El tomillo es una planta aromática, leñosa, de la familia de las labiadas, que puede vivir más de dos años. Su tamaño varía entre los 10 y los 40 cm. de altura, aunque en zonas protegidas puede ser algo mayor. Sus hojas son lineares, de 4 a 8 mm. y sus flores, rosadas y blancas, se agrupan en la extremidad de las ramas. La floración se inicia en el mes de marzo. La parte útil de la planta son sus flores y las hojas.

El tomillo: una planta apreciada desde la antigüedad

Thymus proviene del egipcio “tham”. Esta antigua civilización ya hacía uso del tomillo en los embalsamamientos. Con posterioridad los griegos también apreciaron sus cualidades, sobre todo por la utilización que le dieron en sus baños y, a modo de incienso, quemándola en sus templos. Más adelante se extendería su uso por toda Europa gracias a los romanos, que la utilizaban para purificar sus viviendas.

Era costumbre en la Edad Media que las mujeres dieran a los caballeros y a los guerreros regalos donde se incluían hojas de tomillo, ya que existía la creencia de que dicha planta aumentaba el coraje y el valor de quien la poseía. También se utilizaba como incienso en los funerales y solía depositarse en los ataúdes, puesto que las creencias populares sostenían que con ello se garantizaba un tránsito feliz a la próxima vida.

Propiedades medicinales

Las propiedades del tomillo se encuentran en sus hojas y sus flores. Se considera el tomillo un efectivo antioxidante, siendo igualmente destacadas sus cualidades antibióticas. También goza de propiedades estimulantes, antiespasmódicas, diaforéticas, coleréticas, antisépticas, balsámicas, cicatrizantes y antiagregantes, este último debido al flavonoide naringenina.

La presencia de la vitamina B3 o niacina favorece la circulación de la sangre, reduce el colesterol y previene las indigestiones, que en ocasiones está asociada a la falta de niacina en el organismo.

Puede usarse como infusión, extracto fluido o como jarabe. Sus propiedades medicinales abarcan afecciones como:

  • Catarros.
  • Afecciones de las vías respiratorias.
  • Tos ferina.
  • Trastornos gastrointestinales.
  • Falta de memoria.
  • Anemia.
  • Antirreumático.
  • Dolor de cabeza.
  • Inflamaciones bucales.
  • Infecciones de la piel.
  • Dolores de la menstruación.
  • Retención de líquidos.
En su uso externo destaca por sus propiedades vulnerarias, desinfectantes y cicatrizantes, siendo utilizada también en dermatología y cosmética.

Componentes activos

El tomillo debe sus numerosas propiedades a los ácidos oleico, palmítico, rosmarínico y linoleico, que están en toda la planta, así como al ácido ascórbico que se encuentra en las hojas. En cuanto a los aceites esenciales, tenemos el timol, anetol y borneol que se encuentran en las hojas, así como carvacrol y el cineol que está en toda la planta. Entre los aminoácidos destacan la cistina, la valina, la glicina y la isoleucina. Los minerales a tener en cuenta son, fundamentalmente, el hierro, el calcio y el magnesio.

Aceite esencial

El aceite esencial del tomillo merece capítulo aparte. De hecho, la producción del tomillo, durante siglos, estaba destinada a la obtención del aceite esencial. Sus propiedades, debido a sus fenoles, hacen del tomillo una planta estimulante, antiséptica, expectorante, tónica, vermífuga, antiviral, antifúngica, antihelmíntica y eupéptica.

Usos culinarios del tomillo

El tomillo, debido a su versatilidad, es uno de los condimentos que no falta en ninguna cocina mediterránea. Su sabor, algo picante, aporta notas de clavo, alcanfor y menta. Es habitual proceder a su secado, ya que mantiene prácticamente todo su aroma y sabor, razón por la que es tan apreciado. El secado debe hacerse en lugares con sombra y poca humedad. Una vez finalizado el proceso se conserva en un recipiente de cristal cerrado, teniendo en cuenta que debe estar alejado de la luz, el calor y la humedad.

Combina bien con otras plantas, dando origen a las conocidas hierbas provenzales. Como se trata de una planta de hoja perenne puede utilizarse fresca durante todo el año.

La flor del tomillo también ha encontrado su sitio en la cocina actual, incorporándose en las ensaladas. Igualmente es utilizado en la elaboración de helados o salsas especiadas, así como aromatizante para ciertos vinos y licores.

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