Empoderamiento, que en ocasiones también aparece como “apoderamiento”, es una palabra que actualmente deriva del “empowerment” inglés, aunque la palabra aparece en mucha literatura de ONG y movimientos civiles contra las desigualdades, la marginalización y la pobreza; más frecuentemente se encuentra en el contexto de la lucha feminista y de los derechos de la mujer.

Empoderamiento: Control, poder y dinero

A menudo, los problemas como el machismo, racismo, homofobia, xenofobia, etc. son vistos como una actitud simplista de mera “discriminación”, cuando la clave de los mismos se encuentra en las diferencias de poder, no solo en “dar trato de inferioridad”.

En un mundo dominado por el dinero, poder e ingresos son prácticamente sinónimos, por ello, cuando se denuncia que las mujeres de media cobran menos que los hombres, nos encontramos con que las mujeres tienen menos poder, menos control, menos capacidad de influir en la sociedad y sus decisiones.

El empoderamientoabre oportunidades para nuevas fuentes de ingresos, ya se igualando sus sueldos al de sus colegas masculinos, ofreciendo ayudas sociales para mejorar sus situaciones, mejorando las condiciones laborales en puestos “típicamente femeninos” (a menudo, los más inestables y peor pagados) y creando puestos en trabajos “típicamente masculinos” (desde construcción y mecánica, hasta la alta academia, aún un “club de caballeros”), etc.

A nivel global, un estudio de Unicef ha mostrado que las mujeres realizan el 66% del trabajo, producen el 50% de la comida, pero ganan el 10% de sueldo y poseen el 1% de la propiedad.

En un mundo donde el dinero es poder, las mujeres se enfrentan continuamente a prácticas abusivas y dependencia. El empoderamiento supone cualquier acción capaz de otorgar más independencia, capacidad de decisión, control sobre sus propias vidas y cientos de otros asuntos que gente en el poder dan por asumidas, como que su voz tiene importancia, a las personas marginadas.

Empoderamiento en la sociedad: princesas buenas o brujas malas

El empoderamiento económico mencionado, aunque representa una importante mejora para las mujeres, no es el único punto a trabajar, existen aspectos sociales que afectan y dañan a las mujeres, como las imágenes públicas sobre lo que significa ser mujer.

Por ejemplo, aunque el público femenino se ha demostrado una y otra vez que es una fuerza a tener en cuenta tanto como consumidoras y como creadoras. Muchos estudios, directores, productores y guionistas importantes de cine (y no importantes, no por más discretos estudios pequeños e independientes son menos proclives al sexismo) siguen negándose a dar mayor interés y relevancia a las mujeres y a tratar asuntos femeninos de manera realmente relevante (en vez de recurriendo continuamente a clichés: la princesa buena y la bruja mala).

A menudo se culpa de la ausencia de relevancia femenina en el negocio es una misteriosa “audiencia”, pero en realidad tal audiencia no es más que una forma fácil de evitar hacer auto-crítica y perpetuar el status-quo.

Este problema no es exclusivo de la ficción en cualquiera de sus formas, en la vida real, la televisión, las informativos, periódicos, etc.; están mostrando continuamente al mundo imágenes nefastas de mujeres.

Si se compara, por ejemplo, cuantas veces aparece en un informativo una mujer como víctima, a cuántas veces en posiciones de liderazgo o lucha, las proporciones están muy desequilibradas; y no por ser “real” (que es debatible) la imagen que repercute en la mente de los espectadores es menos negativa.

El empoderamientosocial implica reconocer los miles de roles que la mujer tiene, o puede tener allí donde aún se les niega, en la sociedad. Darle una voz para que muestren las maneras en las que realmente desean verse representadas y trabajar en contra del problema de prejuicio sexual en los medios y no tolerar el sexismo por un mal entendido “deseo del público”.

El empoderamientoindividual: la importancia de la persona

La unión de la falta de poder adquisitivo y reconocimiento social, tiene como resultado mujeres con graves problemas en sus vidas individuales: frustración, depresión, dudas, auto estima, etc.

A menudo, en su búsqueda particular para sentirse más felices y aceptadas (tanto social como personalmente), no son pocas las mujeres que entran en actividades “poco ortodoxas”. Por ejemplo, espectáculos como el burlesque o baile en barra (“pole dancing”), no exactamente considerados actividades de empoderamiento de las mujeres, a nivel individual puede resultar beneficioso e, incluso, terapéutico: mujeres que han padecido desequilibrios alimenticios por culpa de las imágenes irreales de belleza femenina que proyectan los medios y las expectativas de la sociedad que las rodeaba, han reconocido sentirse más hermosas, fuertes y poderosas tras varias clases en estos bailes.

Aunque parezca una paradoja, existe una buena razón para esta forma de “empoderamientopersonal” funcione, cuando existe un contexto controlado y positivo: las mujeres pueden elegir sus actuaciones, su público y cómo, cuándo y por qué hacen lo que quieren hacer; dando como resultado que de espectáculo creado meramente para “poner cachondos” a los hombres heterosexuales, como el baile en barra, puede transformarse en todo un magnífico arte donde las mujeres se expresan, sexual o artísticamente, como ellas realmente consideran adecuado.

Es en el control. El poder sobre lo que hacen, donde está la clave, no lo que hacen en sí mismo lo que es beneficioso o perjudicial.

Empoderara nivel individual, implica que las mujeres tomen consciencia de que no necesitan amoldarse a los prejuicios sociales y encontrar la seguridad en sí mismas necesarias para que se las reconozca social y económicamente; que tienen derecho a identificarse y expresarse como ellas consideran oportuno y no amoldarse a las expectativas externas.

Problemas y críticas del empoderamiento

Aunque más corriente en el mundo de las mujeres, el concepto de empoderamientotambién puede ser aplicados a otras luchas de derechos humanos, cada uno con sus diferencias particulares. También es importante reconocer que dentro de las mujeres existen grupos que son discriminados y reconocer su voz es el primer paso para su empoderamiento.

Uno de sus mayores problemas de empoderamiento, es que a menudo puede ser mal empleado como “palabra fetiche” por llamarla así, para referirse asuntos intrascendentes o no realmente empoderantes, quizá de forma similar a como algunas empresas abusan de lo “verde” para lavar su imagen cuando la mayoría sus prácticas están lejos de ser medioambientalmente responsables; el empoderamientoes abusado para desviar la atención del público de las necesidades auténticas de la gente discriminada.