Su poder es como el de Iván, el Terrible. 63% de votos a su favor. Resultados oficiales de las presidenciales le dan como ganador. Venció en 2000 y 2004. Eligió a Medvédev como su sucesor con tal de ser primer ministro. Putin, 12 años desde el Kremlin, ya no es más el jefe de la KGB. Observadores internacionales hablan de fraude en los comicios. Campo libre para postular para el 2016 y 2020. ¿Putin hasta el 2024? Anna Politkóvskaya, periodista asesinada, jamás habría querido escribir este artículo.

Elecciones democráticas en URSS y Rusia: Gorbachov, Yeltsin, Putin y Medvédev

1990: Congreso elige a Gorbachov como presidente de la URSS.

1991: Golpe de estado. Yeltsin asume el poder.

1992 y 1996: Yeltsin elegido presidente.

1999: Putin primer ministro. Yeltsin dimite. Putin presidente.

2000 y 2004: Putin elegido presidente.

2008: Medvédev, elegido presidente. Putin, primer ministro.

2012: Putin reelegido presidente.

Putin: primer ministro y presidente

Ha sido primer ministro y presidente. Según sea su gusto. Desde 1999 gobierna el país como presidente pese que dejó aparentemente el Kremlin a Medvédev en 2008. Ambos en tal caso se han repartido el poder. Ahora es el turno de Vladímir.

No queda nada de ese Moscú con la Plaza Roja y la Catedral de San Basilio. Era divertido ver al país con Micky Mouse y Minnie Mouse visitando la tierra de Lenin.

Esa imagen no se puede borrar de la cabeza de cualquier futuro periodista que a la edad de 12 años vio como caía el poder soviético. Sin embargo para los escépticos de dentro y fuera de Rusia, los disfraces de Micky y Minnie ocultaban en realidad a Reagan y Margaret Thatcher.

¿Cómo era posible que un imperio entero de la noche a la mañana terminara casi descuartizado? Después de una guerra armamentista con EE.UU. desde 1945, la URSS después de comprar compulsivamente misiles acabó en bancarrota. No había barras de pan, pero sí ametralladoras. Pero la población, que pensaba "Con Stalin se vivía mejor" y aterrada ante una nueva guerra civil, se deshizo de Gorbachov y exigió el populismo y la mano dura de Yeltsin y Putin.

Gorbachov: Traidor por la desaparición de la URSS

En agosto de 2011, hace apenas unos meses se cumplieron veinte años del golpe de estado. Los militares hartos de tanto experimento prodemocrático hubieran bombardeado el Kremlin entero con tal de dar marcha atrás a la Perestroika y Glasnot. El golpe fracasó; pero Gorbachov no podía volver como si nada hubiese pasado. Yeltsin, su mayor opositor, asumió su cargo. Putin, excomunista, miraba y callaba.

Vladimir Medvédev, actual presidente de Rusia, culpó a Gorbachov, justo en el aniversario del golpe, de todos los males que aquejaban el país. Todo porque que el exmandatario había osado cuestionar al hombre fuerte de Rusia para el que trabaja, Vladímir Putin.

Mijaíl no sabe; pero accidentalmente sirvió a su enemigo. Porque si oponerse a Gorbachov equivale a votar por el jefe de una central de inteligencia especialista en espionaje, 63% de los rusos votarían por ese hombre hasta el 2016. Y si es posible hasta el 2020. Serían 21 años en el poder. Y más, si vuelve a autoelegirse primer ministro o cambia la Constitución. Esto último haría más rápidas las cosas.

Exjefe de la KGB puso fin a la anarquía

Un polémico escritor fascista José de la Riva Agüero y Osma repetía una frase archiconocida: "Mejor la dictadura que la anarquía". Podría haber parecido un loco que daba alaridos pero se dio el gusto de gritarlo. Y no es el único que piensa así. Antes de viajar a Rusia, un periodista a modo de broma le preguntó a una estudiante rusa si existía una estación de metro llamada "Gorbachov".

Posiblemente la broma sea poco ingeniosa; pero la reacción del interlocutor fue de tal espanto que no volvió a tocarse ese tema. Por ese año, 2004, Putin ganaba su segunda elección siendo heredero de Yeltsin: Privatizaciones, despidos, recortes, escasez de alimentos, desempleo, mafias, en un país con la mayor empresa de gas en el mundo. Se vendió la exURSS como si fuera un coche descompuesto: en piezas a un grupo selecto de magnates riquísimos, otrora exfuncionarios que sirvieron a Gorbachov y al Partido Socialista. Yeltsin y Putin jugaron al Monopolio con el país sin pasar por la cárcel.

Putin después de gobernar trece años no se ha quemado como sus antecesores. Aun es capaz de darse un baño de multitudes. Existe una foto suya con traje de boxeador, guantes y mirada enfurruñada. Solo falta la música de "Eye of the Tiger" como música de fondo.

Putin: Asesinato de periodista Politkóvskaya y envenenamiento de Víktor Yúschenko

Cuesta creer que ese agosto de 1991 Vladímir Putin de los servicios secretos no se hubiese enterado del golpe que se tramaba contra Gorbachov. Alguna información debía de haber llegado a sus manos. Era el hombre de los servicios secretos.

Pero observó y calló como cuando hizo poco por esclarecer el asesinato de periodistas como Anna Politkóvskaya que habría esta noche sufrido al tener que escribir un artículo contando esta historia. Su enemigo, Putin, sigue fuerte y ella muerta a tiros como una zarina Romanov desde 2006 y ¿Qué fue del envenenamiento del expresidente ucraniano Víktor Yúschenko? Putin no opinó. Fiel a su estilo.

Y se la dio Yeltsin en pleno caos. Anarquía, desorden, más anarquía. Los chechenios seguían con sus sueños separatistas. Putin sirvió de apagador de incendios en contra de cualquier de desmembramiento de Rusia. Si George Bush hizo uso de su experiencia como jefe de la CIA, él no quiso parecer menos.

Ayer, todos sabían, sin ser de la KGB, que Putin ganaría las elecciones. Dicen con fraude; pero eso no cambiará la historia. Es un zar. Más arrasador que un Reagan muerto de Alzheimer y una Thatcher que de autoritaria pasó a ser una anciana con alucinaciones. A Putin no le interesaría hacer negocios con los examigos de un Gorbachov de 80 años. Es cinturón negro y tiene misiles.