El confucianismo, también llamado por algunos confucionismo, es una de las religiones que ha tenido una mayor influencia en la historia de Asia y muy especialmente en la de China. Su fundador fue Confucio (551 a.C. - 479 a.C.) y su filosofía ha llegado hasta nuestros días especialmente gracias a las Analectas, un texto donde se recogen discusiones del maestro con sus discípulos. El pensamiento de Confucio no fue introducido en Europa hasta finales del siglo XVI, gracias a los escritos del misionero jesuita Mateo Ricci.

Su fundador: Confucio

Confucio, cuyo nombre original es Kongzi o Maestro Kong, nació en una familia noble de terratenientes chinos. Sin embargo, el padre de Confucio murió cuando éste sólo era un niño, lo que dejó a la familia en la pobreza. A pesar de sus comienzos humildes, Confucio dedicó su vida al estudio y llegó a ser un personaje fundamental en la vida política y social de China, ocupando durante un tiempo el máximo cargo en el ministerio de Justicia de su provincia.

Hacia el año 580 a.C., comenzó a rodearse de discípulos, entre los que difundía sus enseñanzas. La filosofía de Confucio está fuertemente influenciada por la situación política y social de China, en una época en la que el orden social se estaba resquebrajando. Confucio ideó así un sistema de valores que devolvería el equilibrio anterior.

Su influencia en China ha sido tal que durante siglos los libros donde se recogen sus enseñanzas, los llamados Cuatro clásicos, fueron los textos básicos de aprendizaje en los colegios del país durante siglos.

Principios del confucianismo

Los principios del confucionismo se pueden considerar como una filosofía de vida más que como una religión, en la que se dan instrucciones para la buena conducta de las personas. Según el escritor y experto en Filosofía Jorge Orellana, los principios del Confucianismo son “la piedad filial, ligada al respeto a los antepasados y a la tradición, la fidelidad y la deferencia para con los superiores (zhongh); la equidad que lleva al respeto de los bienes ajenos y de la posición social de cada cual (yi); la forma decorosa de conducta, muy ligada a las ceremonias y al modo de gobernar y de restablecer el orden social (li ); y pasión o simpatía que conduce a socorrer a los semejantes (ren)”. Orellana asegura además que ésta última es la "regla de oro" del confucianismo. “Es la expresión de un sentimiento de benevolencia y de confianza similar al que existe en el seno de la familia”, afirma.

El Confucianismo se ocupa además de describir el comportamiento adecuado que debe tener el príncipe con respecto a su pueblo, ya que éste debe ser un modelo para el resto de la sociedad. Así, el príncipe debe amar al pueblo, renovarlo moralmente y procurarle los medios necesarios para la vida cotidiana.

Por otra parte, la filosofía de Confucio se planteaba como un proyecto social que tenía un plan concreto de puesta en práctica. Confucio confiaba así que si algún príncipe ponía en práctica su teoría, el restablecimiento del orden social llegaría al cabo de unos tres años.

El Confucianismo en la actualidad

El Confucianismo, como ya se ha comentado, era ante todo una teorización de un sistema social concreto. Así, en consonancia con lo que diría Aristóteles poco después en Grecia, el ser es un producto social y no una individualidad. La familia es la base de este sistema social, pero vista como un gran clan, no como un núcleo reducido de personas.

Este sistema tiene una influencia evidente en el pensamiento oriental actual, muy concretamente en el chino. Las sociedades de Asia Oriental son vistas como núcleos compactos, donde no se actúa en beneficio del individuo sino de la comunidad. Este principio es el principal vehículo que permite mantener la cohesión y la tranquilidad social, a pesar de la restricción de libertades en China.

Además, la sociedad se concibe como una sistema fuertemente jerárquico, donde cada persona está sujeta a obligaciones concretas hacia los otros miembros del grupo. Estas obligaciones están definidas por el rango social de cada persona. La influencia de este principio puede verse en la sociedad japonesa, china y coreana.

A pesar de haber experimentado décadas de declive, en los últimos años el Confucianismo en China vive un renacimiento y los libros filosóficos del maestro oriental ha experimentado un notable aumento de las ventas. El reciente estreno de la película sobre la vida de Confucio en China ha contribuido a alimentar este fervor.

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