La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con sede en Roma, acaba de advertir al mundo –el pasado día 5– que por haberse incrementado los valores globales de los alimentos se ha presentado en diciembre de 2010 un máximo histórico en el índice de precios (214,7 puntos) –que resulta del análisis de 55 materias primas alimentarias–, inclusive por encima de aquel registrado durante la crisis alimentaria del 2008 (213,5 puntos).

Creciente preocupación en la FAO

Lo preocupante es que dicho índice ha acumulado su sexta subida mensual consecutiva –entre julio y diciembre de 2010– y se ha presentado incrementos significativos en la mayoría de categorías que componen el índice, siendo la situación “alarmante”, tal como la ha catalogado Abdolreza Abbassian, economista de esta organización internacional, añadiendo: “estamos preocupados, y la razón real de la preocupación es la incapacidad de predecir”.

Por tal situación, ya la FAO ha venido advirtiendo sobre las deficiencias del sistema alimentario mundial. El 23 de noviembre de 2010, durante el Foro Ministerial sobre Investigación Agrícola del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), esta organización pedía incrementar las inversiones en la agricultura como la clave para la seguridad alimentaria de largo plazo, sobre todo en los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos.

Los motivos de las alzas de precios

El principal motivo de las marcadas alzas de precios de los alimentos son las malas cosechas que sufrieron los países productores a mediados de 2010, entre ellos Rusia que tuvo su peor sequía en los últimos 50 años, lo cual ha afectado al 26% de sus cultivos de cereales, además de Ucrania y Kazajistán. También las inundaciones en Australia, Canadá y Estados Unidos y la ola de frío en Europa. En general, las condiciones climáticas, especialmente sequías o heladas, pueden causar incrementos de precios.

También han influido en estas sorprendentes alzas, las crecientes demandas de alimentos de países emergentes, tales como China e India, así como los fondos de inversión que se retiraron del mercado de materias primas durante la crisis económica mundial presentada en el año 2008.

El alza de precios en productos de primera necesidad como azúcar, aceites y grasas ha sido muy exagerado, pues se han duplicado durante los dos últimos años. Del mismo modo, el precio del trigo se ha encarecido muy rápidamente durante el año 2010, especialmente en los últimos meses, llegando a incrementarse hasta en un 80%, y todavía se prevén mayores alzas en las harinas, granos, cereales, azúcar y carne.

Influencia de las condiciones climáticas en los precios de los alimentos

El clima y su variabilidad, especialmente sequías o heladas, afecta enormemente la agricultura ya que puede dañar la disponibilidad de alimentos. Los valores extremos y los cambios en los valores medios afectan a los cultivos y a los sistemas de producción, ya que no solo impacta sobre la producción primaria de fibras y alimentos, sino también al resto de la cadena agroalimentaria: a los proveedores de insumos, al almacenaje, a la distribución, etc.

Asimismo, el cambio climático podría afectar a la agricultura en productividad –cantidad y calidad de cultivos–; prácticas agrícolas –cambios de uso del agua y de herbicidas, insecticidas y fertilizantes–; efectos en el medio ambiente –drenaje, erosión y reducción de diversidad de cultivos–; en el espacio rural –especulación de tierras–; y en la adaptación –variedades de cultivos resistentes–.

Perspectivas y análisis sobre el aumento de los precios de los alimentos

El aumento global en los precios de los alimentos está afectando particularmente a muchos países en donde la población vulnerable destina parte importante de sus ingresos a la alimentación. El impacto de problemas interrelacionados como el cambio climático, los altos precios de los alimentos y las crisis económicas y financieras, están afectando la pobreza y la seguridad alimentaria. Realmente existe un riesgo real de que se produzca una crisis alimentaria que podría incrementar la cantidad de personas que pasan hambre en el mundo.

Esta situación pone de relieve la urgente necesidad, en primer término, de reducirse rápidamente en el mundo las emisiones de carbono para frenar el cambio climático antes que esté fuera de control. Pero además, se requieren una serie de medidas para mejorar la seguridad alimentaria, tales como, información sobre los mercados de productos alimentarios, adaptación de la agricultura al cambio climático, inversión en productividad agrícola y brindar acceso a los países pobres de tecnología y medios de producción agropecuarios.