El concepto de género es polisémico y multidimensional y aún dentro del contexto de la equidad de género se pueden encontrar distintos significados, acepciones, cuestiones y puntos de vista acerca de él. Al hablar de género es preciso tomar en cuenta lo siguiente:

El género es una construcción cultural

Por lo regular, este elemento no debe faltar al referirse al género. El género se encuentra fundamentado en una construcción sociocultural y no biológica mientras que el sexo es una cuestión biológica, que determina si un ser humano es clasificado como hombre o mujer, debido al órgano reproductor que posee. Aunque hay que tomar en cuenta algunas teorías recientes que argumentan que no es posible realizar esta clasificación binaria de hombre/mujer únicamente y que el sexo puede tener otras clasificaciones o incluso puede no tenerlas.

Esta construcción cultural se refiere a todo cuanto se ha ido etiquetando y naturalizando como femenino o masculino. En su mayoría, estas construcciones se encuentran fundamentadas en la unidad de reproducción biológica de la familia y en la división sexual del trabajo, que divide el mundo en la vida privada y la vida pública.

Lo público y lo privado

La vida privada le corresponde a la mujer, por ser ella quien posee el órgano reproductor capaz de dar la vida y por llevar ese vínculo biológico y físicamente tan estrecho con los hijos, quien entonces es principalmente responsable de cuidarlos, alimentarlos y protegerlos.

La vida pública corresponde al hombre, quién queda al exterior en el esquema de servicios de cuidado y tareas domésticas y deberá ser el principal responsable en proveer alimentos a la familia.

Es así como los estereotipos de género tienen que ver con estas actividades, privadas para la mujer y públicas para el hombre. La mujer al encontrarse dedicada únicamente a las tareas privadas, debía poseer las características adecuadas para hacerse cargo de dichas tareas, como las de ser sensible, tierna, dulce, sumisa, reservada, callada, prudente, satisfecha, ilusionada, débil y otras características más.

El hombre al encontrarse en la vida pública, se rodeó de cualidades que le sirvieran para sobrevivir y sobresalir al exterior, un espacio competitivo y lleno de retos, entre algunas cualidades: insensible, duro, parco, dominante, expresivo, furtivo, abierto, ambicioso, inquieto, fuerte entre muchas otras.

Entonces ¿Qué es el género?

Ha sido así como se han ido reproduciendo los roles femenino y masculino, aunque es importante mencionar que el género, no es un concepto estático, sino que se va transformando tal y como las sociedades se transforman y hoy en día hay algunas actividades y responsabilidades se han ido filtrando hacía ambas esferas. Aunque hay algunas características que permanecen inamovibles e incluso en el caso que traspasen de una esfera a otra son consideradas como anormales.

Género y sexo

A manera de resumen, una cuestión de sexo que concierne únicamente al sexo femenino, es la menstruación; una cuestión de género es conceder como valor universal el hecho de que una mujer debe ser la principal responsable de las tareas domésticas o que solo piensa en casarse. En el caso del hombre, una cuestión de su sexo, es el cáncer de próstata por ejemplo y una cuestión de género, es aseverar que todos los hombres son insensibles o que no deben llorar.

No es solo es una cuestión de mujeres

Debido a que la mujer se encuentra en una posición de desventaja en el sistema hegemónico patriarcal capitalista que rige al mundo occidental, es que relacionamos automáticamente el tema de género a cuestiones exclusivas de la mujer.

Pero no es así, el género tiene que ver con los seres humanos en general, más aún, ahora que las sociedades contemporáneas se mueven y se transforman constantemente. Algunas veces el sexo masculino también se puede encontrar en posición de exclusión o desventaja en distintos planos o dimensiones.

Por eso es importante que al hablar de género, se tenga en mente que no se trata solo de una cuestión de la mujer. Se trata de los valores culturales que posicionan tanto a la mujer como al hombre en distintos lugares y momentos de la historia y la sociedad, en la que ambos pueden posicionarse en un lugar de ventaja, desventaja o exclusión

El género y las relaciones de poder

El género es una de las líneas de distribución y de relaciones de poder que atraviesan al ser humano. Todos los seres humanos se encuentran en cierta posición debido a los condicionantes económicos, bio-psicosociales y políticos con los que nace, vive y se desarrolla.

Algunos de estos condicionantes y dependiendo del contexto del que se hable pueden llegar a ser inalienables, es decir, que dichas condiciones acompañaran al individuo durante toda su vida. Sin embargo, hay algunas otras que son posibles de modificar.

El género es una de estas líneas y bajo esta línea el hombre y la mujer se posicionan de manera distinta en las sociedades. Dependiendo de cada contexto histórico, económico y geopolítico, el hombre y la mujer juegan distintos roles. El sistema hegemónico occidental usualmente, funciona a partir de la dicotomía de lo privado y lo público, por lo cual los roles de la mujer y del hombre se han dividido también en actividades reproductivas y productivas.

El sistema occidental

Tomando en cuenta que el sistema actual se rige bajo un régimen patriarcal capitalista, entonces es la esfera de la actividad económica la que se encuentra por encima de otras, es decir, el sistema le concede mayor valor y por ende enfoca sus estrategias de distribución de poder al mismo. Aquello que genera valor monetario, beneficia y hace crecer al mercado, por medio de producción, inversión, trabajo, intelecto, etc., tendrá mayor interés y significado para el sistema.

Las actividades reproductivas, al no generar ese valor monetario y al no tratarse de una actividad que genere ganancias en capital monetario al mercado, son imperceptibles e invisibles para el sistema económico. Aunque de manera oculta, este se apoya en estas actividades.

La mujer es la que se encuentra vinculada con las actividades reproductivas y es por ello que en este sistema de creencias, se ajusta más a una posición de subordinación, exclusión o desventaja.