La economía tiene dos ámbitos que marcan la división sexual del trabajo y los roles de género, la economía productiva y la economía reproductiva. A partir de esta división es que se encuentra marcada la posición de subordinación de las mujeres.

La subordinación de las mujeres en la economía y su papel de reproducción

La subordinación de la mujer se encuentra primeramente y en los términos más primitivos y básicos (porque desde entonces es imposible negarlo ya que es un hecho inexorablemente natural) basada en la naturaleza de ser mujer por la reproducción biológica inherente a ella.

La misma sociedad se ha encargado de que este vínculo natural de la mujer como reproductora de seres humanos la considere la mejor herramienta para el cuidado, protección, educación de los hijos, así como de proporcionar y desarrollar los mejores medios para que los actores de la producción económica puedan seguir desarrollando la reproducción social de la productividad y de la economía.

La subordinación de la mujer está sujeta a su condición reproductora por naturaleza y de ahí que la sociedad le adjudique también el papel de responsable del hogar y de los hijos en el núcleo de la sociedad: la familia.

La división sexual del trabajo

Si en el primer rubro social que es la familia, la mujer se encuentra subordinada al dominio del hombre, porque es el trabajo del hombre en la esfera pública el remunerado y el que es parte del desarrollo activo económico de la sociedad, los demás rubros de la sociedad por ende también se verán sujetos a este dominio masculino.

Aunque la mujer ha avanzado colocándose e integrándose a ser parte de la economía activa de la sociedad su papel principal en la sociedad se sigue vinculando con la responsabilidad de tareas domésticas, responsable del hogar y de los hijos, lo que a su vez la hacen vulnerable y le confieren un papel secundario en la esfera pública que será mal remunerado.

El papel de las mujeres en la economía y la división sexual del trabajo

La subordinación de la mujer y la división sexual del trabajo están condicionadas por el papel reproductor de la mujer en la naturaleza que la hace responsable de ser una reproductora social de las dinámicas de producción y de reproducción, porque aunque ella sea parte de la producción o parte activa económica, de esta reproducción, su papel reproductor biológicamente hablando, la hacen la principal actora pasiva (pasiva porque no es remunerada y por lo tanto no es parte activa económicamente).

La mujer se convierte en la facilitadora y responsable de proporcionar, brindar, desarrollar, fomentar, difundir, promover los mejores medios para reproducir no solo biológicamente sino también socialmente a las nuevas generaciones de individuos que sean productores del trabajo, de la economía, de la reproducción social.

Doble jornada laboral femenina, doble subordinación

No es en la medida en que la mujer se integra a los campos económicos activos importantes que su subordinación en relación con el hombre disminuyen, sino que por el contrario, la subordinación se transforma y se complica para la mujer.

Por un parte, en la esfera pública, las mujeres ocupan en menor medida puestos laborales de decisión, dirección o ejecución, además que los salarios se encuentran tabulados en un menor rango cuando se trata de puestos ocupados por mujeres.

Reproducción de subordinación fuera de casa

Y en cuanto a los empleos que mayormente ocupan las mujeres, en su mayoría tienen que ver con el desarrollo de actividades que siguen reproduciendo su papel reproductor, por ejemplo, en los empleos del sector educativo y en el sector salud.

En los empleos de manufacturación, producción y como cuerpo obrero, la subordinación o desventaja se encuentra en las condiciones laborales, jornadas largas, trabajos pesados, menores prestaciones y además de ser espacios donde los abusos como la intimidación, violencia psicológica y acoso sexual se da de manera regular.

Por otra parte, la mujer en la esfera privada sigue sujeta a ese papel reproductor que su integración al campo laboral y remunerado no la desvincula de su trabajo reproductivo o este no se reduce. Al contrario, estará sujeta a dos horarios, a dos trabajos, lo que se llama la doble jornada.

A medida que el hombre también se integre a los cuidados y a crear los medios aceptables en el hogar y para los hijos, será entonces que la subordinación y la división sexual del trabajo se modificarán a favor no solo de las mujeres, sino también de la sociedad.