Se ha creado un nuevo mini-distrito de luces rojas, entre las salidas y llegadas internacionales, en el aeropuerto de Schiphol de la capital holandesa.

Más pequeño y menos organizado que el famoso barrio rojo del centro histórico de Ámsterdam, el centro de servicios sexuales opera únicamente en áreas de tránsito y salas de espera del aeropuerto, para “amenizar” el retraso de un vuelo o la espera de una combinación.

Dado los infaltables problemas meteorológicos y los numerosos retrasos que se acumulan entre un vuelo y otro, además del giro de hombres de negocios que usan el aeropuerto de Ámsterdam como escala de vuelos intercontinentales, la masa de potenciales clientes es realmente interesante.

El trabajo de las prostitutas en las salas de espera del aeropuerto

Para los largos tiempos de espera, el aeropuerto de Ámsterdam, desde siempre a la vanguardia por sus servicios, ha sumado uno más para entretener a los hombres de paso. Absolutamente ilegal, no por el ejercicio de la profesión, que en Holanda es legal, sino por ser una vía de comercialización sin reglamento. La prostitución, entre el check in y el embarque, tiene como protagonistas a chicas del Este europeo que hacen escala en Ámsterdam con los vuelos low cost.

Según el Irish Times, las prostitutas se mueven por medio de encuentros ya programados con los clientes, haciendo coincidir el horario de los vuelos con la agenda del cliente, quien, en muchos casos, paga el billete aéreo de la chica; o directamente, contactan a los hombres en espera de alguna combinación en las áreas de tránsito. En este último caso el “riesgo de empresa” es directamente absorbido por la prostituta, quien se hace cargo de su estancia en Ámsterdam.

Los hoteles dentro del aeropuerto de Ámsterdam

El amor con tarifa se consuma en las áreas de tránsito. El aeropuerto internacional es sumamente confortable y más allá de los sectores de las compañías aéreas, se encuentran verdaderas estructuras hoteleras en donde se puede descansar por pocos euros en habitaciones-cabina limpias, con televisor, servicios higiénicos y ducha. La alcoba perfecta para un encuentro clandestino de pocos minutos. La recompensa para la prostituta es más alta respecto a las tarifas aplicadas por las trabajadoras del sexo holandesas.

La asociación holandesa que las tutela no parece estar preocupada por la presencia de la “competencia”. Según declaraciones de las trabajadoras de Ámsterdam, “lo importante es que las chicas no sean obligadas a prostituirse por un mediador y que elijan por voluntad propia desarrollar esta actividad”.

Proyecto legal de casa de citas en el aeropuerto

En el año 2000, un emprendedor holandés intentó abrir en las áreas de tránsito del aeropuerto, una casa de citas. Debido a las quejas de los vecinos de actividad (centros de masajes, restaurantes, hoteles), no pudo lograr su objetivo; y a pesar de haber presentado una demanda, nunca obtuvo el permiso.

Hoy, la prostitución entre un vuelo y otro es algo evidente hasta para la policía de frontera que opera en el aeropuerto, pero que por el momento parece cerrar un ojo. La prensa holandesa declara que hasta que no se denuncien abusos, la policía no puede proceder contra las prostitutas y los clientes.