Pulso de Mourinho tras el Real Madrid - Sevilla

Gol de Di María. - Real Madrid C.F.
Gol de Di María. - Real Madrid C.F.
El nefasto arbitraje de Clos Gómez y la actitud políticamente correcta de Florentino Pérez y Valdano, los detonantes.

Los Real Madrid - Sevilla de los últimos años nunca han defraudado. Los sevillistas recordarán con emoción aquel frenético 3 - 4 de hace dos temporadas, mientras que los madridistas, a buen seguro, evocarán con cariño y nostalgia aquel fútbol de salón protagonizado por Guti y Zidane en 2006 ante el club hispalense.

Sin embargo, el partido de anoche fue el peor enfrentamiento entre ambos equipos, en el Bernabéu, en mucho tiempo, siendo el colegiado Clos Gómez y la rueda de prensa posterior al partido de Mourinho los principales protagonistas de la velada.

Arbitraje nefasto

En el fútbol, como en la vida, hay profesionales mejor pagados que otros. Por eso unos juegan en equipos punteros, cobrando un gran sueldo, y otros lo hacen en clubes más modestos, por mucho menos dinero.

El colectivo arbitral no es distinto, ya que no todos los árbitros están preparados para arbitrar partidos de máxima tensión. Desgraciadamente eso no se tiene en cuenta en las designaciones y quien más se resiente es el fútbol, que deja de ser un espectáculo para convertirse en un generador de polémicas.

Clos Gómez ya demostró, hace dos años, no poseer carácter ni categoría para arbitrar un derbi entre Atlético de Madrid y Real Madrid. Aquella tarde, el colegiado perteneciente al comité aragonés acumuló errores muy graves, como tres goles legales anulados al Real Madrid (dos a Raúl y uno a Van Nistelrooy), una expulsión al delantero holandés del Real Madrid, Van Nistelrooy, totalmente injustificada y, además, perdonó un más que evidente penalti sobre Drenthe en el área atlética.

Anoche, él y todo su equipo protagonizaron otro nefasto arbitraje que no ha dejado indiferente a nadie. Entre los continuos errores en el fuera de juego (en tres de esas ocasiones se evitó una situación de mano a mano entre un atacante del Real Madrid y Andrés Palop), la total falta de criterio a la hora de mostrar tarjetas, el penalti no señalado cometido sobre Granero y la expulsión de Carvalho, en una acción en la que simplemente el central portugués y el delantero Negredo chocaron ambas cabezas, encresparon a la afición madridista, para la que ya "llovía sobre mojado".

Espectacular rueda de prensa de Mourinho

Así las cosas, había una gran expectación por ver qué salía de la boca de Mourinho al finalizar e partido. Y ciertamente no defraudó a nadie. Lo primero que hizo fue mostrar una hoja que el club le había pasado, apuntando trece graves errores cometidos por Clos Gómez.

Pero Mou, en lugar de cargar contra el árbitro, lo hizo contra Florentino Pérez y Jorge Valdano. Harto de quedar siempre como el malo de la película, acusó a sus superiores de no defender nunca al Real Madrid para no perder la corrección política y pasarle a él toda la responsabilidad.

Después, con su habitual claridad, habló sobre las más que discutibles sanciones sobre Marcelo y Alonso, las cuales impidieron su concurso frente al Sevilla y también acerca del disgusto de quienes, según él, tenían todo orquestado para que el Barcelona, tras este último fin de semana, aventajara al Real Madrid en cuatro o cinco puntos, en lugar de los actuales dos.

Como tuvo para todo el mundo, pidió más implicación al público, defendió a Pepe tras su gran partido y se mofó de las declaraciones de Benítez, actual técnico de su ex-equipo, el Inter de Milán, que había acusado a Mourinho de haber trabajado poco gimnasio con sus jugadores.

Terminó la guasa aludiendo al partido. Según él, no pagaría un solo euro por haberlo visto. Pero todavía llegó más allá, para deleite de los profesionales de la comunicación que abarrotaban la rueda de prensa, al afirmar que si lo hubiera estado viendo por la tele, habría cambiado el canal, para ver algún encuentro de la liga vietnamita por Eurosport.

El fútbol, lo de menos

Al final quien se resiente de todo esto es el espectador, que no pudo disfrutar de un buen partido de fútbol. El aficionado madridista lo pasaría en grande por aquello de la épica, circunstancia a la que tuvieron que apelar los locales para levantar un partido con un jugador menos y contra un arbitraje que debería ser sancionado por el comité que corresponda.

Sin embargo, el aficionado del Sevilla verá el encuentro como una ocasión perdida, al jugar gran parte de la segunda parte contra diez, en un Real Madrid en el que se notaron excesivamente las bajas de Xabi Alonso y Marcelo, únicos futbolistas de la plantilla que no tienen un recambio adecuado.

Benzema volvió a defraudar, el mismo fin de semana en que Raúl recordó al madridismo que sigue vivo, con su segundo hat - trick en la Bundesliga y Di María demostró su rentabilidad, una vez más, al marcar el tanto de la victoria.

Conclusión del Real Madrid - Sevilla

En el apartado meramente deportivo, el Real Madrid debería planificar mejor sus plantillas. Desde que Florentino Pérez llegó al club por vez primera, la temporada del centenario blanco, el conjunto madrileño siempre ha tenido problemas en alguno de sus puestos. Con Queiroz no tenía medio-centros adecuados (el doble pivote lo formaban Guti y Beckham), después sobrevino la falta de centrales de calidad, la marcha de Beckham propició un deterioro importante en las bandas y, actualmente, nadie es capaz de dirigir al equipo con la solvencia de Xabi Alonso.

En lo que a táctica se refiere, Di María ha vuelto a demostrar que por la derecha es un buen futbolista, pero por la izquierda es un extremo extraordinario. En torno al cuarto de hora de la segunda parte, Mourinho quitó del campo a un inoperante Benzema, situó a Cristiano de delantero, a Pedro León (que había entrado por Khedira) por la derecha y a Di María por la izquierda. Durante esa media hora final, el concurso del argentino fue muy superior a lo visto en el resto del encuentro, a pesar de la inferioridad numérica de su equipo.

El Sevilla, por su parte, tiene un problema. Acumula un número importante de derrotas consecutivas y su fútbol, totalmente encogido, no resultó tranquilizador en modo alguno. Entrenador y presidente trataron de desviar la atención sobre el mal juego de su equipo, con unas declaraciones post-partido que no se correspondían con la realidad. Sin embargo, su mala racha de juego y resultados es más que evidente y salir de ella les costará un arduo trabajo.

Edgar Ayala, Edgar Ayala

Edgar Ayala Ruiz - Siempre he sido un apasionado de la escritura. Es curioso porque mi formación académica no tiene que ver, precisamente, con ...

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