La cerveza se prepara mediante fermentación alcohólica de malta, empleándose, además de ésta, agua, lúpulo y levadura.

La malta puede ser de cebada, trigo, avena, arroz, centeno o mijo, siendo, por lo general, la de cebada de fermentación baja, mientras que las demás son de fermentación alta. Existen dos tipos de cebada, la de 6 carreras y la de 2 carreras. Además de proporcionar mejores propiedades a la cerveza, la cebada de 2 carreras presenta una mejor relación harina/cascarilla que la cebada de 6 carreras.

El lúpulo es una planta trepadora perteneciente a la familia de los Cannabis que se suele recolectar en Septiembre. A principios de la Edad Media se comienza a usar el lúpulo en la fabricación de cervezas al comprobarse que la lupulina (el polvo amarillo que se obtiene del fruto del lúpulo) las conserva mejor y les da un amargor característico.

La levadura contiene una bacteria de 5 a 10 micras que se encarga de transformar el azúcar del mosto en alcohol. El primero en observar esta bacteria fue el científico holandés.

El agua viene a suponer el 90% de la cerveza y debe ser bacteriológicamente limpia y químicamente lo más pura posible.

¿Alimenta la cerveza?

Los productos secundarios del proceso de elaboración de la cerveza, los residuos del cereal, son ricos en elementos nutritivos y se venden como alimento. La levadura de cerveza, responsable del proceso de fermentación, contiene gran cantidad de vitaminas, en especial de las pertenecientes al complejo B.

La cerveza es una bebida rica en ácido fólico que es una vitamina hidrosoluble del complejo B que interviene en el metabolismo de los ácidos ribonucleicos (ARN) y desoxirribonucleicos (ADN), especialmente para la síntesis de proteínas, para la formación de sangre y para la transmisión de características hereditarias. Los folatos mantienen la vida de las células y favorecen la formación y el crecimiento de diversos tejidos. Se ha comprobado que su deficiencia puede provocar patologías, como anemias.

La cerveza posee un alto contenido en vitaminas, sales minerales, proteínas, fibras, micro nutrientes y carbohidratos. Según un estudio realizado en la Universidad de Cardiff (Reino Unido), la cerveza incrementa el colesterol "bueno", mejora la coagulación de la sangre, tiene un alto valor nutricional y favorece la digestión. Sus autores aconsejan el consumo diario de cerveza incluso a las mujeres en periodo de lactancia, dado que sus proteínas estimulan el flujo de la leche materna.

¿A qué temperatura es recomendable servir la cerveza?

Las buenas cervezas no deben beberse demasiado frías, pues se pierden algunos sabores y aromas. Al servirse muy frías desarrollan menos espumas. Las cervezas rubias deben servirse entre 6 y 8ºC, ya que es la temperatura en que mejor se desarrollan las espumas. Aunque resulte muy refrescante, los recipientes donde se vierten las cervezas no deben estar congelados, ya que se pierde la apreciación visual del líquido y las espumas no son las más adecuadas. Tampoco deben servirse a temperaturas demasiado elevadas, pues las espumas se hacen menos consistentes.

La cerveza contiene de 4 a 5 grados de alcohol y carece de grasas.