Los informes del Consejo de Europa son concluyentes, la “trata de blancas” es una de las principales fuentes de financiación del crimen organizado. Estos datos no sólo se quedan en la prostitución como principal negocio del tráfico de personas, este año han incluido a los “nuevos esclavos”. Camareras de hotel en los países del Este que trabajan por tres euros la hora, obligadas a trabajar siete días a la semana y compartiendo más de dos chicas la misma cama.

La esclavitud del nuevo siglo, el trafico económico de personas

Limpiadores de coches en un túnel de lavado a los que les pagan 20 euros por casi doce horas de trabajo y ni un céntimo si llueve y nadie lleva su automóvil a lavar. “Los nuevos esclavos están entre nosotros”, así titulaba en su portada Le Soir tras la publicación en Bélgica del 14º informe anual: “Trata y tráfico de seres humanos”; estudio promovido por el Centro para la Igualdad de Oportunidades, con sede en Bruselas, capital europea.

Pero esas personas son casi privilegiadas si las comparamos con las jóvenes obligadas a prostituirse, la mayoría de los casos de tráfico humano son mujeres (el 80%) que vinieron a la Unión Europea con promesas de trabajo o de cursos de formación. Los lugares de origen de estas mujeres predominan de las antiguas repúblicas de la URSS, pero también continúa el flujo migratorio de Latinoamérica y África.

Llamadas de atención no atendidas

A los países miembros recientes de la Unión Europea, como el caso de Bulgaria, que antes eran “proveedores” habituales de jóvenes destinadas a los lupanares europeos, se les exige asuman sus responsabilidades con mayor rigor. Según la legislación europea común se debe ayudar materialmente a estas víctimas de las mafias de la prostitución, para que puedan regresar a sus países o bien proporcionarles protección legal y social si desean permanecer en el territorio de la UE.

Una de las tareas más complicadas para los organismos vigilantes de esta criminalidad, incluidas las policías, es poder convencer a estas mujeres del beneficio de testificar contra sus proxenetas y garantizar su seguridad ante la posibilidad de represalias por parte de esta mafia dedicada a la “trata de blancas”.

Esclavas sexuales

Estas advertencias de la Comisión Europea, del Parlamento y del Consejo, no han aumentado los casos de denuncia o las investigaciones judiciales. Todo lo contrario, parece que la tendencia es a la baja. Que la precariedad económica está llevando a la resignación y al silencio, soportando las peores situaciones, a estas personas maltratadas por el tráfico económico humano.

La economía sumergida, el dinero negro, las finanzas sucias, sí tienen crecimiento, van al superávit gracias a la desesperación de mucha gente. Los datos que maneja el informe del Consejo Europeo advierten que los traficantes de personas han agudizado el ingenio. Demuestran una gran imaginación para atraer a sus víctimas y hacer que caigan en sus redes de prostitución y marginación.

Por ejemplo, ofrecen un curso de formación en el extranjero, sobre todo cursos de idiomas; las jóvenes de bajo nivel cultural, deseosas de aprender inglés o alemán, para mejorar su situación económica “pican el anzuelo”. Cada vez utilizan menos la violencia física y se utiliza cada vez más la amenaza psicológica con presiones a la familia que se queda en el país.

Esclavas del dinero negro

Siguiendo en el caso de Bulgaria, las principales causas de caer en estos tráficos son el analfabetismo, la discriminación étnica y el racismo, así como la pobreza extrema de algunas zonas del país por la pésima situación económica y el elevado paro. Todo esto explicaría mejor ese cambio de estrategia de los traficantes de personas, que han cambiado el uso descarado de la violencia, el secuestro y el chantaje para conseguir “esclavas y esclavos” por el engaño de hacerse pasar como “agencias de trabajo temporal” que les sacará de su precaria situación económica.