Las plantas de exterior cultivadas en balcones y terrazas disfrutan de un ambiente idóneo, con la limitación de no disponer de un suelo amplio donde poder expandir convenientemente sus raíces. Cuando vayamos a elegir la maceta, es preciso que conocer cuáles son las características del sistema radicular de la especie que vivirá en él. Puede tener una raíz única y gruesa, o estar formado por multitud de pequeñas raíces, ser profundas o superficiales, de desarrollo rápido o lento, contar con tubérculos o ser bulbosas; cuestiones que influirán, sin duda, en el tipo de maceta, el tamaño y la profundidad que necesitará la planta. De cualquier forma, deberá preparar un recipiente repleto de tierra, que imite al sustrato natural de la manera más exacta posible.

Las macetas como elementos decorativos

A la hora de escoger las macetas influyen variables como el color de la pared, el tipo de construcción o, evidentemente, de nuestro propio gusto. Las variedades disponibles son muy amplias. En cuanto a la forma, las macetas pueden ser cuadradas, circulares, rectangulares, cilíndricas, esféricas, etc. El color varía desde el blanco hasta los tonos pardos más o menos oscuros, con aspecto rústico o moderno, aunque, si se desea, se pueden pintar o decorarlas como más nos agrade,

Macetas con materiales transpirables

Entrando en el ámbito de los materiales en los que están fabricados, hay dos grupos principales. Por un lado, los recipientes plásticos, que externamente son capaces de imitar cualquier tipo de superficie, con el valor añadido de que su peso es considerablemente menor. De otra parte, los fabricados con materiales naturales, como son la tierra cocida o el granito. Su porosidad, que permite la transpiración del sustrato, y la capacidad para retener el agua, los colocan a la cabeza de los materiales que mejores resultados dan en el cultivo de plantas de exterior.

Por último, cabe hacer una breve mención a las resinas tratadas y la piedra reconstruida, que combinan a la perfección las ventajas de los dos anteriores grupos, mejorando, además, el carácter decorativo de los recipientes.

Las referencias citadas tratan de las macetas que pueden conseguirse en las tiendas especializadas, aunque conviene tener presente todos aquellos utensilios o elementos susceptibles de ser reciclados y empleados en la fabricación de jardineras o macetas. Aquí entra en juego la imaginación: viejos cuencos de cobre, cajas de madera, tejas, pilas de piedra, cajones metálicos, etc.

Si fuese a preparar un recipiente de madera, no olvide dar con anterioridad unas cuantas manos de barniz para exteriores. Con esta medida conseguirá protección contra los hongos, la carcoma, el agua y el sol. Si coloca en el fondo un plástico de invernadero antes de echar el compost, evitará el riesgo de putrefacción por la acción del riego.

Plantas de exterior con un buen drenaje

En lo referente al modo de preparación de los recipientes para la posterior implantación de cualquier planta exterior ornamental, han de tomarse en consideración una serie de puntos. Tener en cuenta la necesidad de evitar que el agua quede estancada en el fondo de la maceta. Al realizar el riego, el agua empapa el suelo, y toda Ia sobrante debe escurrir y liberarse con objeto de que las raíces no sufran encharcamiento. Para impedirlo, es imprescindible la presencia de agujeros de drenaje en las macetas o jardineras. Si el tipo de recipiente a utilizar, por cualquier motivo, carece de ellos, deberá perforar el fondo para facilitar el desaguado. No obstante, hay que tener en cuenta que ciertas especies, excepcionalmente, como ocurre con las Calas o Alocasias, necesitan vivir en zonas encharcadas.

Una vez preparado el drenaje, puede comenzar a rellenar la maceta. Coloque sobre los agujeros unos trozos de teja o ladrillo, con el fin de mantenerlos libres de tierra y evitar que queden taponados por el crecimiento de las raíces. A continuación, cubrir la mezcla de tierra previamente preparada.

En el caso de las cactáceas, además de emplear el compost específico que existe para su cultivo, debe asegurarse de que la maceta posee un buen drenaje. Disponga una capa de arena en el fondo y a continuación, añada el compost. Una vez plantados los ejemplares, puede colocar grava fina o chinas de colores para decorar la superficie.

Este es el método convencional de acondicionamiento para recipientes de tamaño mediano, cuyo fin es albergar, por ejemplo, un grupo de plantas de temporada, independientemente de la mezcla de tierra previamente preparada.

Macetas de gran tamaño

En las macetas o jardineras de gran volumen, destinadas a plantas de exterior de tamaño considerable, tales como palmeras y arbustos en general, es conveniente crear un dispositivo de drenaje más eficaz mediante una serie de elementos adicionales.

Colocar una primera capa de grava, justo por encima de los trozos de teja que protegen los agujeros de drenaje (que tendrán que aumentar en proporción al volumen de la propia jardinera o maceta), y después cubrir la grava con una capa de arena. Rellenar el resto con el tipo de compost elegido y, por último, depositar superficialmente abono de lenta difusión. Si la especie lo admite, puede utilizar mantillo bien hecho, con lo que creará una reserva de nutrientes a largo plazo.

No es necesario disponer de una amplia parcela en el exterior para disfrutar de una zona ajardinada. En el hogar más reducido, las plantas de exterior con unas macetas adecuadas pueden convertirse en auténticos vergeles.