La alergia es una afección bastante común que se desencadena cuando el sistema inmunitario reacciona ante los alérgenos; sustancias por lo general inocuas. La respuesta del organismo consiste en liberar ciertos químicos, como las histaminas, que combaten al supuesto invasor.

Tipos o clases de alergia

Los alérgenos comprenden una amplia variedad de posibilidades que se clasifican en seis grandes grupos:

  • Alergia al polen.
  • Alergia a los animales.
  • Alergia a los ácaros del polvo.
  • Alergia a los medicamentos o drogas.
  • Alergia a los alimentos.
  • Alergia a las picaduras de los insectos.

Causas de la alergia

Los últimos estudios estimativos nos hablan de que en la actualidad 1 de cada 5 personas es alérgica a alguna sustancia. Y las previsiones auguran que, en un futuro próximo, esta cifra aumente significativamente, sobre todo en los países industrializados. Se cree que una de las causas podría ser el menor contacto que los niños tienen con diversos microorganismos, lo que incidiría directamente en el sistema inmune, no estimulándose lo suficiente y haciéndolo más vulnerable a los agentes medioambientales externos.

La predisposición hereditaria es otro de los factores sobre el que hay bastantes indicios de que sea una de las causas de la alergia. Se ha comprobado que un niño cuyos padres sean alérgicos, sobre todo la madre, tiene mayores probabilidades de padecer algún tipo de alergia, aunque no necesariamente a las mismas sustancias que sus progenitores.

Otras causas susceptibles de causar alergia tienen que ver con la bajada de las defensas del organismo, lo que puede estar provocado por infecciones víricas, un embarazo u otras causas.

Síntomas de la alergia

Los síntomas que provoca una alergia pueden ser leves o graves, aunque por lo general se limitan al lagrimeo, estornudos y escozor en los ojos. En algunos casos también pueden presentarse otros síntomas, dependiendo de la parte del cuerpo que entre en contacto con el alérgeno; diarrea, vómitos, náuseas o cólicos estomacales en el caso de los alimentos, o urticaria, picazón y erupciones cutáneas cuando el contacto es en la piel. La alergia a los medicamentos provoca una sintomatología muy variada, ya que suele comprometer todo el organismo.

En algunos casos las reacciones alérgicas pueden ser muy peligrosas e incluso comprometer la vida, provocando serias dificultades respiratorias, mal funcionamiento del corazón y descenso brusco de la presión arterial, lo que puede degenerar en un shock anafiláctico.

Pruebas o test para la alergia

Determinar el origen de una alergia no siempre es fácil. El primer paso que dará el especialista será interrogar al paciente sobre la alergia; cuando aparece y en qué situaciones, así como también tratara de verificar que los síntomas no se deban a otras causas.

A partir de ahí, las pruebas cutáneas son el método más común para tratar de identificar al alérgeno. La prueba de punción consiste en colocar la sustancia sospechosa sobre la piel y punzar ligeramente para que penetre en la misma y, después, observar si se produce reacción. Otras posibilidades incluyen la prueba del parche o las pruebas intradérmicas.

Diagnóstico de la alergia

Algunos exámenes pueden contribuir notablemente a identificar las causas de la alergia, como un examen de sangre llamado inmunoglobulina E. El conteo de glóbulos blancos esosinófilos también puede contribuir al diagnóstico de la alergia.

El especialista puede emplear otras estrategias, como las pruebas de uso y eliminación, donde se le pide al afectado que evite ciertas sustancias o elementos o bien todo lo contrario, y observar el resultado. Suele aplicarse a las alergias alimentarias o a los medicamentos.

Los desencadenantes físicos, aplicando frío, calor u otros estímulos, también se llevan a cabo por el médico para comprobar si hay respuesta alérgica.

Tratamiento de la alergia

Evidentemente, no hay mejor tratamiento que la evitación del alérgeno; es decir, la prevención una vez se ha averiguado la causa. Aunque ya se ha dicho que, en general, los síntomas son leves y, como mucho, suponen una molestia menor, en algunos casos no es así y resulta imperativo reconocer el alérgeno. Ante las reacciones graves el tratamiento más efectivo lo constituye un medicamento llamado epinefrina, que se debe administrar lo antes posible.

En los casos más comunes, el tratamiento farmacológico dependerá del tipo de alergia. Los medicamentos más habituales son los antihistamínicos. También pueden ser necesarios los descongestionantes o los corticosteroides.

Vacuna para la alergia

Hay situaciones donde es recomendable el empleo de vacunas para la alergia, bien porque no puede evitarse el contacto con el alérgeno o porque no hay forma de controlar los síntomas con los tratamientos convencionales. Con la vacuna se logrará que el organismo no reaccione desmesuradamente ante el alérgeno. No obstante hay que decir que las vacunas no dan el resultado esperado en todas las personas, por lo que habrá que consultar con el especialista.