Sin duda, algo que caracteriza a las sociedades modernas es el cambio. La humanidad ha logrado numerosos avances a través de romper paradigmas y afrontar nuevos retos. Sin embargo, existen dañinos fenómenos sociales que no se han podido erradicar y que golpean severamente el desarrollo armónico de los pueblos. Uno de ellos es el maltrato infantil, que se define como el abuso o agresión que lesione la integridad física o psicológica de un menor de edad que provenga de sus padres o del adulto encargado de su cuidado.

Cómo se clasifica el maltrato infantil. Maltrato físico y psicológico

Existen diferentes tipos de maltrato infantil, los cuales están catalogados de la siguiente manera:

  • Maltrato físico: Lesiones causadas por agresiones físicas de todo tipo que tengan el objetivo de lastimar al menor de edad.
  • Maltrato psicológico: Cualquier expresión, ya sean palabras o acciones, que pretendan dañar la dignidad, autoestima o estabilidad emocional del niño por parte de un mayor de edad, que a la larga afecten la armonía y su desarrollo como ente social.
Por desgracia, el fenómeno del maltrato infantil se ha diversificado con el tiempo, ya no sólo se habla de violencia intrafamiliar o explotación laboral hacia los niños, sino que ahora está presente a través de problemas mucho más lacerantes como lo es la explotación sexual, la pedofilia y la pornografía infantil en la Internet.

El maltrato infantil como objeto de entretenimiento televisivo

Sin embargo, el fenómeno del maltrato infantil hasta ahora, no había sido utilizado como la temática central de un programa de televisión. Parece inconcebible en la sociedad moderna, pero ahora el maltrato físico y psicológico hacia los niños es un objeto de entretenimiento de los fines de semana a través del programa “Princesitas” del canal de televisión Discovery Home & Health.

Temática del programa “Pincesitas”, reality show en EEUU

“Princesitas” es un reality show producido en los Estados Unidos. El objetivo de este programa es mostrar el proceso por el que pasan niñas de uno hasta los doce años de edad, para lograr coronarse como “princesas” a través de alguna expresión artística, como bailar, cantar o hacer algún acto espectacular. La decisión de quiénes serán las “princesas” de la semana depende de un jurado calificador, que observa las diferentes habilidades de las niñas y escogen a las ganadoras al final de la emisión, quienes además del título, reciben un premio económico que fluctúa entre los 5 mil y 10 mil dólares.

Hasta ahí se podría decir que “Princesitas” es un programa de entretenimiento inofensivo y que hasta promoviera el desarrollo artístico de los niños, sin embargo, existe un lado del programa completamente obscuro, y que es una clara demostración de maltrato y explotación infantil.

El maltrato de los padres hacia las niñas en el programa “Princesitas”

El problema de este programa radica en las acciones que los padres de familia llevan a cabo para hacer de su hija toda una “princesa”. Las niñas son sometidas, con la anuencia de sus padres, a tratamientos de belleza y de maquillaje muy agresivos para su cabello y piel. Las niñas son maquilladas y peinadas de una manera tan bizarra que su imagen pierde la inocencia innata de la niñez, para dar paso a “adultas pequeñas”.

Por otra parte, los padres obligan a sus hijas a presentarse en el escenario con trajes de baño tipo bikini, tops y ajustados vestidos que de ninguna manera son normales o adecuados para niñas de ese promedio de edad, y que vulneran su dignidad e integridad pues son llevadas a escena como meros objetos de exhibición que bien podrían caber hasta en la explotación sexual. La irresponsabilidad de los padres para exhibir a sus hijas en esas condiciones ha provocado tragedias lamentables, como el caso de la niña JonBenet Ramsey, una princesita secuestrada y asesinada en condiciones sospechosas en 1996.

Y por si esto fuera poco, viene el maltrato psicológico. En el reality show es común ver el cómo las niñas son sometidas al estrés cuando son obligadas y presionadas por sus propios padres a aprenderse una coreografía, una canción o simplemente el caminar correctamente en la pasarela. Los padres, ávidos de que la niña gane el premio de “princesa” (con la remuneración económica obligada) regañan, humillan y menosprecian el talento y las habilidades de sus propias hijas, llevándolas a manifestaciones del estrés extremo, como son las náuseas, dolores de estómago y estados de angustia.

El programa “Princesitas” viola estatutos sobre el maltrato infantil de nivel internacional

En la legislación internacional, existen numerosos artículos que señalan las claras violaciones de los derechos de los niños que se exhiben en el programa “Princesitas”. De entrada, la Organización de las Naciones Unidas, a través de la Convención de los Derechos del Niño, establece que a los niños de todo el mundo se les debe respetar su dignidad, honra y reputación, así como ser protegidos de cualquier tipo de abuso físico o mental y tratos degradantes (incluyendo malos tratos, abuso y explotación sexual); hasta de sus propios progenitores.

A partir de dicho estatuto, se han derivado en programas, leyes y modificaciones a los códigos civiles y penales de todo el mundo, que ya contemplan el maltrato hacia los niños por negligencia de sus padres o de los adultos que están a cargo de ellos, como un delito de gravedad dado el impacto que estas acciones tienen sobre su futuro y desarrollo.

El programa “Princesitas” viola estatutos que rigen los medios de comunicación

Por otra parte, es importante señalar que las diferentes legislaturas que regulan a los medios de comunicación en todo el mundo, contemplan que en la televisión no se permita la exhibición de menores de edad en hechos que dañen su imagen pública, que es lo que ocurre en este programa de televisión.

Resulta paradójico también que canales como el Discovery Home & Health no se percaten, o no se quieran percatar, del daño social que generan con reality shows como “Princesitas”, y al mismo tiempo ofrezcan programas que promueven la salud física y mental de sus telespectadores.

Televisión actual, mucha tecnología, poco contenido

Al parecer, la televisión en todo el mundo se resiste a cambiar más allá de lo tecnológico. Programas como “Princesitas” sólo despiertan el morbo del espectador, ese morbo que tantos millones de dólares genera a las cadenas, pero degrada al televidente.