El misterio y la grandeza del amor humano tienen como punto de partida la conformación de una pareja. Factores culturales y psicológicos entran en juego en la creación de la pareja amorosa: desde el primer encuentro, el enamoramiento y la aceptación; hasta el noviazgo, el matrimonio, los hijos y la vida familiar. A pesar de los cambios de valores y las diferencias individuales, en una relación amorosa perduran experiencias comunes.

Atracción y enamoramiento

El inicio de cualquier pareja se basa en una atracción física y/o psicológica. Desde la óptica sistémica el enamoramiento no solo consta de factores sociales y culturales, sino que para que este tenga lugar debe producirse una activación tanto fisiológica como cognitiva.

  • En la activación fisiológica entran en juego las endorfinas. Comienza a producirse una inquietud e interés especial hacia otra persona que desemboca en la atracción. Se trata de una atracción química que también puede generar ansiedad.
  • En la activación cognitiva influyen múltiples pensamientos que empiezan a rondar por la cabeza del enamorado constantemente. Llegan incluso a impedir el desempeño de determinadas tareas que antes se realizaban con normalidad. Se trata de pensamientos y miedos obsesivos.
Por tanto, la atracción (tanto física como psicológica) siembra las bases para que surja el enamoramiento.

Amor y pasión

A partir de la atracción inicial va surgiendo poco a poco el amor. El amor es la forma más reconocida de vinculación afectiva interpersonal, es decir, de la capacidad humana de desarrollar un intenso afecto ante la presencia de otra persona.

Walter Riso define el amor como una experiencia múltiple. Este autor defiende que la experiencia afectiva está compuesta por un conjunto de variables que se entrelazan de manera compleja. Entre dichas variables define tres que pueden conformar un amor completo, sano y gratificante, que acerque más a la tranquilidad que al sufrimiento. Dichos factores son el deseo, la amistad y la ternura. Estos elementos conforman la triple condición del amor que se renueva a sí misma, una y otra vez, de manera inevitable.

Los comienzos de una relación suelen estar gobernados por la pasión, pero esta no dura eternamente. Sin embargo, una característica del amor pasional es que su ocurrencia nunca se cuestiona. Esto es debido a que la evidencia del amante es tan abrumadora que no cabe el menor resquicio de duda acerca de su existencia.

Noviazgo y convivencia

En las parejas se suele producir una rigidez y un aislamiento inicial, que en un principio es natural. Sin embargo, una vez construida y consolidada la relación, esta debe volver a abrir puertas ampliando los límites de la misma. En caso contrario, se puede generar una dependencia emocional que convierta la relación en una fuente de sufrimiento.

A lo largo del noviazgo las diferencias agradan. Hay un bajo nivel de responsabilidad y compromiso, que hace que los integrantes de la pareja disfruten del tiempo que comparten sin cuestionarse nada más. El tiempo que pasan juntos está dedicado en un alto porcentaje al ocio. Todo supone una novedad, por lo que el interés inicial es mutuo. Asimismo, se intercambian conductas gratificantes y las expectativas sobre el futuro son numerosas y agradables.

Con el tiempo suelen aparecer los problemas. Cuando el enamoramiento decae comienzan a molestar las mismas características que antes supusieron un elemento de acercamiento entre los miembros de la pareja. En la convivencia es necesario establecer un mayor compromiso, lo que supone obligaciones y responsabilidades. Además, se empieza a vivir el futuro sobre el que tanto se especuló y las expectativas que se pusieron en la vida en común no siempre resultan satisfechas. Por ello es necesario continuar cuidando los detalles e intentar descubrir nuevas facetas positivas en la pareja día a día.

Misterios de una relación

La pareja no representa tan solo la posibilidad de un acto sexual sino, antes que nada, es un efecto de procesos culturales y sociales que han ido evolucionando y transformándose a lo largo de los siglos, a veces, al ritmo violento de las modificaciones sociales, otras de manera pausada e incluso rezagada.

Es muy probable que la relación de pareja constituya uno de los más grandes y complejos enigmas del ser humano. No llama la atención porque se la ve como algo normal, como un acontecer de todos los días y hasta como una especie de destino natural de cada mujer y de cada hombre. A lo largo de la historia, la realidad de la pareja se ha desarrollado dentro de ciertos cánones y principios que la han protegido y, al mismo tiempo, la han dotado de una continuidad lineal segura y definida.

Sin embargo, cada relación depende de múltiples y variados elementos que la diferencian de cualquier otra. Son estas características que diferencian cada relación amorosa las que hay que cuidar y potenciar para vivir intensamente una relación.