Originaria de Asia Central, el cultivo de la cebolla se extendió a la India en el año 6.000 a.C. El más viejo de los tres tratados antiguos de Aryurveda, el Charaka- Sanhita, documenta que la cebolla es un excelente diurético y un remedio eficaz contra enfermedades cardiacas y circulatorias.

Usos en la Historia

Se dice que los egipcios incluían como alimento principal a la cebolla en su dieta, y también la utilizaban como ofrenda en sacrificios y funerales.

Los griegos y los romanos la incluían en la alimentación de las tropas, pues creían que les daba fuerza en las batallas. Fueron los primeros en consumirla en los países del Mediterráneo, y así fue como propagaron su cultivo durante el dominio imperial.

En la Edad Media, los ejemplares plantados ya presentaban bulbos grandes y es a partir de los mismos que nacen las nuevas variedades.

La cebolla llegó al continente americano en la época de la Conquista, pues los españoles la usaban en los viajes transoceánicos por sus poderes de conservación y rápidamente fue incorporada en la cocina americana.

Características de la cebolla

La cebolla es una planta que necesita dos ciclos para producir semilla, desarrolla un bulbo en la primera etapa de crecimiento y los tallos florales (falsos tallos) en la segunda.

Las hojas de la planta son de color verde, tubulares y huecas. El bulbo esta formado por hojas llamadas escamas, y su tamaño y desarrollo dependen del fotoperiodo. La inflorescencia, llamada umbella, llega a tener de 50 a 2.000 flores blanquecinas o violáceas. El resultado es un fruto con forma de cápsula globular.

En la cocina

La cebolla es un condimento imprescindible en varias culturas a nivel gastronómico. Es posible encontrarla en múltiples y variados platillos ya sea frita, hervida, rebosada, encurtida, al horno o cruda.

El tipo de cebolla determina, junto con los demás ingredientes, el sabor de los platillos. La cebolla blanca se emplea en todo tipo de preparaciones mientras que la cebolla francesa, que es de menor tamaño, se usa para caramelizar, en estofados y guarniciones.

La cebolla roja es muy utilizada en la elaboración de salsas, la cebolleta en ensaladas y el cebollino básicamente como hierba aromática.

Propiedades medicinales

  • Tiene propiedades antitrombóticas, activa la circulación sanguínea previniendo enfermedades circulatorias como arterioesclerosis, hipertensión, angina de pecho, problemas de colesterol.
  • Favorece la eliminación de líquidos corporales, se recomienda como diurético en casos de reumatismo, gota, hidropesía, celulitis y edemas.
  • La cebolla se encuentra dentro de los principales remedios naturales relacionados con infecciones respiratorias como gripe, bronquitis, faringitis y amigdalitis, por sus propiedades bactericidas e inmunológicas.
  • Es estimulante del hígado y el páncreas, por lo que favorece la digestión, aunque no se recomienda en casos de acidez estomacal.
  • Por la cantidad de compuestos azufrados y flavonoides que contiene, la cebolla se ha utilizado para inhibir la aparición de células cancerígenas en el estómago.
  • Su consumo disminuye las alergias producidas por el polen y, según estudios realizados con ratones, favorece el desarrollo del tejido óseo, disminuyendo en un 20% la osteoporosis.
  • Es un buen desinfectante a nivel local en casos de mordeduras o picaduras de insectos o en infestaciones de piojos o garrapatas.
  • Ayuda en el tratamiento de la caspa y estimula los folículos pilosos, dando fuerza y brillo al cabello.

Breve recetario

  • Problemas circulatorios: se recomienda beber la mezcla de 300 gr. de cebolla macerados en un litro de agua, después de haberlo dejado reposar por 12 horas. Tomarlo tres veces al día.
  • Como diurético: se maceran 50 gr. de cebolla en un litro de vino. Beber tres copas pequeñas al día.
  • Afecciones respiratorias: para preparar un jarabe de cebolla se debe hervir una cebolla en dos tazas de agua por una hora. Añadir al resultado una quinta parte de miel y un tercio de azúcar y tomar hasta tres tazas al día. Además, hacer inhalaciones del vaho de la cebolla antes de ir a la cama.
  • Para elevar el sistema inmunológico y tratar casos como la fiebre de heno o alergias: se macera una cebolla en un vaso de agua por dos minutos, el agua que queda es la que se bebe.
  • Picaduras de insectos: mojar la zona afectada con el líquido de una cebolla fresca y machacada.
  • Verrugas: aplicar tres veces al día un emplasto con el jugo de una cebolla machacada en vinagre.
  • Como loción capilar: realizar fricciones diariamente con el jugo de una cebolla. Para que el cabello crezca rápidamente y luzca saludable, se recomienda meter los trozos de una cebolla en el champú de uso diario, dejarlo 15 días en reposo y luego usarlo normalmente.
  • Al aplicar en el rostro el jugo de una cebolla como mascarilla purificante, el resultado será una piel firme e hidratada.