Al enfrentar los problemas que se presentan, la bioética se postula como una filosofía comprometida a ayudar a la cultura a clarificar sus visiones de la realidad y de los valores. En su libro Los fundamentos de la bioética, H. Tristram Engelhardt afirma que debido a su inseparable relación con la sociedad, la bioética funciona como un proceso de autocomprensión de una cultura, ayudando a encontrar respuestas dotadas de contenido.

Los nuevos problemas éticos en la medicina se deben a un nuevo tipo de ejercicio de la medicina, producto de la nueva concepción del paciente, al constante avance tecnológico y a la participación de la política a través de las instituciones sanitarias en la relación médico-paciente y en el campo de la medicina en general.

La nueva concepción del paciente

La relación médico-paciente en sus orígenes, se caracterizaba por un cierto "paternalismo". Desde los comienzos de la medicina occidental, el criterio a seguir por el médico en la tarea de curar al paciente, fue la beneficencia. El paternalismo se observaba en esta época en el sentido de que el paciente era considerado como un enfermo que debía ser curado por el médico, aun en contra de su voluntad.

La idea de "paternalismo" surge de la consideración de la relación del médico y el paciente como la de padre e hijo, considerándose al paciente, no sólo un enfermo físico sino también moral. Por lo tanto, supone que el paciente es incapaz de tomar ningún tipo de decisión acerca de sus tratamientos.

Esta concepción de la relación médico-paciente cambió en 1969, cuando se elaboró el primer código de derecho de los enfermos y con él la primera toma de conciencia de lo que luego se llamaría la autonomía del paciente.

Ahora el médico es quien proporciona la información, mientras que el paciente es quien toma las decisiones que cree apropiadas en cuanto a la elección de un determinado tratamiento, así como también con el consentimiento acerca de determinadas propuestas hechas por el profesional.

La relación médico-paciente es el reflejo de la vinculación que existe entre la medicina y la sociedad. Por lo tanto, al haber cambiado esta relación, se produjo un cambio en la medicina como tal.

Los nuevos avances tecnológicos

El avance de la tecnología en el ámbito de la salud ha hecho surgir diversos cuestionamientos.

Ejemplo de ello son los medios que se han creado para el soporte vital de enfermos terminales.

Asimismo, surgen cuestionamientos a partir de las distintas perspectivas de la tecnología de la reproducción, como la fertilización asistida o la fecundación in vitro, entre otros.

Las instituciones sanitarias: políticas aplicadas y problemas

El problema de las políticas de salud parte de un principio elemental de la economía: los bienes son escasos y las necesidades son ilimitadas. A partir de esta escasez por un lado y la falta de límites por el otro, junto con el quiebre del Estado de bienestar, es de donde surgen los cuestionamientos de lo que se llama "justicia distributiva", que se ve reflejada en las políticas sanitarias que se aplican para una mejor distribución de los diferentes servicios.

Además, dentro de los servicios a distribuir surgen problemas, puesto que se plantea la necesidad de una ponderación de los recursos con los que se cuenta, partiendo de los más básicos y necesarios hasta aquellos de los que se puede prescindir.

Este tema es el núcleo en el que se centran todos los demás problemas del ámbito sanitario, ya que en él se conjuga el papel de la institución hospitalaria como institución social.

La bioética como debate racional, plural y crítico

Según el médico Diego Gracia, la bioética debe ser entendida como un debate racional, plural y crítico: racional, porque se entiende que "la bioética es el intento de analizar racionalmente los deberes que como individuos y como miembros de la comunidad humana tenemos para con nosotros mismos y para con los demás".

La bioética debe ser, también, plural, porque en su desarrollo no puede aspirar a una verdad total que anule al resto, puesto que se constituye dentro de una pluralidad de enfoques que deberá respetar.

Finalmente, que se conciba a la bioética como debate crítico se desprende de su racionalidad, ya que es capaz de criticar y analizar los supuestos de los que parte.