En 1960, Alfred Hitchcock asombró al mundo con ‘Psicosis’. Se cumplen 50 años del estreno de una de las películas más emblemáticas de la historia del cine, reconocida mundialmente por su música de Bernard Herrman, por Norman Bates, su personaje protagonista y, sobre todo, por la escena de la ducha. Así se gestó y así se rodó una de las obras maestras del mago del suspense.

Hitchcock trabajó en el guión con Joseph Stefano

Hitchcock venía de estrenar dos de sus grandes títulos, ‘Vértigo’ y ‘Con la muerte en los talones’, y quiso a Audrey Hepburn para su siguiente proyecto, ‘No bail for the judge’. La actriz rechazó hacer la película por tratar la prostitución londinense, y su negativa enfadó mucho a Hitchcock, que buscó una nueva película que realizar.

Así encontró una novela desconocida de Robert Bloch (basada en el asesino real Ed Gein), se hizo con los derechos y, para preservar todas las sorpresas que escondía la historia, compró tantos ejemplares de la obra como pudo. Trabajó en el guión con el desconocido Joseph Stefano y en poco más de dos meses ya estaba listo para rodar.

El argumento de "Psicosis"

‘Psicosis’ cuenta la historia de Marion Crane (Janet Leigh), una secretaria joven e inocente que decide robar 40.000 dólares para poder iniciar una nueva vida con su pareja. En su huida decide hacer noche en un motel de carretera, regentado por un joven llamado Norman Bates (Anthony Perkins). Y allí comienzan las sorpresas.

Con este argumento, Hitchcock quiso hacer una película de bajo presupuesto (apenas costó 800.000 dólares) que reventara las taquillas (y ganó 40 millones de dólares). El propio Hitch la definió como “una historia con delitos, con sangre en abundancia, una pizca de surrealismo y una buena dosis de psicoanálisis y sexo”.

El blanco y negro

Escogió el blanco y negro para que no fuera excesivamente sangrienta, pero también para ahorrar dinero. Con ese fin, Hitchcock renunció igualmente a su salario de 250.000 dólares, a cambio del 60 por ciento de la recaudación. Obviamente, salió ganando.

El blanco y negro no impidió al director jugar con los colores. Cuando el personaje de Janet Leigh aún no ha cometido el robo, lleva un sujetador y un bolso blancos. Tras el crimen, sujetador y bolso pasan a ser negros. Para el habitual cameo del director no hay que esperar mucho, aparece a los cuatro minutos de película.

Secretismo absoluto

Junto a Perkins y Leigh, Hitchcock dirigó a Vera Miles y John Gavin. El rodaje se llevó a cabo entre noviembre de 1959 y en enero de 1960, bajo el más absoluto de los secretos. El primer día de trabajo, Hitchcock reunió a todo el equipo y el reparto y les hizo prometer, brazo en alto, que no revelarían nada de la historia.

El secretismo se extendió después a la publicidad (“no revelen el final, no tengo otro”, decía Hitchcock en uno de sus carteles) y a la exhibición, pues no se permitió el paso al público al interior de la sala una vez empezada la película.

La escena de la ducha

Además del mítico personaje de Norman Bates, el filme pasó al imaginario cinematográfico popular gracias a la escena de la ducha. Anthony Perkins no participó en ella, Janet Leigh sí. Pero la actriz nunca estuvo desnuda. Sí una doble de cuerpo, una modelo llamada Marli Renfro, que se usó para completar los 78 planos y sus 45 segundos de duración.

Sobre esa escena hay controversia. Hay quien dice que Saul Bass no sólo la diseñó, sino que también la dirigió. Quienes participaron en el rodaje negaron siempre la versión de Bass. El blanco y negro permitió a Hitchcock usar sirope de chocolate para simular la sangre. Un cuchillo y una sandía hicieron creíble el sonido del asesinato.

La música de Bernard Herrman

La banda sonora también contribuyó a convertir la escena en leyenda. Hitch la quería sólo con efectos y sin música, pero Bernard Herrman le hizo cambiar de opinión, tanto que dobló el sueldo de su compositor. “El 33 por ciento del efecto de ‘Psicosis’ se debe a su música”, dijo. Música, por cierto, enteramente interpretada con instrumento de cuerda.

La premiere se celebró en Nueva York el 16 de junio de 1960, y el estreno en agosto en Reino Unido y Estados Unidos. A España llegó el 2 de abril de 1961. Fue nominada a cuatro Oscars (actriz secundaria, Janet Leigh; fotografía en blanco y negro, dirección artística y director) pero no ganó ninguno.

Secuelas y remake

‘Psicosis’ tuvo dos tardías secuelas, ambas prescindibles y todas ellas protagonizadas por Perkins, en 1983 y 1986. En 1998, Gus Van Sant dirigió un igualmente olvidable remake que copiaba, plano a plano, la de Hitchcock. Y no hay nada como el original.