La psicología positiva surge como una nueva corriente de la psicología tradicional, que tiene su origen en la creciente demanda de los propios individuos quienes cada vez más, muestran sentirse insatisfechos con sus vidas; debido a la incidencia cada vez más frecuente de depresiones y ante un contexto actual que propicia el desarrollo de las mismas debido a múltiples factores; tales como la competitividad, el estrés laboral, la incapacidad para hacer frente a las expectativas de la sociedad, a las de la propia familia, etc.

Antecedentes de la psicología positiva

Autores como Martín Seligman y Mihály Csíkszentmihályi, han realizado estudios importantes sobre las emociones positivas de los individuos que han contribuido a desarrollar la base empírica de la psicología positiva, puesto que su propuesta era considerada únicamente como un ejercicio de autoyuda.

Con sus ávidas investigaciones, ambos han logrado organizar el conocimiento teórico y práctico que da objetividad a esta nueva corriente psicológica.

Seligman es un escritor y psicólogo estadounidense, que además de ser director del Departamento de Psicología de la Universidad de Pensilvania desde el año 2006, ha escrito varios libros sobre psicología positiva, entre los cuales destacan: “The Optimistic Child” “Learned Optimism”” “Authentic Happiness” y “What You Can Change and What You Can't”

Por su parte; Csíkszentmihályi desarrolló la hipótesis de que la gente se siente más feliz cuando es capaz de llegar a su estado de “fluir”

Éste se define como un estado óptimo de motivación intrínseca en que el individuo experimenta una gran sensación de libertad, paz, gozo y habilidad en que las sensaciones como la de hambre, la conciencia del yo y del tiempo suelen pasar inadvertidas. Éste da como resultado una sensación de armonía productiva que trae como beneficio un mejoramiento en los procesos de atención y de creación; y que puede ejercitarse por medio de actividades tales como el yoga.

Según ambos investigadores, antes de la Segunda Guerra Mundial, la psicología tenía tres funciones:

• Curar la enfermedad mental

• Lograr que la vida de las personas fuera plena

• Identificar y potenciar el talento

Sin embargo, las dos últimas han quedado relegadas, demostrando que la única en la que se han logrado grandes avances han sido en la primera.

Una de las explicaciones que los autores dan frente a este hecho, es que la psicología ingresó como ciencia de la mano de la medicina. Del mismo modo, debido a las consecuencias y las secuelas que trajo consigo la guerra para los individuos, la atención de ésta se volcó a aliviar los trastornos y síntomas provocados por la misma.

Desde entonces, se ha concebido a la psicología como una ciencia que se dedica únicamente a curar enfermedades mentales, sin tomar en cuenta el estudio de los procesos mentales normales, que traería como beneficio, la prevención de los trastornos.

Esto ha traído como consecuencia el reforzamiento de creencias erróneas respecto al estudio de la psicología; como aquella en la que se piensa que la ausencia de enfermedad es suficiente para mantener un estado óptimo de salud y satisfacción personal.

Emociones positivas previenen el desarrollo de posibles enfermedades y trastornos mentales

La Psicología positiva propone tres tipos de felicidad:

• Vida agradable: Plantea disfrutar de las cosas buenas de la vida; que pueden ser desde disfrutar de una buena película hasta gozar de tener buen sexo, etc.

• Buena vida: Implica identificar aquellas actividades en que los individuos son más buenos, en lo que saben hacer mejor, en descubrir cuáles son sus capacidades y potenciarlas al máximo.

• Vida con sentido: Incentiva a que los individuos logren encontrar algo en qué creer y poner todas sus fuerzas a su servicio, ya sea en alguna actividad, por ejemplo, la caridad; o en algunas de las instituciones sociales que existen, como lo son la educación, la democracia, la política y la familia.

Para unificar más este modelo, Seligman y Christopher Peterson han propuesto una clasificación de fortalezas psíquicas surgida de un estudio que consideró aquellas que son avaladas por la mayoría de las culturas. Este se denominó “Manual de clasificación de fortalezas y virtudes humanas” y fue publicado en el 2004.

Esta clasificación propone 6 virtudes humanas que engloban 24 fortalezas:

• Sabiduría y conocimiento: Fortalezas cognitivas que implican la adquisición y uso del conocimiento.

• Coraje: Fortalezas emocionales que ayudan a la consecución de metas ante situaciones de dificultad o adversidad extrema.

• Humanidad y amor: Fortalezas interpersonales que implican cuidar a los demás y ofrecerles cariño y amistad.

• Justicia: Fortalezas cívicas que propician una vida comunitaria armónica.

• Trascendencia: Fortalezas que forjan las conexiones con el ser interior y la inmensidad del universo que proveen de significado a la vida.

• Templanza: Fortalezas personales que protegen contra los excesos.

Según Seligman, las fortalezas y las virtudes actúan como una barrera contra la enfermedad y éstos pueden ser clave en el diseño de programas de intervención y prevención de los trastornos mentales.

Retos de la psicología positiva

Según la definición de la OMS (Organización Mundial de la Salud) la salud es un estado de bienestar físico, mental y social con capacidad de funcionamiento y no solo la ausencia de afecciones o enfermedades.

En este sentido, la psicología positiva busca ampliar el foco de atención de la psicología clínica más allá del sufrimiento.

Por tanto, la formación de las futuras generaciones de psicólogos, de cualquier especialización (cognitivos, conductuales, psicoanalistas, etc.) debe abocarse tanto en el estudio de las psicopatologías, como en la investigación, el conocimiento de las emociones positivas y el estudio de las virtudes y fortalezas humanas para fomentarlas en la terapia.

El fin último de la psicología positiva es el mejorar la calidad de la vida de las personas y ayudarlas a superar las adversidades con una actitud más positiva, lo que traerá como consecuencia la prevención de cualquier tipo de enfermedad y el fortalecimiento de un modo de vida más saludable y feliz.