En este contexto la Brigada Ligera Aerotransportable, BRILAT, “Galicia” VII completa su instrucción para su despliegue en Afganistán a partir del próximo mes de noviembre en que remplazará a la Brigada Paracaidista, BRIPAC, formando una agrupación táctica que sobre el terreno recibe el nombre de ASPFOR (Afganistán Spanish Force). Desde que en 2001, España junto a sus aliados y bajo autorización de la ONU, se implicó en el conflicto afgano un total de treinta y una ASPFOR se han desplegado en Afganistán la que la BRILAT constituye será la número treinta y dos. ASPFOR XXXII.

Adiestramiento exigente

Desde que a mediados de la primera década de los 2000 la Guerra en Afganistán empezó a ganar en virulencia y la actividad insurgente de estar contenida en los territorios al sur del país, especialmente en la frontera con Pakistán, a extenderse por todo el territorio el Estado Mayor de la Defensa, EME, entendió que la preparación para la misión afgana no podía limitarse a dos meses de instrucción intensiva antes de partir a la misión, como se había dado en otras misiones como Bosnia, Haití, Albania o Kósovo entre otras, sino que la especial violencia que se vivía en el teatro de guerra afgano implicaba una instrucción mas exhaustiva.

De modo que esta pasó de dos a seis meses de instrucción específica para la misión; así con medio año de antelación una unidad sabe si va a desplegar en Afganistán y durante estos 4 primeros meses de margen todo su adiestramiento tanto en ejercicios, maniobras, teóricas, clases, actividades y procedimientos se basan exclusivamente en la misión en particular, pasando la instrucción cotidiana a basarse en este objetivo en exclusiva familiarizándose el personal en todos los aspectos de la misión, no solo los militares sino también los sociológicos y políticos del entorno y el conflicto. A dos meses de iniciar el despliegue empieza un programa de entrenamiento de combate intensivo y puramente táctico donde se simulan todas las posibles incidencias que pueden encontrar las tropas una vez enviadas a la zona de conflicto.

Entrenamiento especializado

La experiencia de combate en Afganistán, propia como de aliados, ha fructificado en una serie de escenarios típicos que se dan con facilidad en el teatro de guerra afgano. Por ello la instrucción en combate se encamina a la resolución con éxito de estos escenarios de combate. Son un total de 5:

  1. Defensa de un puesto avanzado. Los talibanes atacan y hostigan con asiduidad los puestos avanzados por lo que las fuerzas se adiestran en la defensa de estos puestos con éxito.
  2. Reacción antiemboscada a un convoy. Los convoyes son el objetivo prioritario del enemigo mediante emboscadas, hostigamientos o explosiones de minas o IED. Por ello se incide en la preparación en tácticas antiemboscada y en la reacción inmediata a la agresión contra convoyes.
  3. Cooperación con las fuerzas afganas. Cuando las tropas internacionales se replieguen en 2014 el Ejercito Nacional Afgano, ANA, quedará solo frente al talibán por tanto su instrucción es vital así se le instruye en acciones conjuntas como defensa de puestos, escolta de convoyes o asaltos conjuntos a posiciones enemigas.
  4. Asaltos helitransportados. Tanto en la anterior guerra de Afganistán como en esta el helicóptero es la principal arma aliada por tanto se hace hincapié en su uso tanto en asaltos helitransportados como patrullas de ametrallamiento, apoyo aéreo o evacuación de bajas.
  5. Reacción ataque infiltrados. La permeabilidad de las fuerzas gubernamentales afganas, ejército y policía, es epidémica y a costado múltiples perdidas a las fuerzas de la ISAF por ello se purifican los métodos de vigilancia, control, seguridad y trato con los afganos especialmente si están en periodo de instrucción así como la reacción inmediata al ataque de un infiltrado.
Junto a estos supuestos tácticos no se descuidan otros vitales como la desactivación de explosivos, el reconocimiento mediante aviones no tripulados, drones, a control remoto, la cooperación con la aviación, el apoyo aéreo y el apoyo artillero y de morteros. En este punto y para evitar victimas civiles las tropas de la ISAF deben identificar visualmente, mediante observadores o drones, los objetivos antes de dar luz verde al fuego de apoyo, no vale como en un frente convencional tirar sobre unas coordenadas sino comprobar visualmente que en el objetivo no hay civiles. En este campo las tropas españolas disponen hoy día de un equipo de alta tecnología como no han dispuesto nunca.

Armamento de alto nivel

El soldado español del presente solo se parece al recluta que hacia la mili en las denominaciones populares: guripa, sorcho, bulto, pistolo, lejia, paraca, etc. Pues equipado con armaduras y casco balístico, sistemas de visión nocturna, radio, guía GPS, fusil de asalto HK con lanzagranadas, miras y punteros láser está tan bien equipado como cualquier otro ejercito occidental y por supuesto mucho mejor que su oponente talibán. En vehículos la sustitución de los viejos BMR por los nuevos Lince y RG-31 ha multiplicado la protección de las tropas frente a los IED enemigos, entre los RG-31 destaca el equipado antiminas que con rodillos antiexplosivos en su proa va horadando el camino por donde pasa el convoy provocando la explosión controlada de minas e IED.

O el nuevo mortero embarcado CARDON que sobre vehículo puede ser apuntado automáticamente vía LAN o simplemente los servidores introduciendo los datos en un teclado no teniendo otra misión que cargar la munición pues el mortero esta ya apuntado y listo para disparar.

Con esta preparación y equipo todo hace pensar que la ASPFOR XXXII está mas que capacitada para cumplir su misión.