La ampicilina fue la primera penicilina semisintética de amplio espectro. Su desarrollo corrió a cargo de los laboratorios Beecham en el año 1958. La ampicilina se muestra activa tanto contra gérmenes grampositivos y gramnegativos. La ampicilina suele utilizarse para tratar infecciones bacterianas como la neumonía, la bronquitis, las infecciones de oído, de pulmón o de las vías urinarias, salmonelosis, listeriosis o meningitis.

Dosis, formatos y presentación de la ampicilina

La ampicilina puede venir envasada en cápsulas, solución líquida o gotas pediátricas que se administran por vía oral. Se toman cada 6 horas 4 veces al día. Tanto las gotas como la solución líquida deben agitarse bien antes de cada uso y pueden mezclarse con la leche, zumos de fruta o agua para ser ingeridas de inmediato. En cuanto a las cápsulas deben tomarse enteras y acompañadas de un vaso de agua.

La ampicilina hay que tomarla una o dos horas antes o después de las comidas. En caso de olvido de una dosis no debe tomarse el doble cuando corresponda para compensarlo, sino pasar a la siguiente. El tratamiento aún debe continuar entre 48 y 72 horas después de que hayan desaparecido los síntomas.

La ampicilina y el embarazo

En el caso de estar embarazada o tener planes de estarlo conviene consultar al médico. Aunque los estudios efectuados con animales no han demostrado que se produzcan daños al feto ni alteraciones relacionadas con la fertilidad, no hay estudios con suficientes evidencias con mujeres embarazadas, además, teniendo en cuenta que los estudios llevados a cabo con animales no siempre sirven para predecir el comportamiento que tendrán los medicamentos con los humanos, el uso de la ampicilina en caso de embarazo solo deberá hacerse con conocimiento médico y en el caso de que sea estrictamente necesario.

También hay que señalar que la ampicilina se excreta en la leche materna, por lo que durante el periodo de lactancia deberá valorarse la posibilidad de interrumpirla.

Precauciones antes de tomar ampicilina

La primera precaución que debe tomarse consiste en saber si se es alérgico a la ampicilina. También es importante comentar al especialista si ya se están tomando otros medicamentos, especialmente si se trata de antibióticos. Igualmente debe ponerse en conocimiento del médico si se han padecido enfermedades del riñón, del hígado, alergias, asma, problemas estomacales o enfermedades de la sangre.

Si ya se está siguiendo un tratamiento con ampicilina hay que informar al médico en caso de cualquier tipo de cirugía, incluidos los procesos dentales. Este medicamento debe guardarse bien cerrado y lejos de la humedad o el calor excesivo, debiéndose desechar cuando haya caducado. La solución líquida puede conservarse en el frigorífico. A temperatura ambiente se mantendrá en buen estado durante 7 días.

Efectos secundarios o adversos de la ampicilina

La ampicilina no es un medicamento que se caracterice por tener demasiados efectos secundarios, sin embargo podrían presentarse algunos como:

  • Malestar estomacal.
  • Vómitos.
  • Diarrea.
  • Sarpullido que en ocasiones puede llegar a ser severo.
  • Prurito.
  • Infección vaginal.
  • Dificultades con la respiración.
  • Urticarias.
La mayoría de estos efectos secundarios son reversibles una vez se termina o se interrumpe el tratamiento. También al interaccionar con otros medicamentos se pueden producir efectos indeseables. En el caso del alopurinol existe una mayor probabilidad de que aparezcan erupciones cutáneas, sobre todo en pacientes hiperuricémicos. Los antibióticos bacteriostáticos pueden interferir con el efecto bactericida de las penicilinas. Los anticonceptivos orales pueden perder parte de su eficacia, así como aparecer sangrado. El probenecid reduce la secreción tubular renal de la ampicilina, lo que se traduce en una mayor toxicidad de esta.

En caso de que se produzca una sobredosis deberá efectuarse un lavado gástrico o una inducción al vómito y se aplicará un tratamiento sintomático.

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