El sol es fundamental para la vida, es necesario para la síntesis de la vitamina D, imprescindible en la formación y reconstitución de los huesos al permitir la absorción del calcio, produce una acción antidepresiva, favorece la circulación sanguínea y mejora algunas enfermedades de la piel.

También es conocido su efecto en la producción de neurotransmisores, sustancias químicas que facilitan la actividad de las neuronas y es muy útil en fototerapia, ya que ayuda a mejorar algunos procesos cutáneos como la psoriasis y el acné, pero la exposición al sol desmedida y sin protección puede tener graves consecuencias.

Es importantísimo proteger las pieles de los niños, pues la Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que en los primeros 18 años de vida se recibe el 80% de la radiación solar de toda la vida.

No usar protección solar puede provocar enfermedades y problemas en la piel como eritema, quemaduras, sequedad de la piel, envejecimiento, manchas y trastornos cutáneos que favorecen la aparición del cáncer de piel.

Existen muchos tipos de piel según el mayor o menor grado de melanina y cada una tiene una necesidad distinta de protección.

Tipos de piel

  • Tipo 1 o semialbino. Son personas con pieles muy blancas y ojos y pelo muy claros, que enrojecen sus pieles en contacto con el sol y no llegan a broncearse.
  • Tipo 2 o nórdico. Son personas con pieles claras, ojos claros, rubios o pelirrojos que su piel enrojece en contacto con el sol pero pueden llegar a broncearse.
  • Tipo 3 o caucásico. Son personas con piel blanca, ojos castaños y pelo castaño que se enrojecen en contacto con el sol pero se broncean.
  • Tipo 4 o mediterráneo. Son personas con piel morena, ojos oscuros y pelo moreno, enrojecen muy poco en contacto con el sol y se broncean con facilidad.
  • Tipo 5 o seminegro. Son personas de piel muy oscura, ojos oscuros y pelo moreno que no parecen enrojecer en contacto con el sol y se broncean intensamente.
  • Tipo 6 o negro. Son personas de piel negra que no enrojecen pero si se broncean.
Los tres primeros tipos son los que más riesgos tienen por estar menos protegidos contra las radiaciones ultravioletas y la mayoría de las personas que presentan quemaduras e incluso melanomas pertenecen a estos grupos.

¿Qué es el PFS y cual hay que elegir?

Una persona con una piel muy blanca que tarda un minuto en quemarse al sol, al utilizar un protector con FPS 15, el tiempo máximo que ese protector tendrá efecto sobre su piel y evitará que se queme serán 15 minutos. Si otra persona más morena tarda 10 minutos en quemarse al sol ese protector le protegerá durante 150 minutos y así con todos los demás. Es necesario saber el tipo de piel y cuanto tiempo tarda en quemarse.

La elección del Factor de Protección Solar (PFS) conveniente, viene determinado por el tipo de piel, la actividad a desarrollar, el lugar y el tiempo de exposición, y por circunstancias particulares que harán necesaria la elección de un factor alto o muy alto como en el caso de embarazadas, por la ingesta de medicamentos fotosensibilizantes, por algún trastorno cutáneo, por encontrarse la persona en un proceso tumoral así como durante y posteriormente a tratamientos de radioterapia o quimioterapia.

La latitud influye en el sentido de que cuanto más cerca se esté del ecuador más perpendicularmente llega el sol a la tierra y por lo tanto se recibirá mayor radiación solar.

La altura con respecto al nivel del mar también es importante, pues a unos 2000 metros de altura hay de un 20 a un 25% más de radiación ultravioleta ya que hay menor capa de atmosfera para filtrarlos que en la playa.

Entre las 12 y las 4 de la tarde es cuando hay que ser especialmente precavidos, pues más del 50 % de la radiación se recibe en ese espacio de tiempo, dependiendo también de la época del año.

Tipos de rayos ultravioleta

  • Rayos ultravioleta de onda larga llamados UVA. Son los responsables del bronceado pero también de los eritemas, melanomas, arrugas y manchas en la piel.
  • Rayos ultravioleta B o de onda media llamados UVB. Son todavía más perjudiciales y son los responsables de las quemaduras, del envejecimiento y del cáncer de piel.
  • Rayos ultravioletas C o de onda corta llamados UVC. Al ser de onda muy corta se quedan filtrados en la capa de ozono.
Es importante que las cremas que se utilicen sean de amplio espectro, es decir que protejan de los rayos UVA y UVB. Se debe aplicar abundantemente y antes de la exposición solar y volver a aplicarse cada dos o tres horas o según la necesidad de cada piel.