El clítoris es la zona erógena por excelencia de la mujer. En este órgano están concentrados los nervios que producen placer. De hecho, al menos hasta la fecha, no se conoce otra función del clítoris que no sea la de provocar placer.

El clítoris se encuentra en la parte superior de la vulva, recubierto parcialmente por los labios menores. La parte visible del clítoris –lo que sería el capuchón y el glande del clítoris–, apenas constituye el 10% de su tamaño total. En toda su longitud el clítoris puede alcanzar una medida aproximada que varía entre 10 y 13 cm., no muy inferior al tamaño del pene promedio masculino. La parte visible, lo que sería el glande, apenas alcanza los 5 mm. de largo en estado de reposo y entre 1 cm. y 1.5 cm en estado de erección.

Estimulación del clítoris

La sexualidad femenina suele requerir un acercamiento distinto en cuanto a comportamientos y sensaciones. Cabe señalar que el clítoris, concretamente el glande, es un órgano extremadamente sensible, razón por la que muchas mujeres prefieren una estimulación indirecta.

La estimulación del clítoris con la lengua es, probablemente, uno de los placeres más apetecibles para muchas mujeres, sin embargo, tal y como se apuntaba, conviene recordar que la estimulación directa puede resultar incómoda e incluso dolorosa, lo cual no significa que deba evitarse por completo, sino más bien llevar a cabo un acercamiento paulatino, procurando una excitación cada vez mayor y así, progresivamente, rodear el objetivo con ataques esporádicos sobre el glande y observar la respuesta femenina.

Los dedos también pueden jugar un papel importante a la hora de estimular el clítoris. De hecho, cada mujer sabe mejor que nadie cuál es la forma más placentera de hacerlo, así que no estará de más pedirle esta información, ya que en el terreno de la sexualidad, como en tantos otros, cada uno tiene sus técnicas y preferencias. Lo más habitual consiste en realizar movimientos circulares, al principio lentos y sin ejercer demasiada presión. A medida que aumente la excitación se puede aumentar la velocidad y la presión, siempre estando pendiente de la respuesta de la mujer.

El clítoris y el orgasmo

Cuando la vagina disminuye su tamaño alrededor de un 30%, se congestiona y el útero experimenta contracciones rítmicas y placenteras, de lo que estamos hablando es del orgasmo femenino.

Una vez termina el orgasmo el clítoris recupera su tamaño normal, circunstancia que sucede al cabo de unos 10 minutos. Una de las diferencias entre hombres y mujeres radica en que estas últimas no requieren de un periodo de recuperación, o bien este es mucho más breve, razón por la que pueden lograr orgasmos consecutivos.

La relación entre el clítoris y el orgasmo, para muchos profesionales es la única que existe, en detrimento del orgasmo vaginal que otros tantos defienden a capa y espada. En realidad, debido al tamaño total del clítoris, se podrían decir que la penetración vaginal que culmina con el orgasmo, en el fondo –nunca mejor dicho–, se consigue mediante la estimulación de las raíces del propio clítoris.

El punto G

El punto G, llamado así por la inicial del ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, es una zona esponjosa ubicada detrás del pubis y alrededor de la uretra. Allí se encuentran las glándulas de Skene, con las que se asocia la eyaculación femenina, una efusión de fluidos que responde a un elevado nivel de excitación sexual y fuente de potentes orgasmos. Ahora bien, pocas son las mujeres que presentan estas eyaculaciones. Y no solo esto; también habrá que tener presente las discrepancias que existen sobre la propia existencia de este misterioso punto G. En principio, el punto G está situado en el interior de la vagina, a escasos centímetros de la entrada. Se puede acceder a él introduciendo un dedo y dirigiéndolo hacia la parte superior. Para tener la certeza de haber encontrado la “x” en este mapa de tesoro, nada mejor que atender a las indicaciones de la pareja en cuestión.