Por largos años, la ciencia médica se ha empeñado en encontrar algún elemento con una amplia gama de propiedades curativas. La medicina ha centrado sus esfuerzos en la búsqueda de productos de tipo farmacológico, obviando casi por completo las ventajas que nos brinda lo natural.

A partir de la tierra podemos obtener excelentes antioxidantes, maravillosos productos antienvejecimiento, potentes nutrientes sin efectos secundarios y "elementos supersanadores", como es el caso del barro, procedente de la arcilla.

En determinadas culturas se han reconocido desde hace siglos los beneficios del barro para la salud; sin embargo, dichas propiedades no se han dado a conocer de una manera explícita, lo cual ha impedido que las ventajas de su uso alcanzaran a una gran parte de la población. Lo más lamentable de esta desinformación es que muchos tratamientos médicos agresivos, intervenciones traumáticas y procedimientos dolorosos podrían evitarse aplicando exclusivamente un tratamiento con barro procedente de tierras arcillosas.

Cualidades del barro

La terapia con barro utiliza la arcilla para mejorar la salud en numerosas patologías. La arcilla posee diversas propiedades, entre las cuales destacan:

  • Es refrescante y calmante del dolor.
  • Descongestionante y purificante.
  • Antiinflamatoria.
  • Bactericida, antiséptica y cicatrizante.
  • Tiene gran capacidad de absorción de toxinas.
  • Eficaz en la aportación de minerales que el organismo va perdiendo con el paso de los años.
Debemos destacar que en la terapia con barro confluyen dos elementos que hacen posible la existencia, como son el agua y la tierra. Ambos son capaces de generar vida, así como de descomponer los materiales de desecho o sustancias muertas. Del mismo modo que actúan en la naturaleza lo hacen en el cuerpo humano.

Enfermedades en las que se aconseja el uso del barro

Por sus múltiples propiedades, el tratamiento con barro está indicado en:

  • Procesos infecciosos e inflamatorios.
  • Patologías articulares, óseas y neurológicas (bursitis, lumbalgias, etc.).
  • Patologías de los órganos abdominales.
  • Patologías renales de diferente índole (nefritis, litiasis, nefropatías, etc.).
  • Procesos intestinales.
  • Problemas hepáticos y estomacales.
  • Infecciones respiratorias.
  • En el tratamiento de tumores.
  • Para combatir el acné.
  • Otras afecciones estéticas.
En todos los casos antes mencionados, la colocación del barro se deberá realizar sobre la superficie dérmica debajo de la cual se halla el órgano afectado.

Es necesario destacar que, para potenciar el tratamiento con barro, éste debe acompañarse con una dieta sana. La misma estará basada en frutas y verduras crudas, evitando todo tipo de productos cárnicos, lácteos y procesados.

Preparación y administración del barro

Puede administrarse por vía interna, oralmente o por vía externa. No obstante, la forma más habitual y recomendada es mediante cataplasmas, las cuales se aplican directamente sobre la zona afectada. Se recomienda colocar una capa gruesa de barro encima de la zona a tratar. La mezcla se realiza simplemente uniendo la arcilla con agua, formando una especie de pasta ni muy líquida ni demasiado espesa.

Esta preparación debe hacerse utilizando utensilios de madera, vidrio o porcelana, nunca metálicos o plásticos, ya que estos pueden interferir con los minerales que contiene la arcilla. Para conservar todas las propiedades del barro, lo ideal es realizar la mezcla inmediatamente antes de la aplicación. Este preparado deberá permanecer sobre la zona afectada hasta que se seque; es decir, hasta el momento en que al quitarlo salga en polvo o como trozos enteros.

Detalles importantes

Se observará que, al comienzo del tratamiento, el secamiento ocurre con mayor rapidez. Esto indica que hay gran calor en la zona, producto de la inflamación y/o la infección. A medida que transcurran los días, se percibirá un secado más lento. Esto indicará que el proceso inflamatorio va desapareciendo, lo cual es un síntoma de curación.

Debemos destacar que es de gran importancia la perseverancia durante el proceso, lo cual va en función de la gravedad de la patología. Esto significa que, de acuerdo a la complejidad del cuadro clínico, se prolongará más o menos dicho tratamiento.

La aplicación de las cataplasmas se puede efectuar una o varias veces al día. Sin embargo, es importante señalar que, una vez se haya secado el barro sobre la piel, éste debe retirarse, sacudiéndolo o humedeciéndolo nuevamente. Debido a que por sus propiedades absorbentes el barro tiende a resecar la piel, se recomienda proteger la zona con algún producto hidratante, tras su retirada y posterior limpieza de la misma.

Efectos secundarios del tratamiento con barro

Puesto que el barro ejerce un efecto desintoxicante, se pueden presentar diarreas en el paciente. La duración y la frecuencia de las mismas irán en función de la complejidad de la patología. En este aspecto, es necesario señalar que estos procesos diarreicos se producen como un mecanismo de limpieza del propio organismo, intentando deshacerse de alguna manera de aquello que le resulta perjudicial. Lo cual significa que, al presentarse este síntoma, el tratamiento con barro está obteniendo resultados favorables.