se pueden seguir tres caminos: el de los actos que consiste seguir fielmente el dharma, o principios de comportamiento, y cumplir con los deberes de la casta; el de la devoción donde se adora a un dios de forma ferviente; y el del conocimiento, donde a través de la meditación se busca la unión con Brahman. Un ejemplo de este último camino sería el yoga.

Influencia social del hinduismo

Una de las principales influencias del hinduismo en la sociedad es el establecimiento de las castas. Estas castas son grupos sociales rígidos, es decir, se forma parte de ellas por nacimiento y no es posible acceder a otros grupos. Ni siquiera están permitidos los matrimonios mixtos entre personas de diferentes castas.

Este sistema de castas se recoge ya en los antiguos textos escritos, donde se divide a la población en cuatro varnas, que luego darían lugar a las castas. Los brahmanes, sacerdotes y maestros, forman la primera casta, la de mayor estatus social. La segunda son los chatrias formada por gobernantes y soldados. La tercero incluye mercaderes y granjeros y recibe el nombre de vaisyas. Por último, la casta o varna de menos nivel son los sudras u obreros manuales.

Todos los que no se insertan en algunas de estas castas forman parte de los dalits, también denominados intocables ya que, su nivel social es tan bajo, que no merecen ni ser tocados. Son personas que son situadas al margen de la sociedad y sometidas a una fuerte discriminación.

A pesar de que el sistema de castas se abolió en 1947, con la independencia del país asiático, su influencia en la organización social de la India sigue siendo importante.

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