La intención en este artículo es señalar algunas características que deben alertar sobre violencia doméstica antes del matrimonio. En este caso, a varones.

Una situación sorprendente

Una de los temas sorprendentes en relación a la violencia doméstica es creer que sólo las mujeres son maltratadas, la realidad es muy distinta a ese estereotipo. Cada vez se forman más asociaciones que pretenden mostrar el problema y corregir el énfasis de que el problema es exclusivamente de varones hacia mujeres.

Como señala en un artículo al respecto Noemí Joves: "Si nos refiriéramos al maltrato hacia las personas independientemente del sexo, se avanzaría muchísimo". Quitar el prejuicio es el primer paso.

La mayoría de los varones que padecen violencia, admite haber vivido episodios de violencia en sus noviazgos, pero, tenían la ilusión que posteriormente las cosas mejorarían.

Hechos que alertan y con los cuales hay que tener cuidado:

Control y celos enfermizos

Muchas novias al igual que lo hacen algunos varones, controlan las acciones de sus parejas. La interpretación que suele darse a esta conducta es que es una muestra de amor, sin embargo, en el fondo reflejan una personalidad insegura.

Es una característica común que las personas abusivas, tienen problemas de autoestima. Cuando se pasa del control a los celos, la situación se torna en insostenible. Estar alerta sobre este hecho puede ayudar a que algunos varones piensen bien la decisión que tomarán en relación a su pareja.

Afecto no compartible

Cuando una mujer, al igual que un varón exigen afecto no compartible y una relación de exclusividad, que excluye a amigos y familiares, entonces, se está ante una persona que puede tornarse en violenta.

Si ella pretende que el novio no se relacione con nadie, que rompa con sus amigos y amigas, que tenga poca o nada de vinculación con su familia de origen, se está frente a una persona con un problema de personalidad que se puede tornar muy serio posteriormente.

Las obsesiones o las actitudes extremas de inseguridad van acompañadas de conductas poco racionales como exigencias desmedidas en relación a la vinculación afectiva con otras personas.

Cuando alguien inicia una relación de pareja, evidentemente tiene una historia anterior que incluye amistades, familiares y nexos de todo tipo, no se puede romper eso simplemente por un noviazgo, no es lógico ni sano.

Familia de procedencia

Las familias de origen son el retrato de nuestra personalidad. De alguna manera u otra evidencia el tipo de personas que somos.

No es determinante, pero de algún modo refleja el tipo de vida que hemos vivido y los prejuicios, conceptos, estereotipos y conductas que hemos adquirido.

Si una mujer ha vivido en un hogar donde una madre maltrata a su esposo, es el modelo que aprendió, y aunque en algún modo pueda rechazar ese comportamiento, es el único modelo que conoce.

Se deben confrontar las ideas y las actitudes, es la única manera de saber a qué atenerse. Sin embargo, no se lo podrá hacer si no se conoce la familia de origen.

Conceptos acerca del matrimonio y la pareja

Lamentablemente el amor no es la única razón por la que se efectúan matrimonios y se forman relaciones de pareja.

Algunas mujeres, por inseguridad, malos conceptos o vinculaciones afectivas equivocadas, conciben el matrimonio más como un negocio que como una relación.

Las vinculaciones por otros intereses son comunes en el ámbito de muchas mujeres, por eso es que hay que poner atención a los conceptos que se sostienen respecto a la relación de pareja. Nunca el matrimonio debería verse como un buen negocio, eso entorpece la relación posterior.

Es lícito pensar en la estabilidad económica, pero nunca en términos de negociación comercial, de otro modo, la relación de pareja termina en algo muy diferente a lo que debe ser.

Otra cara del problema, que va adquiriendo ribetes cada vez más complejos es el del feminismo radical que tiende a convertir a los varones, sin exclusión de buenos y malos, en el enemigo de las mujeres, como si ser varón fuera el enemigo. Salvaguardarse de ese y otros conceptos errados es un paso hacia la inteligencia emocional y el equilibrio de una relación sana.

Manipulación afectiva

Muchas señoritas, especialmente las que provienen de hogares donde han sido el centro, o donde no se han establecido con claridad los límites, suelen ser caprichosas y manipuladoras.

Cuando se pretende que el novio haga lo que ella quiere y se introducen ideas como: me voy a matar, voy a decir que me maltratas, o cosas por el estilo, se está ante una situación futura muy compleja.

Una de las caras no mencionadas de la violencia doméstica es la manipulación de muchas mujeres que engañan y mienten acusando falsamente a sus esposos y parejas de violencia o agresión sexual. Es un problema creciente, que está relacionado con manipulación.

Violencia psicológica

Una de las características propias de la agresión de mujeres hacia varones, está vinculada fundamentalmente a la violencia psicológica.

La manipulación afectiva es un paso anterior, cuando se cae en los insultos, las descalificaciones, las humillaciones, las burlas ofensivas, la degradación, etc. se está en el ámbito de la violencia psicológica.

Algunas mujeres, al saber que no tienen la misma ventaja física que los varones, se convierten en expertas en este tipo de agresión, que a largo plazo es notablemente dañina.

Golpes

El golpe o la agresión física, es sólo la constatación formal de algo que se venía gestando desde hace mucho tiempo con la manipulación afectiva y la violencia psicológica.

Los casos de agresiones de mujeres a varones, donde hay violencia física, se muestra que ellas son tan capaces como los varones de provocar daño y hasta homicidios, con la misma frialdad y crueldad que sus pares masculinos.

Cuando la agresión no se vincula con autodefensa, sino como una forma de mostrar desagrado, manipulación o poder, entonces, se está ante la presencia de una persona con serios conflictos de personalidad.

Conclusión

La violencia es aprendida. Es ingenuo pensar que sólo los varones aprenden a ser violentos. Los estudios sobre el tema muestran que las mujeres son tan capaces como los varones de ser violentas.

Enfrentar los estereotipos es el primer paso para superarlos. Es cierto que una gran cantidad de las personas agredidas en relaciones de pareja son mujeres, pero no es menos verdad que el número de varones violentados va en aumento.

Una relación de pareja sana no tiene nada que ver con violencia de ningún tipo.