La depresión mayor es un término psiquiátrico que hace referencia a un cuadro depresivo donde el paciente se siente abatido, infeliz y con un estado de ánimo bajo mínimos. Esta es una sensación que, en mayor o menor grado, todos experimentamos en alguna u otra ocasión.

Lo que distingue al trastorno depresivo es su intensidad y su prolongación en el tiempo que, por regla general, puede ser de varias de semanas o incluso más tiempo, siendo necesario el tratamiento con medicamentos, psicoterapia o ambos.

El concepto de depresión mayor no pretende acotar el trastorno dentro de lo que serían causas externas o internas, razón por la que engloba problemas de muy diversa índole y de mayor o menor gravedad.

Causas de la depresión mayor

No existe una causa única que induzca a un trastorno depresivo. Hay investigadores que apuntan a cambios químicos que se producen en el cerebro, que se deberían a ciertos problemas genéticos o bien que estos cambios se pudieran desencadenar debido a situaciones estresantes. Probablemente se trate de una combinación de ambos.

El componente hereditario de la depresión también debe tomarse en consideración, ya que algunos tipos parecen trasmitirse de padres a hijos, si bien es cierto que muchos otros tipos se presentan en personas que no tienen ningún antecedente familiar con este trastorno. De hecho, cualquier individuo está expuesto a sufrir una depresión, con independencia de la edad.

Se consideran factores de riesgo hechos como el alcoholismo o la drogadicción. Algunas enfermedades asociadas al dolor o que sean incurables pueden ser desencadenantes de depresión. Algunos medicamentos, como por ejemplo los esteroides, o problemas con el sueño son otros factores a considerar. Situaciones estresantes, como las rupturas de pareja, la enfermedad o muerte de algún ser querido, malos tratos, abusos sexuales o problemas en el colegio, durante la niñez, aislamiento social, sobre todo en la vejez, o quedarse en el paro, son algunos de los eventos que pueden provocar un trastorno depresivo.

Síntomas de la depresión mayor

Probablemente, uno de los síntomas más comunes de la depresión sea la distorsión con que se ve el entorno personal más próximo, la vida en general y a nosotros mismos. Todo se observa desde una perspectiva negativa y cualquier situación parece perturbadora, amenazante, peligrosa y genera una incapacidad para enfrentarse a ella y buscar alguna forma de resolverla. En el peor de los casos de idea del suicidio planea en el horizonte de la persona depresiva.

Los síntomas más comunes asociados a la depresión mayor abarcan:

  • Irritabilidad e inquietud.
  • Cambios en el apetito acompañados de aumento o pérdida de peso.
  • Grandes dificultades de concentración.
  • Falta de energía, cansancio continuado.
  • Sentimientos de culpa, odio, desesperanza o abandono.
  • Aislamiento.
  • Pérdida de interés en las actividades que con anterioridad se disfrutaban.
  • Ideaciones suicidas o de muerte.
  • Problemas con el sueño; bien por exceso o por defecto.
La depresión mayor puede ir acompañada de otros sentimientos, como la rabia, la apatía, la tristeza o la desmotivación y, cuando es muy severa, aparecer síntomas de carácter psicótico, tales como alucinaciones o delirios.

Tratamiento de la depresión mayor

A grandes rasgos puede decirse que la depresión se trata mediante medicamentos, conocidos como antidepresivos, y psicoterapia. Cuando se trata de casos leves, por lo general, bastará uno de esos tratamientos, mientras que si es severa, lo más probable es que se requiera una combinación de ambos. En los casos más extremos, sobre todo cuando existe la ideación suicida, lo recomendable es que el tratamiento se lleve a cabo en un hospital psiquiátrico.

Entre los medicamentos más usuales están los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina), como pueden ser la fluoxetina, cetalopram, sertralina o paroxetina. Otro tipo de medicamentos son los IRSN (inhibidores de la recaptación de la norepinefrina), como la venlafaxina, la desvenlafaxina o la duloxetina. También pueden utilizarse los antidepresivos tricíclicos, los inhibidores de la monoaminoxidasa, bupropión o, en el caso de delirios o alucinaciones, medicamentos antipsicóticos.

La hierba de San Juan o hipérico se obtiene sin receta médica y puede ayudar en los casos de depresión leve. Sin embargo, puede interferir en la toma de otros medicamentos, por lo que si se pretende hacer uso de ella, conviene hablar previamente con el médico.

La otra parte del tratamiento de la depresión mayor es la psicoterapia. Existen distintos tipos, entre ellos la terapia cognitivo conductual, con la que se aprenderá a combatir los pensamientos negativos, tomando consciencia de los síntomas y los desencadenantes susceptibles de empeorar la depresión; así como a adquirir las habilidades necesarias para enfrentarse a los problemas.

Con la psicoterapia también se pretende comprender las causas que se esconden tras los pensamientos negativos y, de este modo, combatirlas más eficazmente. Formar parte de grupos de ayuda mutua con una problemática similar es otro de los factores que puede suponer una gran ayuda para el afectado.

Otros tratamientos que se pueden utilizar abarcan la terapia electroconvulsiva, la estimulación magnética transcraneal o la fototerapia.

Si el artículo te ha parecido interesante ayuda a su difusión con un clik en "me gusta".

Podéis seguir mis artículos en Twitter.