Y llegamos a la última jornada del Primavera Club 2012, dividida entre la sala Monasterio, el Arteria Paral·lel con las actuaciones de Bremen y Antònia Font, y una extensa y muy diversa oferta de grupos ubicados, de nuevo, en el Sant Jordi Club. Esta fue la opción por la cual nos decantamos.

Stand Up Against Heart Crime

Iniciamos la noche con buen pie -pese al público incapaz de mantener un mínimo silencio- gracias a este quinteto barcelonés cuyo debut, de título homónimo, y su puesta en escena en directo, resultó de lo más convincente. Entre el kraut-rock y el synth-pop que no teme ni los coqueteos con la pista de baile ni los momentos más oscuros, demostraron que además de un cantante descarado -esas poses chulescas-, su música tiene empaque, muchísima solidez y canciones contagiosas como “I Need No Sun” o “Am I Safe”.

Toy

Tras la grata sorpresa anterior, a continuación era el turno de uno de los grupos revelación del año a nivel internacional. Y es que el quinteto londinense está cosechando un éxito -comercial y de crítica- prácticamente unánime con su homónimo disco de debut.

Psicodelia pop teñida de shoegaze guitarrero pero siempre melódico y propulsado por el tamiz kraut, su debut en directo en la ciudad condal dejó sensaciones contradictorias. Por un lado, una gran puesta en escena -muy apropiados los juegos de luces-, una sensación de banda con un potencial gigantesco, verdadera pasión por la música y canciones enormes. Pero por el otro, un concierto lastrado por un sonido poco nítido, lo que provocó un show que finalizó de forma abrupta, a todas luces provocado por el enfado de los músicos. Una lástima.

Deerhoof

Los "sustitutos" de Cat Power resultaron ser una banda muy peculiar. Temas que dibujan una melodía noise-rock para luego descomponerse, mutar en algo completamente distinto, dando paso a nuevas canciones dentro de la original. Acompañado de las coreografías imposibles y la voz aniñada de la menuda cantante Satomi Matsuzaki, un batería sin miedo al ridículo para demostrar su -muy rudimentario- conocimiento del catalán, o incluso una ¡canción realizada en ese idioma! Pocas veces se ve a un grupo tan entregado al público. Y pese a que su propuesta es demasiado "rara" para enganchar a todos los asistentes, hay que reconocerles el esfuerzo.

Mark Lanegan Band

"Blues Funeral" es solo otra muesca más de la dilatada y poco discutible carrera de Mark Lanegan. Con un músico como el norteamericano y una banda que inmediatamente se reveló como brillante -mención especial a las guitarras- su emplazamiento en las horas "centrales" de la jornada no debería rebatirse. Su show fue impecable en ese sentido.

Sin embargo, su rock oscuro y opresivo, además de su voz cavernosa, se antoja solo para paladares muy determinados, cosa que quedó patente ante el parloteo constante de buena parte del público, mientras otros se dedicaban a deambular de aquí para allá en el recinto. Irreprochable artista, ¿pero mejor para una audiencia más conocedora de su música o un recinto más reducido?

Ariel Pink's Haunted Graffiti

Y entonces llegó el desastre. Tras tan singular nombre para una banda se esconden la andanzas de Ariel Marcus Rosenberg, que con su segundo trabajo, "Mature Themes", ha consolidado su imagen de artista único, una especie de delicatessen del indie, a tenor de como la crítica especializada lo tiene en lo alto de un pedestal.

No para todos -no fueron pocos quiénes desertaron de la pista-. Si de por sí su mezcolanza de soft-rock, sunshine-pop, lo-fi y ramalazos lisérgicos -menudo final de concierto más insoportable- no solo es muy discutible, sino que si le añadimos además un sonido infame en directo, de los que hacen daño a los oídos, su concierto se convirtió simplemente en el momento más bajo de todo el Primavera Club. Con mucha diferencia.

The Vaccines

Después de Ariel Pink's, se necesitaba una banda capaz de hacer resurgir la noche. Y esa misión, en principio, le iba como anillo al dedo al cuarteto británico, seguramente el nombre más mediático de la jornada, cuyo pop-rock directo, vitalista y repleto de singles, parece hecho para el directo.

Y es que con tan solo dos discos, The Vaccines tienen una impresionante colección de temas incontestables. Y en Barcelona sonaron todos: "Post Break-Up Sex", "Teenage Icon", "If You Wanna...", "Blow It Up", "Under My Thumb"... No son unos virtuosos del escenario -algunas canciones sonaron algo planas-, pero ganas e insistimos, repertorio, les sobran para animar cualquier audiencia.

Pero no fue del todo así. Quizás por el agotamiento de la larga jornada, el discutible orden de las actuaciones -o la calidad de alguna-, situándolos demasiado tarde, el irregular sonido durante buena parte del día, o la frialdad del Sant Jordi Club. El caso es que salvo en muy determinados momentos, la conexión entre la ya menguada muchedumbre y el grupo no se produjo.

Deslucido final de un ecléctico y notable Festival

Sin duda el sábado resultó el día más flojo, incluso algo desangelado, pese a la calidad de algunas de las bandas -Mark Lanegan o Toy- o el descubrimiento de Stand Up Against Heart Crime. Pero un último día más deslucido no empaña la variedad y buen hacer del Primavera Club 2012, que aunque inferior al de su edición de 2011, tuvo numerosos momentos para el recuerdo.

Como habíamos prometido en el primer artículo de la serie, tras la música, nos centraremos ahora en los problemas que ha sufrido el Festival y sus consecuencias. Podrán leerlo aquí.