A pesar de haber sido denunciados en numerosas ocasiones, siguen apareciendo en el mercado productos que ofrecen una amplia gama de propiedades curativas entre las que se encuentran tratamientos para la obesidad, el insomnio, el dolor de espalda, la artrosis e incluso el cáncer.

Estos productos, conocidos como productos milagro, además de suponer un fraude para el consumidor, ya que sus efectos terapéuticos no han sido demostrados científicamente, pueden perjudicar la salud de quienes los usan. Esto es así especialmente en enfermos de cáncer, pues algunas empresas que se dedican a esta actividad comercial, animan a sustituir la quimioterapia por sus milagrosos tratamientos.

¿Qué son los productos milagro?

La normativa que regula estos productos los define como aquellos que sin ser medicamentos se anuncian con finalidad sanitaria para la prevención y el tratamiento de ciertas enfermedades, mejoras en el físico del consumidor, etc. El principal problema de los productos milagro es que se les atribuye una serie de propiedades sobre el organismo, que no han sido demostradas científicamente y, por tanto, no están legalmente autorizadas como medicamento, producto cosmético o sanitario.

La primera irregularidad es, en cualquier caso, la publicidad engañosa que practican las empresas que comercializan estos productos. Por este motivo aunque la normativa no prohíbe su venta lo que si hace es limitar su publicidad.

Publicidad engañosa en los productos milagro

La publicidad relativa a las propiedades curativas de los productos milagro tiene que respetar las siguientes prohibiciones:

  • No pueden anunciarse como adelgazantes y ofrecer grandes pérdidas de peso de forma rápida y sin esfuerzo, a través de mensajes como “Adelgace diez kilos en una semana sin hacer dieta”.
  • No pueden incluir testimonios de profesionales sanitarios explicando las propiedades del producto, así como de personas famosas o anónimas, asegurando haber conseguido con ese producto resultados fabulosos en poco tiempo.
  • No pueden atribuirse propiedades preventivas o curativas contra enfermedades, como por ejemplo, la diabetes o el cáncer.
  • En su publicidad no puede figurar o sugerir que su uso potencia el rendimiento físico, deportivo o sexual.
  • Finalmente, no pueden recurrir a términos como “natural” o “tradicional” para justificar su eficacia y la ausencia de efectos secundarios.

Productos milagro más conocidos

La oferta de productos milagro es amplía, pero sin duda el más conocido es la pulsera holográfica que comercializa la firma Power Balance, este artilugio teóricamente tiene propiedades que potencian el rendimiento físico. La baba de caracol, ingrediente de cremas que ofrecen efectos cicatrizantes es otro de los productos más demandados. Pero sin duda la estrella de este escaparate milagroso son los adelgazantes entre los que destacan las pastillas Absolute Acai Berry, que ya han sido objeto de denuncia por parte de las asociaciones de consumidores.

La última moda de esta oferta milagrosa son los calzoncillos con iones que ayudan a resolver problemas de impotencia. Estos se venden a veces a través de una estructura piramidal, en la que utilizan como gancho el testimonio de personas que se han beneficiado de estas terapias.

Cómo evitar el fraude de los productos milagro

Como norma general se debe desconfiar de los productos que prometan soluciones milagrosas contra enfermedades para las que aún no se ha encontrado remedio. Otro dato a tener en cuenta, es que estas sustancias se venden normalmente por correo, por teléfono o por Internet, a diferencia de los medicamentos, que se venden exclusivamente en farmacias.

Por otra parte es recomendable comprobar que el domicilio social de la empresa que comercializa el producto, aparece completo en el etiquetado. Generalmente, estas empresas sólo proporcionan un apartado de correos o un número de teléfono. Esto impide que el consumidor, si desea poner una reclamación, sepa dónde dirigirla.

Un truco que utilizan las empresas que venden productos milagros es publicar informaciones de carácter publicitario, en las que se hace creer al consumidor que está leyendo una noticia relativa a un avance cientifíco de la medicina. Finalmente, en cuanto a los productos adelgazantes, recurren a publicidad en la que aparecen imágenes de antes y después de seguir el tratamiento. Para presentar esta comparativa utilizan fotografías de escasa calidad en las que resulta difícil comprobar las diferencias.