Las principales diferencias entre el Corán y la Biblia nacen del concepto de Revelación que tienen el Islam y el Cristianismo, así como de su proceso de redacción y cómo esos escritos llegan a ser considerados Sagrada Escritura.

Concepto de Revelación en el Islam

Efectivamente, la principal diferencia entre el Islam y el Cristianismo, que se traducirá en la consideración que tiene dentro de ellas la Sagrada Escritura, es qué entendemos por Revelación.

Así, en el Islam se considera que la Revelación se haya contenida en el Corán, esto es, que el compendio de verdades de fe, aquello que hay que creer y hacer para ser fiel, sólo está en el libro sagrado y fuera de éste no puede buscarse.

Concepto de Revelación en el Cristianismo

En el Cristianismo la Revelación no es un libro, sino una persona. Toda la Sagrada Escritura gira en torno al hecho mismo de la venida de Jesús, a su vida entre los hombres, su muerte y resurrección. Dios se revela a sí mismo, no revela una serie de verdades, sino que la Revelación es la relación que Dios establece con los hombres en la cual les da a conocer su amor para con ellos, siendo Jesús la culminación de esta Revelación, la cual se consignó por escrito para fijarla y transmitirla.

Además, para los cristianos la Revelación no sólo se encuentra en la Sagrada Escritura, sino que Dios se revela en la creación y en la historia. Con Jesús la Revelación llegó a su plenitud, y ahora estamos en el tiempo de recepción y comprensión de ésta.

Autor y proceso de redacción del Corán

Sin duda alguna, derivada del concepto de Revelación que tiene cada una, la gran diferencia entre la Biblia para los cristianos y el Corán es quién la ha escrito, su autor.

Así, el Corán se considera que es un libro escrito directamente por Dios, cuando menos dictado por completo por él. Su proceso de redacción es muy corto en el tiempo, siendo Mahoma el que transmitió la Revelación de Alá.Tras la muerte de Mahoma en el año 632 d.C., sus seguidores comenzaron a recoger estas revelaciones que, hacia el año 650 durante el califato de Utmán, fueron al fin recopiladas en el Corán tal y como hoy lo conocemos.

Autores y proceso de redacción de la Biblia

En cambio, la Biblia es un compendio de libros que se consideran inspirados por Dios. Al decir que son inspirados se quiere decir dichos libros son a la vez Palabra de Dios y palabra del hombre, es decir, que Dios no ha dictado ni redactado directamente el contenido de dichos libros, sino que ha contado con las capacidades, conocimientos e ideas del autor sagrado para consignar aquello que quería revelarnos.

Por esto mismo, no podemos decir que hay un autor de la Biblia, sino que la Biblia tiene muchos autores que durante siglos han ido consignando por escrito aquello que Dios les inspiraba. De hecho, el Canon de la Biblia Católica no se fijó hasta el Concilio de Trento.

Los judíos consideran que Dios es el autor de las Tablas de la Ley. A este respecto hay una doble tradición en la propia Biblia. Según algunos textos fue el dedo de Dios quien escribió las tablas de la Ley (Ex 31,18). Esta comprensión de la autoría divina es más semejante a la del Islam.

Pero en otros textos es Moisés mismo quien escribe y de ese modo se reconoce la mediación humana (Ex 34,28; 24,3-4). Puede tratarse de tradiciones distintas que el redactor final ha conservado sin tratar de concordarlas.

La interpretación de la Biblia en el cristianismo

Como hemos visto, la Biblia no ha sido dictada ni escrita por Dios. Por ello, y por el hecho de que Dios se sigue manifestando en la historia y la creación, los cristianos pueden hacer una interpretación mucho más abierta de la Biblia para buscar su voluntad, su mensaje, en cada momento de la historia. De ahí la evolución de la Iglesia, los cismas, los concilios, las órdenes religiosas, entre otros.

En esto los protestantes han llevado hasta hace poco una clara ventaja a los católicos, pues aquellos aplicaron desde mucho antes la crítica textual, al análisis lingüístico, en análisis de lenguaje, etc. Y otra serie de métodos para buscar primero qué se escribió, quién lo hizo, por qué y qué quería decir en el momento de su redacción.

Sólo desde ese momento es posible hacer una lectura actual, en la que para los creyentes juega un papel determinante el Espíritu Santo, de un texto redactado hace miles de años a una sociedad radicalmente diferente a la nuestra.

El estrecho margen que admite la interpretación del Corán

Igual que en el Cristianismo o el Judaísmo, dentro del Islam hay diferentes corrientes. La interpretación del Corán (tafsir) es un campo de investigación islámica que ha perdurado desde la época en que se estableció el texto por primera vez hasta nuestros días.

No obstante, el Corán, al ser un libro dictado por Dios, no admite el mismo grado de interpretación que la Biblia. Es prácticamente imposible realizar un análisis textual riguroso sobre el Corán. Además, caso de hacerse este estudio, sería totalmente rechazado por los musulmanes, que consideran el libro globalmente como la palabra de Dios inimitable.

Los fundamentalistas hacen una lectura literalista de la Sagrada Escritura

Islam, Judaísmo y Cristianismo comparten el hecho de tener Sagrada Escritura. El problema surge cuando los seguidores de esas religiones hacen una lectura cerrada, atemporal y literal de la misma. Este hecho, que acontece en las tres religiones, es el que provoca los movimientos fundamentalistas y, por ello mismo, de rechazo de todo aquello que no sea ellos mismos o a ideas equivocadas sobre la religión y la realidad.

Como vemos, el Corán y la Biblia presentan diferencias radicales desde su recepción hasta su comprensión y lectura.