La proxémica tiene sus orígenes en estudios realizados acerca de la distribución espacial en las interacciones entre animales. En el año 1966 el antropólogo norteamericano Edward T. Hall, publicó el libro “La dimensión desconocida”, punto de partida para los posteriores estudios sobre la proxémica. Hall diseñó un modelo en el cual clasifica cuatro clases de distancias interpersonales, teniendo en cuenta la relación entre los interlocutores, sus personalidades y otros factores.

Tipos de distancias interpersonales

Distancia íntima: 0-60 cm. Reservada a situaciones comunicativas de máxima intimidad.

Distancia personal: 60-120 cm. Destinada al contacto entre amigos y personas conocidas.

Distancia social: 120-300 cm. Es la distancia habitual entre personas que no se conocen, donde no se intercambian cuestiones personales.

Distancia pública: más de 300 cm. A esta distancia la persona tiene que alzar la voz para ser escuchado, por ejemplo, delante de un grupo.

El espacio interpersonal según el sexo

Las mujeres tienden a relacionarse entre ellas en un modo más íntimo que los hombres, los cuales se mantienen más alejados unos de otros. Además las mujeres son más propensas a tocarse entre sí y a mirar más al interlocutor.

En la relación hombre-mujer, la mayor o menor distancia, revela el grado de intimidad; a menor distancia, más intimidad. En algunos casos la distancia reducida puede significar una atracción recíproca.

La edad y los espacios personales

Los niños menores de 5 años mantienen reducidas distancias cuando juegan con sus pares o están con sus padres. En la adolescencia el contacto físico con los padres pierde intensidad y la distancia se hace mayor. Se evidencian las diferencias entre chicos y chicas y se desarrolla el sentido de la privacidad y el pudor.

Adultos y ancianos tienen más necesidad de espacio. Tal es así, que cuando un anciano está internado en un hospital, la primera falta que siente es la de la privacidad, asimilada como una fuente importante de estrés.

La distancia interpersonal en la escuela

Los estudios han demostrado que las distintas distancias pueden incidir en el aprendizaje escolar. En un aula, ocupar los primeros lugares que implican una menor distancia con el maestro o el profesor, lleva a los estudiantes no solo a dedicar mayor atención a las lecciones, sino a interaccionar más frecuentemente con el maestro. Con esto se alcanza una mayor autoestima, más satisfacción en la escuela y obtención de mejores notas.

En el ascensor, invasión del espacio personal

Es aquí donde las personas sienten una verdadera invasión de la privacidad, lo que hace poner en práctica distintas estrategias como mirar el piso, observar los botones que indican los números de los pisos o refugiarse en el celular, que imprevistamente se transforma en un objeto de asombro.

El espacio interpersonal cambia según la cultura de un país

Los ingleses mantienen la cultura del “no contacto” y para ellos la distancia media entre personas es de 2 metros. El extremo opuesto es el pueblo árabe, en donde el espacio interpersonal es casi inexistente.

En muchas sociedades modernas multiétnicas se observa un curioso fenómeno: los inmigrantes tienden a relacionarse con los de la misma comunidad a una menor distancia que la media en los países de origen.

Es evidente que existen diferentes normas para cada cultura, las distancias varían con las situaciones y transmiten información sobre la relación social entre los interlocutores.