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Se cree que los palillos llevan usándose en China desde hace 3.000 años, y su uso en toda Asia en países tan distintos como Corea, Tailandia, Japón o Vietnam todavía pervive hoy en día. Los amantes de la gastronomía japonesa muchas veces ignoran algunos de los actos que deben evitar llevarse a cabo con los palillos; es por ello que con el objeto de mostrar educación y respeto durante la comida damos una breve guía de cómo se deberían manejar.
Los palillos no son para jugar
Los japoneses cuentan con siglos de buenas maneras y educación férrea a sus espaldas, por lo que sus directrices no deben tomarse a la ligera; el juego durante la comida, por ejemplo, no está en absoluto bien visto. Señalar a alguien con los palillos es de mala educación, así como lamerlos y chupetearlos: los palillos deben tener el mínimo contacto con la boca del comensal. Están únicamente pensados para comer, de modo que cualquier otra acción que se lleve a cabo con ellos será considerada de mal gusto, lo que incluye desde jugar con ellos hasta mover los platos o vasos de la mesa.
Los palillos durante la comida
Incluso mientras se usan para comer, deben evitarse una serie de acciones que en otras culturas son consideradas de lo más normal. Así, remover un cuenco para mezclar la comida o la salsa no está bien visto; se debe empezar a comer los trozos de arriba en orden, y posteriormente los del fondo.
Por otra parte, está bien visto partir la comida pellizcándola con ambos palillos, pero se debe evitar a toda costa tratar de partir algo con ellos usándolos como si fueran cuchillo y tenedor. Esto se debe a que los restaurantes japoneses ya dan cortado al comensal todos los pedazos que se considera que deben ser partidos.
Para servirse de una fuente, los palillos deben cogerse al revés de como se usar para comer, usando la parte gruesa para servirse. Es de mala educación llevarse la comida de un plato común directamente a la boca, de modo que la secuencia sería: coger la comida con la parte gruesa, dejarla en el plato propio, y comerla cogiendo nuevamente los palillos de la manera usual.
Palillos y ritos mortuorios
Algunos de los actos de mala educación más comunes están relacionados con mitos y creencias. Por ejemplo, pasar comida de unos palillos a otros, ya que se relaciona con ritos mortuorios: para salvar este problema, es mejor pasar el plato a la otra persona para que ella coja con sus propios palillos la comida que se le ofrece. Se debe evitar también pasar comida con los palillos propios a otro plato, ya que también está considerado de mala educación.
Otra cosa a evitar es clavar los palillos en el arroz o bol de comida, ya que es algo que los japoneses hacen únicamente en las ofrendas de los rituales mortuorios. Por ello, cuando no se estén usando, los palillos deben colocarse juntos y sin cruzar colocando la parte más fina (con la que se coge la comida) sobre el reposapalillos de cerámica, llamado hashioki.
Si no hay hashioki, se puede improvisar uno con la misma funda de los palillos o doblando una servilleta. Los palillos deben reposar apuntando hacia la izquierda si se es diestro, evitando apuntar con ellos al comensal sentado enfrente.
Otras normas de etiqueta japonesas
Aunque no sea muy común todavía en España, cuando se come sushi es igualmente correcto coger la pieza con los palillos o con los dedos. Esta pieza debe ser llevaba a la boca entera, sin morderla ni partirla, poniendo en el caso de los niguiris la parte del pescado sobre la lengua. También acerca del sushi, a la hora de mojarlo en la salsa de soja (aderezada o no con wasabi) se debe mojar únicamente la parte del pescado, ya que el arroz ya está totalmente preparado y se considera que no precisa de nada más.
Para indicar que se ha acabado, los palillos se deben dejar rectos sobre el plato o el cuenco de soja, sin cruzarlos ni clavarlos como ya hemos indicado. Finalmente y a menos que se pueda evitar, no se debe pagar directamente al chef que está cocinando detrás de la barra, ya que tradicionalmente no debe tocar el dinero. Normalmente es otro empleado el que se ocupa de los pagos, por lo que se debe acudir a él.
