Una novela apasionante se transforma en teatro con la calidad de una compañía que ya nos ha cautivado en otras ocasiones. La última vez que pasó por Madrid trajo Duda razonable, con Marcial Álvarez y Ana Pimenta. Entonces una chica era víctima de abusos sexuales engañosos, los que surgen del amor de la familia, alevosos, capaces de generar en la joven un terrible conflicto en el que el placer y la culpa acaban por matarla.

En Purga también es una mujer el centro de la acción, la que genera todo el movimiento dramático, pero se trata de una mujer madura y de la prostitución obligada en un contexto de mafias integradas en la vida cotidiana de muchas mujeres rusas.

Una autora finlandesa con amplio conocimiento de los conflictos sociales rusos, Sofi Oksanen, de quien se han traducido al castellano dos obras: Las vacas de Stalin y Purga, Premio a la mejor novela europea del 2010.

Una mujer que huye, una anciana que recuerda

Esta es la reseña de la edición en castellano de Purga: "En una despoblada zona rural de Estonia, en 1992, recuperada la independencia de la pequeña república báltica, Aliide Truu, una anciana que malvive sola junto al bosque, encuentra en su jardín a una joven desconocida, exhausta y desorientada. Se trata de Zara, una veinteañera rusa, víctima del tráfico de mujeres, que ha logrado escapar de sus captores y ha acudido a la casa de Aliide en busca de una ayuda que necesita desesperadamente. A medida que Aliide supera la desconfianza inicial, y se establece un frágil vínculo entre las dos mujeres, emerge un complejo drama de viejas rivalidades y deslealtades que han arruinado la vida de una familia".

La versión teatral de la propia autora, adaptada al español por el director José Herrero para este trabajo de Vaivén Producciones. aprovecha con gran riqueza de matices el peculiar estilo de la novela original, compuesta por capítulos cortos que logran una creciente tensión.

En escena se realiza un constante juego temporal en el que la joven Allide de los años 90 (Sandra Ferrus), interactúa y dialoga —dramatúrgicamente— con la Allide de los años 50 (Ana Pimenta). El inquietante presente y el amargo pasado en dos mujeres, protagonistas de una sugerente tela de araña teatral.

Y además se cuentan otras historias: la tormentosa relación de dos hermanas que aman al mismo nombre: Hans (David Macías). El marido de la joven Allide, Martín (Borja Fano), y el mafioso Pasa (Álvaro Garayalde) "completan una trama sobre las consecuencias del miedo y la humillación". Tras el denso dramatismo, una voz profunda que se eleva sobre todas las demás para dejar constancia de la extraordinaria capacidad humana para la supervivencia.

Purga, de Sofi Oksanen. Sala Cuarta Pared, del 24 de octubre al 3 de noviembre. Un acontecimiento en muy pocas funciones, tras el eco de una novela excepcional en la que se leen cosas como esta: "En la calle reconocía el miedo de algunas mujeres a quienes les había ocurrido algo similar (...) Todas las que no podían evitar cambiar de acera cuando venían de frente milicianos o soldados. Todas aquellas a quienes se les notaba que llevaban varias bragas debajo del vestido. Todas las que no eran capaces de mirar a los ojos. A esas también se lo habían dicho: "Cada vez que te acuestes con tu marido, te acordarás de mí".