Los ríos son muy importantes para la geología, la biología, la cultura y la historia del mundo. Si bien contienen una porción de agua muy pequeña en comparación con la que se encuentra en la totalidad del planeta, los ríos son muy importantes para el transporte de agua y nutrientes. Además, forman parte del ciclo hidrológico ya que actúan como canales de desagüe de las aguas superficiales y muchos de ellos forman deltas y estuarios. Son fuente de alimento, transporte y comida para miles de organismos. Tienen un rol significativo en la comunicación, ya que proveen rutas para la comercialización, la exploración y la recreación. También son importantes en la producción de energía eléctrica de uso diario de la población. Por todo esto, los ríos están presentes en muchos aspectos fundamentales de las sociedades, comenta Paul D. N. Hebert en su artículo River publicado en The Encyclopedia of Earth.

Características generales de los ríos

Los aspectos principales de un río son la corriente, el flujo y el caudal de fluido. Según comenta el mencionado autor en Physical Properties of Rivers, éstas son sus características:

La corriente determina el nivel de erosión del canal del río, la cantidad de partículas que se depositan en el fondo y la composición de sedimentos y organismos bentónicos. La velocidad de la corriente está influenciada por la fricción ejercida sobre el agua cuando ésta corre por el lecho, por el contacto entre su superficie y la atmósfera o cuando lleva diversos materiales que encuentra a su paso. La máxima velocidad se encuentra en la mitad del río y un poco por debajo de su superficie y la mínima se halla en la orilla y en el fondo. Su velocidad puede verse afectada por un incremento del volumen de sus aguas o por la inclinación de la pendiente del terreno.

El flujo se puede clasificar en laminar o turbulento. El primero es muy poco frecuente y ocurre en aguas que se mueven a muy lenta velocidad y cuyas moléculas se desplazan en forma alineada y a la misma velocidad. El segundo es mucho más común y se produce por un incremento de la velocidad de las aguas. El movimiento de sus aguas es irregular y experimenta diferentes velocidades y direcciones.

El caudal de fluido está relacionado con el ancho y la profundidad del canal y la velocidad a la que circula el agua. En las regiones de climas fríos, las estaciones climáticas hacen que éste varíe a lo largo del año debido a la cantidad de precipitaciones y a la temperatura del aire. Al comienzo de la primavera el caudal de los ríos de estas zonas presenta valores altos como consecuencia del deshielo. En cambio, en verano es bajo. A pesar de las abundantes precipitaciones, gran parte de agua es liberada a la atmósfera por evaporación y otra parte es incorporada por las plantas. En otoño vuelve a aumentar ya que hay menos evaporación y por lo tanto más agua puede ser incorporada al río.

Los ríos y su interacción con el suelo

Los ríos, agrupados en clases de sistemas fluviales (meandros, trenzados y abanicos aluviales) transportan gran cantidad de sustancias y elementos generando erosión y sedimentación.

Los materiales que transportan, explica Physical Properties of Rivers, pueden ser materiales disueltos, sólidos en suspensión o sustancias provenientes de las profundidades. La mayor parte del transporte está representada por iones inorgánicos que se encuentran en la materia disuelta, pero también puede estar compuesto por detritos orgánicos y restos de rocas.

Los materiales presentes en los ríos, son en general, producto de la erosión. La erosión que se produce en un río puede presentarse de cuatro formas diferentes: corrosión (erosión producida por acción química), acción hidráulica (llevada a cabo por el agua), corrasión y desgaste.

La sedimentación de las partículas en un río se produce, por lo general, aguas abajo. Los sedimentos se agrupan de acuerdo al tamaño de sus partículas. Así, por ejemplo, las piedras grandes o medianas se depositan en la naciente, mientras que las partículas finas y livianas como arcillas son arrastradas varios kilómetros río abajo.

La vida de plantas y animales en los ríos

La velocidad de la corriente determina el tipo de fauna y flora de los ríos. Los que presentan corrientes rápidas albergan a algas adheridas a rocas y plantas con raíces. En los lugares en los cuales la vegetación es abundante y la turbidez de las aguas es muy notoria (principalmente en la naciente), la luz solar necesaria para la fotosíntesis no incide lo suficiente por lo que la materia orgánica transportada a través de la corriente es la principal fuente de alimento de los consumidores, explica Neil A. Campbell en Biology.

Las distintas comunidades de animales se distribuyen de acuerdo a las condiciones favorables que encuentran. Por ejemplo, río arriba, donde las aguas son claras, frías y bien oxigenadas, se pueden encontrar ejemplares de truchas, mientras que en aguas turbias y templadas, el pez gato y la carpa se desenvuelven con facilidad, dependiendo obviamente del lugar del planeta.

Además, según Campbell, ciertos animales han desarrollado adaptaciones para convivir con las condiciones de su hábitat. Los animales pequeños suelen tener formas aplanadas y pueden adherirse a las rocas en forma temporaria. Muchas especies de insectos viven en la parte inferior de las rocas donde la corriente de agua es atenuada.

Los ríos como fuente de agua para el uso humano

El uso de los ríos como fuente de agua se remonta a varios miles de años atrás. Los egipcios los utilizaron en la agricultura. Las variaciones de nivel que presentaba el Río Nilo estaban directamente relacionadas con los montos de sus cosechas. Los métodos de extracción de agua de los ríos eran variados. En algunos casos se utilizaron instrumentos para poder elevar el agua antes de extraerla, mientras que en las zonas montañosas se la hacía correr hacia las partes bajas del terreno a través de canales, comentan David Briggs, Peter Smithson, Kennet Addision y Ken Atkinson en Fundamentals of the Physical Environment.