No es de extrañar que en países como México, en el que el sobrepeso y la obesidad son problemas muy graves que enfrentan adultos y niños, los productos para adelgazar, bajar peso y aun modificar el cuerpo para que luzca escultural sean tan buen negocio.

Los anuncios en los diversos medios impresos y electrónicos, pero fundamentalmente los infomerciales que se difunden en televisión abierta o de paga, parecen no estar regulados y menos sancionados por las diferentes instancias gubernamentales responsables, pese a que existen normas, leyes y reglamentos que deben velar por la salud y seguridad de los consumidores de alimentos, bebidas y medicamentos.

Dieta

La palabra dieta es una de las satanizadas en los infomerciales y en general en los anuncios para promover productos milagrosos para reducir peso y medidas corporales, pues se supone que implica severas restricciones y condena a quienes sienten enorme placer por comer a ingerir alimentos insípidos o desagradables.

Nada más lejos de la realidad, de hecho, la definición de dieta no hace alusión a ninguna restricción. "Al terminar el día, cada persona ha comido una serie de alimentos aislados y de platillos que en conjunto forman lo que se conoce como dieta", señala el doctor Héctor Bourges Rodríguez, Director de Nutrición en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

Obesidad y sobrepeso

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que los adultos, hombres y mujeres, cuyo índice de masa corporal (IMC) es igual o superior a 25 y menor de 30 entran en la clasificación de sobrepeso, en tanto que quienes padecen obesidad tienen un IMC igual o mayor a 30.

Cabe señalar que para determinar el IMC hay que dividir el peso en kg entre la estatura elevada el cuadrado, es decir, si una persona pesa 60 kg y mide 1.50 m, tendrá que dividir 60 entre 2.25. El resultado de este ejemplo es 26.666.

Magia, milagro, biomagnetismo

Brebajes, cápsulas, geles, pastillas, píldoras, polvos, aguas, barras nutritivas, malteadas; cremas, ungüentos, jabones, emplastos, y todo tipo de menjurjes; vendas, fajas, joyas, zapatos, cinturones, entre una gran gama de aparatos prometen no únicamente quemar, disolver o inhibir la absorción de la grasa y por tanto perder peso y medidas, sino "esculpir" el cuerpo del consumidor y dejarlo listo para concursos si no de belleza por lo menos sí hacer buen papel en uno de bikinis o camisetas mojadas.

Basta un shot o caminar con determinado tipo de calzado o usar un anillo que ofrece las ventajas del biomagnetismo, dicen los comerciales, entre otras muchas mentiras, para comenzar a reducir peso, como por arte de magia, sin tener que dejar de comer, sin hacer sacrificios, tan comunes entre quienes deciden seguir el camino largo, lento, seguro e individualizado que indican nutriólogos y médicos versados en nutrición.

Naturales, clínicamente comprobados

Al leer la información publicada en las páginas web de los sitios líderes del mercado, saltan a la vista la pésima redacción y los errores gramaticales, que deberían provocar la desconfianza de los consumidores potenciales. Sin embargo, es muy probable que la mayoría de los compradores de los cientos o miles de productos milagrosos respondan como hipnotizados al "llame ya", ordenen sin reflexionar en lo que están considerando consumir y ni siquiera lean las etiquetas cuando reciben, en la comodidad del hogar, los prometedores productos, en los que se tienen tantas expectativas.

Y es que, entre los que pretenden ser argumentos para convencer a quienes desean adelgazar rápidamente, sin dieta y sin esfuerzos, se usa información que a la gente le gusta escuchar, por ejemplo, que los productos son cien por ciento naturales, como si fuera posible ofrecer en una píldora los beneficios de kilos y kilos de nopales, alcachofas u otros vegetales ricos en fibra dietética, sin someterlos a procesos químicos, además, como si en la naturaleza no existieran sustancias tóxicas o venenosas.

Entre otras de las mentiras frecuentemente usadas están: que los productos para reducir, derretir o desaparecer la grasa corporal no causan indeseables efectos secundarios porque están clínicamente comprobados y respaldados por investigaciones realizadas en institutos de obesidad o prestigiadas universidades, sin que se mencionen nombres, ubicaciones y por supuesto no remitan a ningún estudio.

Ganar peso durante el año

Aunque mucha gente atribuye el aumento de peso a las fiestas decembrinas, que en la práctica van más allá del popular maratón Guadalupe-Reyes (del 12 de diciembre, día de la virgen de Guadalupe al 6 de enero, Día de Reyes), pues se extiende hasta el 2 de febrero, cuando se festeja el día de la Candelaria, comiendo tamales, preparados o aportados por quienes encontraron al niño en el pedazo de rosca de Reyes, el problema de fondo está entre lo que se come y bebe a lo largo de todo el año y al sedentarismo.

Ganar peso lentamente, perderlo rápidamente

No es posible ni saludable perder rápidamente el peso que se gana paulatinamente a lo largo del año, debido a la falta de equilibrio entre las kilocalorías consumidas y las gastadas diariamente, y menos si se pretende seguir comiendo como de costumbre y no mover ni un dedo. Quien prometa bajar más de 750 gramos o un kilo a la semana engaña a la gente. Las promesas, los testimonios, las imágenes de antes y después pueden parecer convincentes, pero en el mejor de los casos se trata de charlatanería.

Cuando las personas, después de gastar varios miles de pesos, seguir las instrucciones y no obtener los resultados esperados generalmente se culpan a sí mismas, se convencen de que quienes fallaron fueron ellas, les da vergüenza reclamar a los distribuidores, se frustran y su autoestima, además de su economía, sale más dañada de lo que estaba antes de iniciar el "tratamiento" mágico o milagroso.

Actividad física y ejercicio cotidianos

Solamente es posible acelerar el metabolismo, acumular músculo y reducir la grasa corporal por medio de una dieta adecuada y la actividad física.

Caminar o transportarse en bicicleta, por ejemplo, resulta efectivo, barato y placentero si la intención es mantener o reducir peso.