Existe una gran variedad de profilácticos a la venta con colores, tamaños, sabores e incluso texturas distintas pero en su gran mayoría están realizados con látex. No obstante, hay otras posibilidades disponibles en el mercado que en ocasiones no son tan conocidas, pero son muy útiles para personas alérgicas al látex (cuyo porcentaje aumenta cada vez más) o para aquellos que buscan experimentar en sus relaciones sexuales con distintos profilácticos para encontrar aquellos con los que se sienten más cómodos.

Así, encontramos las siguientes opciones:

Preservativos de poliuretano o poliestireno

El poliuretano y el poliestireno permiten fabricar unos condones más finos que los tradicionales de caucho, y no solo eso, sino que también tienen mejor capacidad de transmisión del calor. Ambas cualidades hacen que la sensibilidad durante el coito aumente. Además, son más resistentes.

No obstante, son preservativos menos flexibles que los de caucho por lo que en algunas ocasiones es recomendable utilizar lubricante adicional de base acuosa ya que de lo contrario, la fricción excesiva podría dañar el preservativo facilitando su rotura, especialmente durante el sexo anal.

En todos los demás aspectos, su uso es exactamente igual que el de preservativos de látex, ya que protegen tanto de enfermedades de transmisión sexual (ETSs) como de embarazos no deseados.

En la actualidad es fácil encontrarlos no solamente en tiendas especializadas, sino también en farmacias y supermercados.

Su mayor desventaja es el precio ya que en España cuestan entre 2 y 3 euros la unidad.

Preservativos de tripa de cordero

Se fabrican con ciego de cordero (una parte del intestino con forma de saco situada al principio del intestino grueso), ya que es el único animal doméstico cuyo ciego tiene la medida necesaria para poder ser utilizado como preservativo. Tras ser extraído el ciego, éste se selecciona (en función de la idoneidad de su tamaño) y posteriormente se seca con aire caliente.

Como no se trata de un material elástico, es necesario añadir una goma que fije el condón en la base del pene para evitar que éste se retire durante el acto sexual.

Finalmente, se envasa estirado (no enrollado) con un lubricante al agua para que se mantenga lo suficientemente hidratado. No obstante, a la hora de utilizarlo y al tratarse de un preservativo fabricado con una membrana natural, un lubricante de base oleosa (tipo vaselina) no sería tan dañino como en los condones de látex.

Los preservativos de cordero, al estar fabricados con una membrana natural, proporcionan una sensibilidad muy alta y también una mejor transmisión de la temperatura.

Respecto a sus desventajas, encontramos el posible dilema ético ya que tienen origen animal, por lo que ciertos colectivos de defensa de los derechos animales condenan su fabricación y uso.

Además, este tipo de preservativos protege de embarazos no deseados pero no de enfermedades de transmisión sexual ya que el material del que están fabricados posee poros en los que los espermatozoides se quedan atrapados, mientras que virus como el del VIH, Herpes simple o Hepatitis B sí que pueden atravesarlo. Por ello es importante recordar que pueden utilizarse como método anticonceptivo pero en ningún caso como protección frente a ETSs.

Son preservativos poco conocidos en España (pese a su presencia histórica) por lo que es necesario buscarlos en tiendas especializadas o comprarlos por Internet, pero en países anglosajones su uso está muy extendido.

Preservativo femenino

Existen dos alternativas respecto a los materiales de fabricación, condones femeninos de poliuretano y de nitrilo.

Este tipo de preservativos se coloca dentro de la vagina de la mujer y protege, al igual que los condones masculinos de este material, tanto de enfermedades de transmisión sexual como de embarazos no deseados.