
- Etapas del workflow: retoque en Lightroom - Laura V. Gutiérrez
El flujo de trabajo es una expresión que se utiliza en las empresas para designar las estrategias que hacen el trabajo más eficiente. De la misma manera, el workflow en fotografía son esos hábitos que todo fotógrafo debe adquirir para que su toma de imágenes no sea un quebradero de cabeza. Aunque algunos fotógrafos incluyen todo tipo de tareas, en realidad se puede reducir a unas pocas.
Al igual que en la gestión de las labores diarias, cada uno puede decidir cuál será su propio flujo de trabajo, aunque, en cualquier caso, el objetivo final es reducir al máximo el tiempo utilizado incrementando la calidad de las imágenes finales.
¿Por qué es necesario el flujo de trabajo?
Cuando solo se tienen unas pocas fotografías, suele ser fácil gestionarlas todas. El problema llega cuando se tienen miles y al final resulta imposible encontrarlas o nunca están listas para ser utilizadas. El flujo de trabajo es importante para tener siempre el buen formato, para guardarlas según criterios uniformes o para no olvidar hacer las copias de seguridad, entre otras prioridades que se impondrá el propio fotógrafo.
La elección del formato: ¿RAW o JPEG?
Es bien sabido que lo más recomendable es disparar siempre en formato RAW, ya que el archivo contiene mucha más información que un JPEG. Sin embargo, la duda llega a la hora de almacenar. ¿Es mejor quedarse sólo con el bruto o guardar también una copia en otro formato?
Es importante recordar que los originales en RAW requieren de programas especiales para ser leídos, pero tampoco hay que olvidar que guardar archivos JPEG significa más espacio.
En definitiva, lo importante es saber cómo se van a utilizar las fotografías. Si se va a hacer un uso corriente de los JPEG, es mejor tener una copia guardada. Además, si se ha retocado, el RAW no guardará los cambios, por lo que será necesario otro archivo. En este caso, puede ser preferible el TIFF, pero, de nuevo, implica más espacio.
Por otra parte, algunos fotógrafos configuran su cámara en el modo mixto RAW+JPEG, que saca una fotografía de cada formato, para poder enviarla rápidamente en caso de que no haya tiempo de retocarla.
Descarga al ordenador: tratar las imágenes en bloques o individualmente
Una vez realizada la toma, hay que pasarla al ordenador. En primer lugar, habrá que elegir el programa que se utilizará para gestionarlas. La mayor parte de los programas de revelado de RAW permiten además la ordenación de las imágenes a través de palabras clave, por lo que será útil utilizarlos para realizar también estas tareas.
Además estos programas suelen permitir tratar las imágenes en bloques o individualmente. Si se tratan en bloques, se pueden establecer filtros previos que se apliquen a todas las imágenes, aunque, en ocasiones, los resultados pueden no ser los deseados.
Filtros predeterminados en el revelado de fotografías
Es preferible aplicar los filtros durante la descarga, ya que suele resultar más sencillo. Algunos de estos filtros pueden ser la corrección del brillo, el enfoque o el ajuste de los colores. Aunque, como ya se ha indicado, una aplicación indiscriminada puede tener malos resultados.
Si las fotografías van a ser subidas a Internet es además interesante poner una marca de agua para que las imágenes no puedan ser robadas.
Etiquetado de imágenes: las palabras clave
Una de las etapas fundamentales es el etiquetado, que permitirá encontrar las imágenes con mayor facilidad. Aquí hay que ser especialmente sistemático, para que el trabajo no sea en vano. Lo primero es identificar los elementos principales de la imagen y poner su nombre en las etiquetas. Así, cuando busquemos todas las fotos de perros que se han hecho, bastará con teclear la palabra clave y aparecerán todas.
Cada persona debe decidir cuál es el método por el que buscará sus imágenes. Si lo que le interesa son los lotes de imágenes de, por ejemplo, unas vacaciones concretas, entonces se pueden etiquetar todas con ese término. Además se pueden guardar en una carpeta separada para encontrarlas sin necesidad del catálogo.
Si se prefieren los conceptos o los elementos fotografiados, que es cuando es realmente útil el etiquetado, habrá que reflejarlos, procurando utilizar siempre las mismas palabras. El lugar y las personas que aparecen en la foto suelen ser datos indispensables.
Copias de seguridad de las imágenes
Por último, es importante asegurarse de que se hacen copias de seguridad de las imágenes. Lo mejor son los discos duros externos, ya que los CDs y DVDs se estropean más fácilmente. También es recomendable hacer una copia del catálogo por el que están ordenadas las imágenes.
Con estos sencillos pasos, las imágenes siempre estarán a punto para ser utilizadas de forma rápida y eficiente y ninguna fotografía se perderá en la inmensidad del disco duro de un fotógrafo.
