Desde tiempos inmemoriales han existido hombres y mujeres que sienten atracción y excitación sexual por formas atípicas otrora asociadas a presuntas adicciones, dependencias, aberraciones y perversiones que actualmente, en ausencia de un mejor término, se denominan parafilias, las cuales dan cuenta de comportamientos eróticos, normalmente fuera de lo común, donde el placer se sustenta en conductas consideradas extremas, al margen de connotaciones peyorativas o morales.

En la Grecia clásica, la idea de perversión abarcaba tres ámbitos: el social, como transgresión a la ley, el religioso, en cuanto sacrilegio, y el médico, en tanto expresión de enfermedades psíquicas, somáticas y psicosomáticas. Con el tiempo, cuando lo sagrado pasó a constituir en gran parte lo moral, la perversión se confundió con el vicio.

En el siglo XVIII, bajo el influjo del Iluminismo, la perversión se redujo al campo médico, privativo del sujeto. A fines del siglo XIX, se la integró al dominio de la psiquiatría, por obra de Richard von Krafft-Ebing (14 de agosto de 1840 – 22 de diciembre de 1902), autor de numerosas obras, entre las que destaca Psychopathia Sexualis (1886), primer libro dedicado enteramente a las perversiones sexuales.

La psicopatología adoptó y utilizó estos términos en sus investigaciones. Aunque en un principio los confundió con la locura moral, luego, apoyándose en filiaciones semánticas, perversidad pasó a significar desequilibrio psíquico y perversiones conceptualizó las desviaciones en las prácticas y modos de obtención del placer sexual.

Breve perfil del devoto

La acrotomofilia es una parafilia que consiste en sentir atracción emocional y preferencia sexual por personas con algún miembro amputado (piernas, brazos o dedos). En estos casos, la conducta sexual fetichiza o desarrolla determinados grados de adicción por los muñones. Los deseos de ser minusválidos o adquirir una discapacidad son extensiones de este trastorno psicológico. Alrededor de la mitad de los devotos de vez en cuando desean ser amputados.

Dentro de los devotees la atracción es muy variada: hay hombres atraídos por amputadas, parapléjicas, tetrapléjicas o con secuelas de polio. En el caso particular de los varones estimulados por las amputaciones algunos se sienten cautivados por los muñones en piernas o brazos pero a su vez existen preferencias sobre la porción del miembro amputado. En todas las variantes los acrotomofílicos perversos no gozan como ellos creen, se autoengañan con la idealización de sus objetos de placer.

Asimismo, por razones ajenas a su voluntad, también pueden desarrollar un interés casi obsesivo en admirar a personas que padecen alguna discapacidad. Como generalmente se avergüenzan de sus sensaciones, acechan clandestinamente a cojos, mancos y otros discapacitados para satisfacer sus necesidades a menudo obsesivas.

De manera similar, algunos acrotomofílicos recurren a todo tipo de estrategias para fotografiar, videograbar o simplemente observar a personas con limitaciones físicas en el desempeño de sus tareas cotidianas, porque las dificultades en la movilidad también constituyen importantes estímulos sexuales.

Aunque estos pacientes asumen que casi nadie puede entender la fascinación que sienten por los discapacitados, ya que hasta a ellos mismos les resulta desconcertante, también coleccionan fotos, videos, libros y todo aquello que esté relacionado con el objeto de sus íntimos deseos. Al respecto cabe comentar que en Internet prosperan jugosos negocios que comercializan todo tipo de productos para los devotee.

Precisiones de cara al tratamiento

La abasiofilia consiste en atracción psíquica y excitación sexual por personas con movilidad reducida (minusválidos) debida a distintas formas de parálisis, quienes para su desempeño se valen de muletas, andaderas, sillas de ruedas o miembros ortopédicos. Este término fue usado primeramente por John Money, de la Universidad Johns Hopkins, en un paper de su autoría publicado en 1990.

Como las parafilias representan actuaciones o comportamientos impulsivos que implican al ambiente inmediato, la imprecisión conceptual y clasificatoria sigue dominando en la literatura especializada. Difieren de otras actuaciones porque suelen ostentar una fachada que encubre el propósito desnaturalizador que lo vincula con la psicopatía. Por consiguiente, no siempre se logra la remisión de estos trastornos sexuales.

Como puede colegirse, en esta psicopatología cuya etiología está determinada por causas de origen biológico, genético, neurológico, ambiental, familiar, psicosocial y psicológico, cuyos pesos inciden de manera diferenciada en la aparición de la enfermedad, su evolución, gravedad, así como las posibilidades de rehabilitación, los componentes narcisísticos se resisten a las psicoterapias de todo tipo. No obstante, el psicoterapeuta más competente para este tipo de pacientes suele ser quien tiene más variedad de recursos apropiados para modificar la situación, mejor conciencia de sus propias parafilias y menos respeto por los medios terapéuticos convencionales.