El término arte se presta a múltiples definiciones, o tal vez sea más acertado decir que se presta a muchas interpretaciones. ¿Qué es arte y qué no lo es? Probablemente no sea fácil establecer ese límite que separa aquello que consideramos arte de aquello que no merece tal distinción. Y por supuesto, en la interpretación, no solo están las concepciones sobre qué es y qué no es arte, sino la percepción individual para valorar como arte cualquier actividad susceptible de ser considerada como tal. Claude Bernard hacía referencia a la individualidad del arte cuando afirmaba: “El arte es yo... La ciencia es nosotros”.

Los inicios del arte

Algunos dirán que el arte apareció con el ser humano, ya que forma parte de su idiosincrasia. Es posible, pero más probable es que apareciera, en sus primeras manifestaciones, asociado a sus necesidades más básicas. Las pinturas rupestres serían un claro ejemplo, y quizá el más antiguo que conservamos de nuestros ancestros. El arte, sin embargo, alcanzaría su esplendor cuando el ser humano, con el desarrollo de la agricultura y la ganadería, abandonara su vida nómada para convertirse en un ser básicamente sedentario. Este hecho, con todo lo que iba a conllevar, como la división y la especialización del trabajo, crearía el caldo de cultivo idóneo para que el arte ocupara un espacio que antes no tenía y cumpliera funciones que con anterioridad no se plantearon.

Clasificación de las artes

A lo largo del tiempo ha habido infinidad de intentos de establecer distintas clasificaciones de lo que es el arte; interpretaciones que, desde la perspectiva filosófica, histórica o propiamente artística, siempre ha sido subjetiva y sujeta al periodo histórico en que se ha desarrollado. Tras las numerosas definiciones que han ido marcando cada civilización, se ha llegado al periodo actual con la clasificación de una lista de bellas artes en la que, actualmente, se contemplan nueve ramas.

De la Grecia antigua provienen las primeras seis ramas de lo que se consideraba arte: arquitectura, danza, escultura, música, pintura y poesía. Recientemente se incluirían otras ramas, como el cine; de ahí que nos refiramos al mismo como el séptimo arte. Algunas tendencias sitúan como octava rama a la fotografía, y la historieta como la novena.

No faltan críticos e historiadores que debatan sobre la inclusión de nuevas artes, como pueden ser la gastronomía, la moda, el teatro, la perfumería o incluso la televisión.

¿Qué es el arte?

No se trata de un tema menor. Más de uno se cuestionará, y quizá con razón, porque el trabajo de unos se considera arte y el de otros no. Sin ir más lejos; escribiendo puedo aspirar a que mi trabajo pueda llegar a ser considerado arte (otra cosa muy distinta es que lo logre). Sin embargo, con otro tipo de actividad, seguro que no tendría ni la más mínima opción de que el fruto de mi trabajo pudiera llegar a ser considerado como arte. Pero aún en el terreno del arte, la ambigüedad continúa. Chéjov lo define muy bien en su visión de lo que es una obra de arte: “Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan. No conozco ningún otro criterio”.

Y es en ese punto de partida donde habría que indagar con relación a las posibles definiciones del término arte.

Definir el arte es entrar en un terreno abierto en el que cabe todo tipo de debates y en el que difícilmente pueda asentarse la objetividad. Para Aristóteles el arte consistía en una disposición constante para producir cosas de un modo racional. Platón, por su parte, interpretaba el arte como la capacidad de hacer cosas mediante la inteligencia. Casiodoro también destacó el aspecto productivo del arte, pero constriñéndolo a tres objetivos fundamentales: enseñar, conmover y complacer.

Más recientemente, filósofos de la talla de Arthur Schopenhauer, veían en el arte: “una vía para escapar del estado de infelicidad propio del hombre”. Leon Tolstoi defendía el arte como forma de comunicación cuya validez radica en las emociones que transmite y que pueden ser compartidas por todos los hombres.

Para definir el término arte, finalmente, y como decía Dino Formaggio, pordríamos concluir, sin temor a equivocarnos, que: “arte es todo aquello que los hombres llaman arte”.

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