En España, la última marcha del Orgullo Gay reivindicaba la despatologización de la transexualidad, es decir, que deje de considerarse una enfermedad como ya pasó con los homosexuales. En Sudán, la lucha de un gay, una lesbiana y otros miembros del colectivo LGBT es por su propia existencia.

Según el informe Homofobia de Estado 2010 que cada año elabora la Asociación Internacional Lesbiana, Gay, Bisexual, Trans e Intersex (ILGA por sus siglas en inglés) existen actualmente 76 países que discriminan a las personas por su orientación sexual. Esto quiere decir que mantener relaciones con personas del mismo sexo puede desde hacer difícil encontrar trabajo hasta pagarse con la vida.

Países donde la homosexualidad se condena a muerte

Hay siete países donde gays y lesbianas pueden enfrentarse a penas de muerte solo por su condición sexual: Irán, Mauritania, Arabia Saudí, Sudán, Yemen, Nigeria y Somalia. Es decir, todos ellos situados en África y Oriente Próximo. Las razones son principalmente religiosas (la Sharia o ley islámica considera que las relaciones entre personas del mismo sexo son un delito), pero hay otros trasfondos. Por ejemplo, en África, la ILGA explica que la homosexualidad se percibe como "una influencia de la cultura europea occidental y del colonialismo". Una influencia, se entiende, negativa.

Las penas no son iguales con gays y lesbianas en países como Irán, cuyo Código Penal castiga la "sodomía consentida" con la muerte, mientras que el lesbianismo se castiga con cien latigazos (y pena de muerte si se repite tres veces el delito).

En Mauritania, se condena a muerte a los varones y a prisión o multa a las mujeres, en Arabia Saudita existe la pena máxima para los hombres casados solo, y en Sudán se aplica la pena de muerte a los varones que reincidan en tres ocasiones. En cuanto a Yemen, sus leyes recogen multas y prisión para mujeres lesbianas y varones solteros y la pena de muerte para los casados.

La aplicación de la ley islámica en los países africanos

En Nigeria, la homosexualidad de condenaba con prisión hasta una fecha tan reciente como 2000, año en el que algunos Estados del Norte adoptaron la Sharia y con ella la pena máxima. Lo mismo ha sucedido en Somalia, que carece de Gobierno efectivo y donde algunas regiones han comenzado a aplicar la ley islámica.

Además, según indica la ILGA, Uganda está preparando una "ley anti-gay" que podría incluir la pena de muerte para algunos casos.

Países donde los gays se enfrentan a cadena perpetua

De acuerdo con el mapa sobre los derechos homosexuales y la homofobia elaborado por la ILGA, hay otros veintidós lugares donde ser gay se pena con más de una década de prisión, incluso con cadena perpetua: Antigua y Barbuda, Dominica, Surinam, Sierra Leona, Uganda, Kenia, Tanzania, Malaui, Mozambique, Zambia, Pakistán, Bangladesh, Malasia, Brunei, Papúa Nueva Guinea, Nauru, Islas Salomón, Kiribati y Tuvalu.

En la lista están también destinos paradisíacos de vacaciones como las islas Seychelles o Barbados, e incluso un territorio europeo, la República Turca del Norte de Chipre (no reconocida como Estado).

Un hecho que demuestra el carácter anacrónico de las legislaciones de estos países (en muchas ocasiones herederas de los antiguos códigos de las metrópolis, como en las islas de influencia británica) es que llegan a equiparar las relaciones del mismo sexo con las relaciones con animales, o incluso con el abuso de menores. Es el caso de Afganistán, donde la "pederastia", que tiene una condena de prisión indefinida, se define según la ILGA como una relación sexual entre varones.

Otros países donde la homofobia es legal

Asimismo, en otros 47 países del mundo tener relaciones sexuales están en contra de la ley y puede suponer hasta 10 años de cárcel. Sin embargo, tal y como indica la ILGA, la discriminación por preferencias sexuales no se limita solo a los territorios que directamente prohíben la homosexualidad.

También hay que tener en cuenta el silencio cómplice de muchos Estados a la hora de tratar a gays, lesbianas, bisexuales y transexuales como personas de segunda categoría. Por ejemplo, en 15 lugares del mundo el mínimo de edad para tener relaciones consentidas es diferente para homosexuales y heterosexuales, algunos tan cercanos como Grecia o Chile.

Otro hecho revelador es que solo nueve países tienen una norma de rango constitucional que prohíbe a discriminación de gays y lesbianas (Argentina, que recientemente aprobó el llamado "matrimonio gay", es uno de ellos). La cifra, eso sí, aumenta a 49 cuando se trata de prohibir la discriminación laboral por motivos de orientación sexual. España es uno de los países pioneros en esta norma, que aprobó en 1996, el mismo año que lo hizo la argentina Rosario.

Equiparación de derechos entre homosexuales y heterosexuales

En definitiva, mientras que varios países han equiparado en derechos a homosexuales y heterosexuales con matrimonios o parejas de hecho y posibilidad de adoptar, en otros "salir del armario" todavía es un gran desafío. El problema quizás en que en muchas ocasiones los colectivos se centran en luchas individuales, y como indica la ILGA en su informe, "con frecuencia parece que el movimiento LGBTI está fragmentado: que lo que ocurre en Asia no importa a quienes están en Europa; que los asesinatos en África no tienen importancia para la comunidad LGBTI en Asia".

Por ello la asociación indica que "es el momento en el que todos debemos permanecer unidos y trabajar como movimiento mundial en la reivindicación de nuestros derechos como seres humanos". Solo así, afrontando estos hechos como un problema de derechos humanos global, es posible que se siga avanzando en la normalización.