El padre de Alien lo ha conseguido. Extinguido todo rastro de originalidad en la tetralogía original tras cuatro filmes cuya continuación menguaba la calidad de la entrega anterior, ha realizado una quinta parte, precuela en este caso, que insulta al espectador casi tanto como a sí misma.

La película puede parecer de ciencia ficción pero en realidad es una cara comedia-aventura espacial a lo Sacha Baron Cohen. Uno no entiende como uno de los creadores de Lost, Damon Lindelof, se responsabiliza de la mitad del guión. La lista de aberraciones que van desde lo incomprensible hasta lo subnormal (literalmente) es verdaderamente llamativa.

Un solo escenario. Eso es todo. Primero aparece un alien, humanoide en esta ocasión, no el monstruo original de la saga, que cumple todos los tópicos de la serie B. Es exactamente igual que sus semejantes (al parecer las razas alienígenas no tienen diversidad y así casualmente todo resulta más barato). Además gozan de tecnología espacial pero no de los conocimientos tecnológicos para hacerse ropa. Y de nuevo casualmente, no tienen genitales visibles. Muy conveniente.

Los tripulantes de la nave Prometheus no saben ni cual es su destino (ni su misión) hasta que llegan al planeta lo que plantea una insondable cuestión, ¿cómo demonios les han convencido para hibernar dos años y embarcarse en un larguísimo viaje espacial sin tener ni idea de adonde iban?

La investigación de los arqueólogos es realmente fascinante. Llegan al planeta una tarde y una hora después ya han visto cadáveres y una ‘cueva’ con vídeos y lo que parece ser un templo mortuorio… Pero eso les suma en la insatisfacción por no haber encontrado a extraterrestres vivos. Sorprende la fortuna de llegar a un terreno inexplorado y justo caer a 500 metros de una ‘gruta’ con restos de humanoides-padres-de-los-seres-humanos. Acaban de comprobar que no estamos solos en el universo y han investigado tocando todo con los dedos y quitándose los cascos ‘a ver qué pasa’… el colmo del método científico…

Una secuencia sencillamente ma-gis-tral es la de dos colegas científicos, geólogo y biólogo, que se pierden. No hallan el camino de salida a pesar de conocer su posición exacta (que detallan a la nave) y de disponer de un mapa en 3D. Es la primera vez en la historia en que alguien que sabe su ubicación afirma que no sabe donde está. Genial.

Una ristra de disparates

A partir de ese momento los actores se esfuerzan por pedir a gritos su exterminio. Lo que consiguen como leiv motiv del propio filme de pretendido terror psicológico. Uno nota un parásito en su propio ojo y decide que lo mejor es irse a explorar, total ¿para qué preocuparse? El biólogo ve una ‘cobra’ alienígena y decide tocarla con la mano porque es muy bonita. ¿Alguien recuerda que están en un planeta en el que nunca ha estado un ser humano? Ni siquiera se contamina (O no se debería hacer) un Parque Natural.

La protagonista, Noomi Rapace, defiende el derecho a ser una científica que cree en la religión porque se lo dijo su padre cuando era pequeña: ‘Yo creo porque he decidido creer’. Solo le falta decir que las pruebas en contra (cierto Darwin y cia.) no sirven de nada. Y sus deducciones son geniales. En media hora ya ha inducido, porque ella no analiza nada con ningún instrumento de análisis químico, lo que son los seres que ha hallado. Muy racional señor Scott.

El final presenta un giro insospechado que no sorprende a nadie, a la protagonista recibiendo millones de golpes y 20 grapas en el estómago que no le impiden correr como una loca e incluso un atisbo de actividad cerebral: Si me va a aplastar una nave que me cae encima, puedo hacerme a un lado en vez de correr hacia delante y evitar el peligro... Más difícil de explicar es como quedándole dos minutos de oxígeno aguanta media hora… O como una cabeza, sin cuerpo, pilota una nave, pero .esas y otras cuestiones como ¿A dónde han ido a parar los efectos en 3D? se resolverán en próximas entregas. No tengan la más mínima duda de que habrá más. Aunque la vaca esté muerta se le seguirán exprimiendo las ubres.

Ficha técnica

Prometheus (2012). EE.UU 123 minutos. Productoras: 20th Century Fox / Scott Free Productions / Dune Entertainment.

Direrctor: Ridley Scott. Guión: Damon Lindelof y John Spaihts.

Fotografía: Dariusz Wolski. Música: Marc Streitenfeld.

Reparto: Noomi Rapace, Michael Fassbender, Charlize Theron, Idris Elba, Guy Pearce, Logan Marshall-Green, Sean Harris, Rafe Spall, Emun Elliott, Benedict Wong